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Premio Nobel suizo dirige Academia Pontificia

Galileo Galilei ante la Inquisición del Santo Oficio (1632). Grabado de la pintura de Joseph NIcolas Robert-Fleury zVg

Werner Arber, experto en Biología Molecular y Premio Nobel helvético preside la Academia Pontificia de las Ciencias, cuya tarea es honrar la ciencia pura, Elegido por el Papa Benedicto XVI, es el primer protestante en ocupar el puesto.

Este contenido fue publicado el 24 abril 2011 - 10:00
Eveline Kobler, swissinfo.ch

Fundada en 1603, la Academia reúne a 80 expertos del mundo, no todos católicos, pero un tercio de ellos han recibido el Premio Nobel.

En este grupo figura el suizo Werner Arber, reconocido en 1978 con el Nobel de Medicina. El profesor emérito de Biología Molecular de la Universidad de Basilea y académico desde hace 30 años, preside este órgano pontifical desde inicios de 2011.

swissinfo.ch: ¿Cuál es su tarea?

Werner Arber: Observamos los progresos de la Ciencias Naturales y reflexionamos en su significación para la sociedad. Informo periódicamente al Vaticano del estado de nuestros conocimientos.

swissinfo.ch: Usted es el primer presidente de religión protestante de este órgano. ¿Le tratan distinto que a un católico?

W.A.: No puedo responder a esta pregunta. No tengo punto de comparación. Probablemente fui elegido como presidente porque se ha constatado que soy un científico que muestra interés por todo tipo de cosas.

swissinfo.ch: ¿El Papa indica los temas a tratar por la Academia?

W.A.: De tiempo en tiempo, más bien raramente, el Vaticano expresa u deseo. Hace unos años, organizamos una conferencia sobre el “instante de la muerte”.

La cuestión era saber si uno muere tras una muerte cardiaca o una muerte cerebral. Un tema propuesto por el Papa.

swissinfo.ch: ¿Y cuál fue la conclusión de la Academia?

W.A.: Tras consultar a expertos médicos, llegamos ala conclusión que la muerte cerebral es más importante que la muerte cardiaca, pues en este último caso aún es posible la reanimación. Pero, sinceramente, debimos constatar que no es posible determinar el momento exacto. Hay personas que permanecen en el coma durante años.

Desde el punto de vista médico, la pregunta planteada es cuándo, en el plano ético, se puede extraer un órgano. El Vaticano, por otra aparte, se interesó en la cuestión de cuándo el alma abandona el cuerpo; pero no pudimos dar una respuesta científica al respecto.

swissinfo.ch: ¿La Academia es más bien un órgano independiente del Vaticano?

W.A.: Sí, La Academia tiene una larga historia y se dice que existe desde hace más de 400 años, desde tiempos de Galileo Galilei. Entonces la Iglesia pecó mucho de cara a las Ciencias Naturales. Seguro que el Vaticano es consciente de ello. En 1992 rehabilitó a Galileo.

swissinfo.ch: ¿Qué tan grande es la influencia de la Academia en el desempeño del Papa?

W.A.: Diría que retoma de tiempo en tiempo nuestras conclusiones; las trabaja en su propia reflexión y conocimiento, y de este modo influyen en sus decisiones.

swissinfo.ch ¿Qué une al Papa con las Ciencias naturales?

W.A.: Las preguntas son: ¿Qué es la realidad? Tema que mucha gente reflexiona, religiosa o no. ¿Qué es la verdad? ¿De dónde provengo? ¿Hacia dónde nos lleva el futuro? También la evolución es un tema: ¿Cuál es la diferencia entre vida y no vida?

swissinfo.ch: El Papa cree que la Evolución ha sido llevada a cabo por un espíritu creador, una fuerza que ha planeado este desarrollo: Dios. ¿Cuál es su opinión sobre este asunto?

W.A.: Hasta ahora, las Ciencias Naturales no han podido comprobar si Dios – sea cual sea la definición que se tenga de él- existe . Algo que pudiera  ser posible en uno siglo, no lo sé. En mi calidad de científico, no constato voluntad original en la creación del ser humano.

