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Cambio climático

Porqué la fusión de los glaciares nos afecta a todos

Los glaciares alpinos podrían desaparecer de aquí a finales del siglo. Las consecuencias se sentirán no solo en las montañas de Suiza, sino en toda Europa.

Este contenido fue publicado el 14 octubre 2020 - 17:40
Corinna Staffe (ilustración)

Que los glaciares se están derritiendo no es una novedad: desde 1850, el volumen de los glaciares alpinos se ha reducido en cerca del 60%. Lo sorprendente es el ritmo al que los gigantes de los Alpes se están consumiendo. En 2019, las pérdidas de masa glaciar alcanzaron “niveles récord”, señala la Academia Suiza de las Ciencias Naturales. Durante el verano, en solo dos semanas se perdieron 800 millones de toneladas de nieve y hielo, lo que corresponde a un cubo de hielo de aproximadamente un kilómetro de lado, según ha revelado Matthias Huss, jefe de la Red Suiza de Monitoreo de Glaciares.  Pese a las temperaturas relativamente moderadas del pasado verano, el 2020 puede “considerarse un pésimo año para los glaciares”, señala Huss.

Desde la era preindustrial, la temperatura en Suiza ha aumentado casi 2°C, el doble respecto a la media mundial. A este paso, la mitad de los 1 500 glaciares alpinos – incluido el majestuoso glaciar del Aletsch, que es patrimonio de la Unesco – desparecerá en los próximos 30 años. Y si no se hace nada para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, todos los glaciares de Suiza y Europa corren el riesgo de derretirse por completo de aquí a finales de siglo, advierten los investigadores. 

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¿El declive de los glaciares puede repercutir negativamente en nuestro futuro? Es difícil saberlo. Pero lo cierto es que nos obliga a prepararnos para nuevos escenarios. 

En Suiza, el derretimiento de los glaciares conlleva un creciente riesgo de desastres naturales como inundaciones, flujos de residuos y desprendimientos de tierra. Los lagos que se forman en el interior de un glaciar corren el riesgo de vaciarse repentinamente en el valle, arrasando a su paso pueblos e infraestructuras. Y a medida que disminuye la capa de hielo y del permafrost, las montañas se vuelven más inestables. De forma regular dan la vuelta al mundo imágenes del deslizamiento de laderas. 

Con el derretimiento de los glaciares, Suiza pierde una importante reserva hídrica que, según estimaciones, podría garantizar el consumo de agua potable de la población suiza durante 60 años.  

Suiza seguirá disponiendo de suficiente agua, incluso si su población pasara de los actualmente 8,5 millones de habitantes a 10 millones en el año 2050. Pero habrá que gestionar las precipitaciones – que ya no serán en forma de nieve, sino de lluvia – de forma diferente para evitar los conflictos por el agua, subraya Paolo Burlando, profesor de hidrología y gestión de los recursos hídricos en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.  

La creación de nuevas cuencas de almacenamiento de uso múltiple en las montañas, en las zonas liberadas de hielo, podrían ofrecer nuevas oportunidades para la producción de energía hidroeléctrica y la agricultura. 

Más problemática podría ser la situación en el resto de Europa, en regiones situadas a cientos de kilómetros de los Alpes suizos. Donde debido al menor aporte del deshielo, el caudal de los grandes ríos europeos – Ródano, Rin, Danubio y Po – podría disminuir significativamente en verano. Una disminución del nivel de los ríos y lagos que dificultará ulteriormente la navegación y el transporte de mercancías desde y hacia Suiza. 

Para preservar un patrimonio de importancia nacional que ha ayudado a dar a conocer Suiza en el mundo, los científicos se han embarcado en una carrera contrarreloj. En el Morteratsch, cantón de los Grisones, se ha puesto en marcha un proyecto para proteger el glaciar con nieve artificial. Un sistema que, si tiene éxito, podría utilizarse también en el Himalaya y los Andes. 

Pero la ciencia nada puede hacer si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando. En Suiza, la lucha para proteger los glaciares se traslada de las montañas a los despachos de la política y a las urnas.  

Presentada en noviembre de 2019, la denominada iniciativa popular para los glaciares pide anclar en la Constitución los objetivos del Acuerdo de París sobre el clima y reducir a cero las emisiones netas en Suiza de aquí al año 2050. También el Gobierno suizo pretende alcanzar el objetivo de la neutralidad climática de aquí a mediados de este siglo. Sin embargo, está en contra de la introducción de una prohibición general de los carburantes y combustibles fósiles, como reivindica la Asociación suiza para la Protección del Clima, que ha lanzado la iniciativa popular.

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