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Proceso de pacificación en Bolivia, financiado por Suiza

Indígenas del norte de Potosí bailan la danza tradicional "El Thinku" (combate). En la vida real adquiere matices serios. Keystone

El proceso de diálogo y pacificación en el ancestral conflicto entre tres etnias originales de Bolivia, respaldado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), deberá ser consolidado por las autoridades de La Paz con una cuidadosa delimitación de sus territorios, afirmó una experta boliviana que acaba de regresar de la zona en tensión.

Este contenido fue publicado el 19 enero 2001 - 13:32

Carmen Beatriz Loza, historiadora y demógrafo encomendada por el ministerio de Justicia de Bolivia para investigar sobre el terreno en los departamentos de Oruro y Potosí las causas del conflicto y emitir recomendaciones, afirmó en una entrevista con Swissinfo, este viernes en Berlín, que la clave para establecer una paz duradera en las regiones afectadas es "tener en cuenta la percepción que tienen las poblaciones autóctonas de lo que es su territorio".
"COSUDE apoya este proyecto en el marco de la ayuda a la democratización y la justicia que otorga a Bolivia ( por 3,3 millones de francos suizos), y concretamente a la promoción de la justicia y los derechos humanos con los pueblos indígenas" (por 530.000 francos), dijo a swissinfo Giancarlo de Picciotto, responsable del área de la referida agencia.
Suiza asistió a Bolivia el año pasado con un presupuesto total de 15 millones de francos suizos, para atender proyectos en sectores como reforma del Estado, agricultura y medio ambiente, y desarrollo de la pequeña y mediana empresa.
Loza realizó su labor científica entre marzo y diciembre de 2000, entrevistando a representantes de los Qaqachacas, Laymes y Jukumanis, pueblos originales que libran luchas entre sí desde que los Incas conquistaran sus naciones en el año 1300 de nuestra era. La historiadora se encuentra actualmente en Berlín dirigiendo un proyecto científico del Instituto Max Planck de Historia de las Ciencias.
La ayuda de la Agencia de Cooperación y Desarrollo de Suiza al ministerio de Justicia boliviano comprendió asimismo la celebración de talleres y encuentros en los cuales expusieron sus ideas las partes en conflicto.
Participaron en estas conversaciones los dirigentes de los "ayllus" -grupos de familias o clanes que se reconocen como descendientes de un ancestro común por tener acceso durante siglos a recursos agrarios y de pastoreo colectivos en las zonas andinas- así como representantes estatales, de organizaciones no gubernamentales y de la Iglesia Católica bolivianos.
"Esos seminarios han tenido mucho éxito y han permitido una plataforma de dialogo entre los actores sociales", afirmó Loza. "Paralelamente, el gobierno del presidente Hugo Banzer ha entablado una serie de negociaciones y se ha llegado al acuerdo final del desarme de los "ayllus", señaló.
La experta elevó al ministerio de Justicia de Bolivia un informe conteniendo las demandas más inmediatas de esa población que habita en las regiones más pobres del país del altiplano.
El cese de hostilidades y la pacificación entre Qaqachacas, Laymes y Jukumanis se ha logrado otorgando dinero a los comuneros a cambio de que entreguen sus armas.
Sin embargo, advirtió Loza, este acuerdo de paz puede quedar en papel mojado, como tantos otros a los que se ha llegado a buen término desde 1937, si no se atienden los reclamos de los indígenas contra las nuevas divisiones administrativas del Estado en vigor desde 1994.
"Muchas veces se ha dicho que el conflicto se debe a la extrema pobreza, lo cual parece respaldado por los indicadores económicos. Pero, sus raíces no se encuentran solamente en la pobreza", afirmó la historiadora, "sino en la imposición de modelos diferentes de percepción del espacio".
Para tener éxito en este empeño, concluyó Loza, "la delimitación no debería hacerse sobre mapas y desde un escritorio en la ciudad de La Paz, sino en función de los títulos coloniales que muchos de los grupos poseen; en función de la memoria histórica de los "ayllus"; y teniendo en cuenta que el Hombre andino de esa zona durante siglos ha tenido territorios compartidos de pastoreo", lo que hace que su percepción del territorio sea diferente a la impuesta por el Estado actual.
Loza advirtió finalmente que en cualquier momento puede estallar otro cruento conflicto entre estas poblaciones, que han costado la vida a decenas de personas en los últimos años, porque se encuentran en un área donde hay demasiadas tensiones en torno a los límites, los linderos y la gestión del espacio.
Juan Carlos Tellechea, Berlín.

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