Con honestidad hay que decir que podemos hacer muchas conclusiones sobre la realidad, pero aún en mi calidad de investigador de la evolución no puedo decir cómo surgió el primer organismo vivo.

swissinfo.ch: ¿Y cómo las Ciencias Naturales lo explican?

W.A.: Las Ciencias Naturales lo definen como auto-organización. Estamos al nivel de explicar el funcionamiento actual de la evolución, de la evolución del cosmos y de la evolución de la vida.

Sabemos cuando nuestro Sol habrá consumido toda su energía y cuando no existirá más este astro. Es parte de la evolución de la naturaleza. Hasta ese momento, la diversidad de la vida continuará en nuestro planeta.

swissinfo.ch: ¿Cómo debo entender esto?

W.A.: Hay que definir lo que es la vida. La definición de la autoridad estadounidense del espacio, la NASA, incluye dos criterios: primero, la posibilidad de reproducción, de descendencia; y seguidamente, la facultad de adaptación a las nuevas condiciones de la existencia, es decir, la evolución. Es el caso en nuestro planeta, donde todos los organismos son aptos para esta evolución. Pienso que esta es una buena definición de la “vida”.

swissinfo.ch: ¿Qué piensa el Papado sobre esta amplia definición?

W.A.: En 1995, el Papa Juan Pablo II confirmó en una audiencia con la Academia que hay que considerar que la vida pasa por una evolución, que se puede adaptar a condiciones distintas. No dijo que fuera un hecho, pero dijo que se debe tomar como una consideración. Benedicto XVI hasta ahora no ha dicho lo contrario al respecto. Pero tampoco ha profundizado en esta cuestión, hasta donde yo sé.

Las personas inmersas en el entorno papal me han dicho que la Iglesia católica ve una creación permanente en la evolución biológica en la evolución cósmica.

Desde hace unos años, las universidades pontificias tienen un programa denominado Ciencia, Teología y Cuestiones Ontológicas (STOQ, en sus siglas en inglés). Formo parte de la comisión de planificación de este programa, que organiza conferencias con científicos de la naturaleza, teólogos, filósofos, filósofos científicos e historiadores científicos que tratan las relaciones entre los conocimientos de las Ciencias naturales, la doctrina teológica y la realidad.

swissinfo.ch: ¿Este programa incluye discusiones sobre las diferencias entre hombres y mujeres, hechas por la Iglesia católica?

W.A.: Hay mujeres entre los miembros de la Academia Pontifica de Ciencias y también en sus programas. Ignoro si la posición de la mujer en la sociedad y en la iglesia ha sido ya tema de estudio. Los programas del STOQ, como los de la Academia, solo tratan cuestiones relativas a las Ciencias Naturales y no a las Ciencias Sociales.

En breve

Werner Arber nació el 3 de junio de 1929 en Gränichen, cantón de Argovia.

Estudió Química y Física en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) entre 1949 y 1953.

A finales de 1953 se convirtió en asistente en el laboratorio encargado del microscopio electrónico de la Universidad de Ginebra.

Obtuvo su Doctorado por la Universidad de Ginebra en 19558.

Tras participar en un programa de investigación en 1958 en la Universidad de California del Sur (EE.UU:), volvió a la Alma Mater de Ginebra.

En 1965, fue promovido con el título de profesor extraordinario en Genética Molecular en la Universidad de Ginebra.

En 1971, tras un año como profesor en Barkeley, se integró a la Universidad de Basilea.

Obtuvo en 1978 el Premio Nobel de Medicina junto con Hamilton Smith y Daniel Nathans por descubrir la encima de restricción.

Es miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias y la preside desde enero de 2011.

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La Academia

La Academia Pontificia de las Ciencias tiene por objeto honrar la ciencia pura, asegurar su libertad y favorecer la investigación.

Fue fundada en Roma, en 1603.

Originariamente se denominó ‘Academia de los Linces (Lincei)’, más tarde ‘Academia Pontificia de los nuevos Lincei’, y el 28 octubre de 1936, Pio XI la dotó de nuevos estatutos y le dio el nombre actual.

Es la única academia de ciencias con carácter internacional en el mundo. La sede principal se encuentra en la Casina de Pio IV, dentro de los Jardines Vaticanos.

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