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Territorio complicado Nigeriano, homosexual, atrapado entre políticas de asilo



Manifestación de apoyo a O. frente al Parlamento Federal de Suiza, en Berna.

Manifestación de apoyo a O. frente al Parlamento Federal de Suiza, en Berna.

O.* está en prisión desde hace varias semanas y quienes le visitan regularmente dicen que tiene aspecto envejecido de varios años. Había solicitado asilo en Suiza porque, según dice, la gente en su pueblo –incluso su propio padre-, trataron de matarlo por ser homosexual.

Tras la negativa a su solicitud de asilo pasó a la clandestinidad, cayó en prisión y ahora está en espera de saber si será obligado a volver a Nigeria.

En la actualidad, el hombre sentado al otro lado del vidrio parece cansado pero alerta, ansioso de hablar con alguien –con quien sea-, y enterarse de lo que pasa afuera. Ha escuchado protestas en el exterior reclamando su libertad y quiere estar seguro de que nadie haya sido herido o arrestado por él.

Acto seguido narra su historia, cuyos detalles son difíciles de verificar independientemente.

El y su novio dejaron Lagos en el 2009, porque no pudieron ocultarse de quienes querían matarles. Alguien averiguó dónde estaban y tuvieron que salir.

Contrataron los servicios de contrabandistas de personas para llegar a Marruecos, donde abordaron un barco con rumbo a España. Alguien les dijo que allí nunca encontrarían trabajo y que debían tomar un autobús lleno de migrantes con destino a Suiza. Después de dos días de viaje llegaron y pidieron ayuda a la primera persona de tez morena que vieron. Fueron dirigidos al centro de asilo de Vallorbe, cantón de Vaud.

“En Vallorbe nadie creyó lo que les decía”, dice O. a swissinfo.ch. Les conté cómo me golpearon los vecinos de mi pueblo diciendo que soy una abominación y que cuando las cosechas son malas o las mujeres mueren en el parto es por nosotros (por mi culpa y de mi novio)”.

Se sube la camisa para mostrar cicatrices en su espalda que, según nos cuenta, se deben a las palizas.

Solicitud denegada

La solicitud de asilo de O. fue procesada con el nuevo sistema de tratamiento rápido (fast-track), aplicada desde al año pasado bajo el amplio espíritu de asociación (partenariado) entre Nigeria y Suiza. En su caso quiere decir que la negativa se produjo poco después de la entrevista inicial con autoridades de inmigración. O. dice que fue rechazada porque las autoridades de inmigración no creyeron su historia.

Cuando O. trató de recurrir su caso por cuenta propia, su abogado le dijo que no tenía ninguna posibilidad sin pasaporte o evidencia (por ejemplo fotos) que probaran el conocimiento y la relación con su compañero. O. declaró que no tenía esas cosas, porque al salir de Nigeria “huí por mi vida”.

Un nuevo recurso del caso O. en el 2103, esta vez con una organización suiza de ayuda a migrantes, las autoridades creyeron la historia, pero rechazaron la petición, por considerar que en su país puede llevar su estilo de vida “discretamente” y evitar persecución.

Martin Reichlin, de la Oficina de Migración, no pudo comentar el caso individual de O., pero señala que la práctica de suponer que los homosexuales podían vivir fuera del radar en sus países de origen concluyó “hace unos cuatro años” en la política de asilo de Suiza. Esa ya no es una razón para rechazar a un solicitante de asilo, dice.

Escapar de la deportación

O. pasó a la clandestinidad tras enterarse de que su primera solicitud de asilo fue denegada, por temor a ser reenviado a Nigeria. Según la legislación reciente, los homosexuales se exponen a la posibilidad de 14 años de cárcel, además de correr el  riesgo de violencia y discriminación.

O. dice que su novio ,deportado de Suiza, fue sometido a rituales exorcistas en Nigeria, puesto en una carreta y paseado desnudo por su pueblo, además de ser forzado a renunciar para siempre a su homosexualidad. Las organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch señalan que la situación de los homosexuales en Nigeria es “peligrosa”, especialmente después de la  ley anti-homosexual que fue aprobada, por aplastante mayoría, a principios de este año. Associated Press informó en marzo que cuatro jóvenes condenados por prácticas homosexuales fueron azotados en los tribunales.

O. terminó finalmente en Ginebra, en el apartamento de un conocido. La policía irrumpió en la vivienda por presuntas operaciones de narcotráfico y detuvo a O. Actualmente está en prisión acusado de permanencia irregular en Suiza. Insiste que nada sabía de lo que pasaba en el apartamento y que lo usaba únicamente para dormir.

Desde entonces, O. está entre rejas mientras los grupos de defensa tratan de impedir su deportación. Consideran que su situación sería diferente si hubiera llegado a Suiza hoy, en vez de hace cuatro años, porque la política de asilo con respecto a los homosexuales ha evolucionado, las sensibilidades han mejorado en general y a los solicitantes de asilo homosexuales ya no se les dice que vayan a casa y lleven vidas discretas en los países donde se les persigue. Pero dado que el caso de O. ya ha sido decidido y ha infringido la ley, su destino está sellado.

Sin embargo, los abogados de O. consiguieron evitar que firmara el documento laissez-passer, porque al no tener pasaporte, hubiera facilitado su deportación. 

El 27 de mayo, la oficina de Migración anunció la "suspensión temporal" de la deportación de O,. quien permanece en prisión en espera de una resolución definitiva.

* “Nombre no revelado”


Traducción, Juan Espinoza, swissinfo.ch


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