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Suizos en el exterior, derechos y obligaciones

La pareja suiza regresó el 15 de marzo a casa, tras 9 meses de cautiverio en Pakistán. Keystone

Hace casi un año el Ministerio helvético de Asuntos Exteriores creó una unidad para socorrer a los conciudadanos que se hallan en dificultad en el extranjero. Quienes viajan a la aventura a zonas de riesgo, deben asumir sus responsabilidades, sostiene el nuevo jefe de la diplomacia suiza, Didier Burkhalter.

Este contenido fue publicado el 03 abril 2012 - 11:00
Isabelle Eichenberger, swissinfo.ch

Las crisis internacionales se multiplican y la administración federal no da abasto.

El 19 de marzo, una avalancha sepultó a cuatro esquiadores suizos en Noruega. El 20, un seísmo sacudió parte del territorio mexicano. El 21, se produjo un golpe de Estado en Mali. Fue una semana cargada, aunque tampoco muy distinta de las anteriores para Christian Dussey, jefe del Centro de Gestión de Crisis (KMZ) en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

“Cada vez que se produce una crisis parto del principio de que puede haber víctimas suizas. Suiza es uno de los cinco países europeos con el porcentaje de ciudadanos que más viajan. Nos mantenemos disponibles día y noche para actuar de inmediato, pues las primeras horas son decisivas”, explica a swissinfo.ch. el embajador Dussey, de 46 años, oficial del Estado Mayor y antiguo colaborador de los servicios de inteligencia estratégica.

Hace unos días, cuando dos rehenes recuperaron la libertad tras nueve meses de cautividad en Pakistán, una colaboradora de una ONG fue secuestrada en Yemen. A ellos se suman un ciudadano retenido en Filipinas y otro desaparecido hace tiempo en México.

Al denunciar “la industria de los secuestros”, el jefe de la diplomacia Didier Burkhalter, al frente de la cartera de Exteriores desde enero pasado, reiteró lo que ya había anunciado como una de sus prioridades: “Tendremos que reflexionar sobre las responsabilidades que incumben a cada individuo en materia de seguridad personal y sobre los límites de la intervención del Estado”.

En otras palabras, los ciudadanos inconscientes deberán pensárselo dos veces antes de viajar a los feudos de Al Qaeda o de los talibán, ya que el Gobierno tiene intención de hacerlos pasar por caja. Oficialmente, Berna “no paga rescates”, pero la asistencia es costosa y estos casos requieren la movilización de muchas personas en el seno de la administración, a veces durante varios meses.

Explosión de la movilidad

Los costes también se han multiplicado porque desde hace un decenio los suizos viajan con mayor frecuencia. Más de 700.000 ciudadanos con nacionalidad helvética residen actualmente fuera de su país y cada año el mundo en el que vivimos se torna más complejo. “Terrorismo, revueltas, catástrofes nucleares, tsunamis, cambios políticos, gripe aviar, terremotos, primavera árabe… Desde 2008 los acontecimientos se precipitan. Sin contar los secuestros”, señala Christian Dussey.

“Lo que ha cambiado es que las crisis ya no ocurren una tras otra, sino simultáneamente. Todo se ha acelerado y con ello han aumentado tanto las expectativas de los ciudadanos como la presión de los medios de comunicación. Una problemática que afecta a todos los países europeos”.

Anticipar y prevenir

Precisamente para responder a estos desafíos, el Ministerio de Asuntos Exteriores creó el Centro de Gestión de Crisis (KMZ) el 1 de junio de 2011. Su misión consiste no solamente en actuar, sino en anticipar las crisis y prevenir los riesgos.

En la sala de crisis del número 32 de la Bundesgasse en Berna, un vigilante sigue permanentemente la actualidad a través de diversos medios, incluidos CNN, BBC, France 24 o Al Jazeera. Cada mes, los representantes de todos los servicios concernidos de la administración se reúnen para hablar de la seguridad de los suizos en el extranjero.

Esto permite perfeccionar las recomendaciones de viaje, el principal instrumento de prevención que se publica en la web del Ministerio de Exteriores y en Twitter. Christian Dussey está determinado a modificar los comportamientos. “La semana después del secuestro de dos suizos en Pakistán, prácticamente no hubo solicitudes de visado durante ocho días. Pero a la semana siguiente se reanudaron como si nada hubiera ocurrido, lo cual nos dejó perplejos”.

“Intervención subsidiaria”

En caso de dificultades en el extranjero, Berna interviene en última instancia, cuando el conciudadano ha tocado todas las puertas. La protección consultar en el Ministerio se ocupa de los casos individuales. “Los expatriados suelen conocer los lugares y, en general, saben cómo proceder si tienen un percance”, explica el embajador. “Nuestro principal problema son a menudo turistas aislados que desconocen o apenas conocen el país y se aventuran en zonas peligrosas”.

El diplomático rehúsa entrar en detalles sobre los casos de secuestros, que son delicados. Suelen ser una pesadilla porque lo que está en juego son vidas humanas y la mediatización acrecienta la presión. “En esos temas, la responsabilidad de resolver la crisis es, ante todo, competencia del Estado en el que están retenidos los rehenes. Nosotros intervenimos únicamente de manera subsidiaria”, puntualiza el director del KMZ.

swissinfo.ch pudo consultar a una persona que conoce de cerca varios expedientes de secuestros y que, por razones obvias, prefiere guardar el anonimato. “El primer obstáculo es saber qué tipo de colaboración es posible y cómo se percibe el caso en el país donde se produjo el secuestro. Se necesita identificar a interlocutores potenciales, valorar su grado de confianza y, acto seguido, comenzar a negociar a través de un intermediario”.

“Por definición, un país no puede declarar que ha pagado un rescate, pero en algunos casos los rehenes recuperan la liberad: así que algo se debió hacer. Jamás es sencillo, porque un país no puede pagar un rescate sin pasar por el Gobierno en el que se produjo el secuestro; es una cuestión de soberanía. También puede ocurrir que los secuestrados se dirijan directamente a la familia, como estila Abu Wayyaf en Filipinas, donde la piratería tiene una larga tradición”.

En resumidas cuentas, “un Estado de derecho como Suiza no puede proceder a la extracción de rehenes”, agrega este experto.

Asistir las embajadas

El KMZ también se propone mejorar la preparación del personal diplomático que a veces es deficiente. “Una crisis mayor se produce cuando una embajada tiene que abandonar sus actividades para transformarse en central de emergencia. A veces está en juego su propia seguridad. En 2010 y 2011 registramos 15 y 12 crisis, respectivamente, que requirieron nuestra intervención”, explica el embajador Dussey.

En cada continente se ha creado un equipo de crisis capaz de llegar en 3 o 4 horas al lugar de los hechos. Asimismo se han organizado cursos, con simulaciones de crisis durante 24 horas.

Y los nuevos medios desempeñan un papel cada vez más importante “desde el terremoto de Haití en 2010. Las familias pudieron entablar contacto gracias a Facebook. Hoy solemos informar regularmente a través de mensajes SMS a los ciudadanos suizos en dificultad”, señala Christian Dussey.

“Cada caso constituye una experiencia que nos permite ampliar nuestros conocimientos y mejorar nuestra eficacia”.

Asumir parte de los gastos

Algunos miembros del Parlamento exigen que los turistas o las empresas que “ponen a Suiza en peligro” asuman parte de los gastos financieros, de forma fija o variable, señala el diputado socialista Carlo Sommaruga.

Esta posibilidad ya existe (una pareja de turistas suizos secuestrados en Pakistán ha tenido que pagar 40.000 francos), pero las condiciones son muy vagas.

Actualmente se evalúa la posibilidad de crear una norma ad hoc o de integrar esta participación en una futura Ley sobre los suizos del exterior en proyecto.

La dificultad reside, sobre todo, en fijar una suma y en determinar quién debe pagarla, en función de quién se trate, por ejemplo de un delegado de una ONG, un empleado de una empresa suiza, un expatriado o un turista.

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Respaldo a los suizos en el exterior

La división política VI del Ministerio de Exteriores se creó en 1999 tras el atentado de Luxor de 1997, en el que perdieron la vida 62 personas, entre ellas 36 turistas suizos.

La división VI incluye el Servicio de los Suizos en el Exterior, la protección consultar y, desde el 1 de junio de 2011, el Centro de Gestión de Crisis (KMZ) y recomendaciones a los viajeros.

El KMZ ha creado un sistema de alerta y un equipo de intervención para situaciones de crisis, que integran 270 voluntarios repartidos en los cinco continentes.

El KMZ divulga a través de Internet y Twitter las Recomendaciones de viaje del Ministerio en 157 países. El Centro cuenta con una docena de colaboradores y un presupuesto anual de 400.000 francos.

Creada el 1 de enero de 2011, la línea de asistencia del Ministerio, en la que trabajan 10 personas, funcionará las 24 horas a partir del 1 de mayo de 2012. Recibe en promedio 2.000 llamadas y mensajes electrónicos al mes.

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