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Progresos en la lucha contra las minas antipersona

"La silla amputada" testimonió en Ginebra el daño de las minas antipersona

(Keystone)

La Segunda Reunión de los Estados parte de la Convención de Ottawa sobre las Minas Antipersona concluyó este viernes, en Ginebra, con notables avances en la lucha contra ese flagelo.

105 Estados han adoptado formalmente las obligaciones que se derivan de este instrumento, más de 22 estados parte ya han destruído completamente todos sus depósitos de minas antipersona, entre los cuales se encuentra Suiza ; y otros 24 han comenzado a hacerlo.

« Además, una nueva norma internacional establecida por la Convención prevé la verificación de los compromisos asumidos por los Estados parte, especialmente en el terreno de guerra », declaró a swissinfo Christián Faessler, secretario general de la Segunda Reunión y embajador de Suiza ante los organismos internacionales de Ginebra.

Otro de los representantes gubernamentales que estuvieron presentes en los trabajos desarrollados en el Palacio de las Naciones, una de las dos sedes europeas de la ONU, Raymond Kunz, explicó en una rueda de prensa que era significativo que dos de los actores sociales más comprometidos en la campaña internacional en pro de la erradicación de las minas antipersona, la sociedad civil y el Estado helvéticos, hayan trabajando juntos durante esta semana.

« Creo que la reunión fue un éxito. Como Estado suizo, podemos señalar que se cumplieron los objetivos trazados. Uno de ellos era político. Queríamos demostrar el vigor de esta campaña y que su energía sigue moviéndose con fuerza. Queríamos también hacer un balance del proceso de Ottawa y verificar cuáles eran los progresos que se habían hecho a este respecto », indicó Kunz.

La oficialmente denominada <Convención sobre la Prohibición del Empleo, del Depósito, de la Producción y de la Transferencia de las Minas Antipersona y sobre su Destrucción>, más conocida por el apelativo de Convención de Ottawa, fue concluída en Oslo el 18 de septiembre de 1997.

Más tarde, entre el 3 y el 4 de diciembre de 1997, en Ottawa, fue aceptada por los Estados que decidieron formar parte y juntos acordaron que entrara en vigor el 1 de marzo de 1999.

Una primera reunión de evaluación tuvo lugar en Mozambique, en mayo de 1999 ; y la segunda tuvo lugar en Ginebra, del 11 al 15 de septiembre de 2000, patrocinada por la Confederación y varias organizaciones no gubernamentales (ONG's).

Según Raymond Kunz, los efectos de la Conferencia se dejarán sentir en Ginebra en los próximos años. "Sí,. Convertiremos a Ginebra en una especie de centro de acción contra las minas antipersona, ya que los 5 grupos de trabajo que se constituyeron esta semana estarán funcionando en esta ciudad. Además, Suiza seguirá apoyando a los Estados parte de la Convención de Ottawa con la logística del Centro de Desminaje Humanitario, que también tiene su sede en Ginebra", explicó el funcionario helvético.

Añadió que el gobierno suizo no sólo se comprometió ante los otros Estado a suscribir "bellas declaraciones", a donar 6 millones de francos suizos para proyectos de destrucción de minas. "Esos fondos irán fundamentalmente a la región de Bosnia y Kosovo ; e igualmente a Mozambique. Queremos que formen parte de la Cooperación Suiza al Desarrollo, y en ese rubro los hemos presupuestado", precisó.

Elisabeth Reusse-Decrey, la coordinadora suiza de la Campaña Internacional contra las Minas Antipersona, la ONG que obtuvo el Premio Nobel de la Paz 1997, también compartió sus vivencias.

Ante los medios de comunicación convocados en el Club Suizo de la Prensa, dijo que la sociedad civil no esperaba mucho de esta Segunda Reunión al principio, pero hoy, al ver sus resultados, "nos sentimos sorprendidos por los progresos que se hicieron".

"Se mejoró la colaboración entre las ONG's y los gobiernos nacionales. Se hizo presión sobre algunos Estados para que se animaran a ratificar la Convención y trabajamos por la toma de conciencia del problema de los depósitos de minas, que deben ser destruídos", dijo la activista.

Refiriéndose al lado negativo, Elisabeth Reusse-Decrey ennumeró tres puntos. "La actitud de los Estados Unidos, que no han aceptado la Convención, actitud que nos ha decepcionado mucho. La declaración de Angola, país que, por un lado, reconoce el mal que hace al usar las minas antipersona. Pero, por otro lado, dice que está interesada en ratificar la Convención. Y, finalmente, la OTAN, que tampoco ha anunciado la destrucción de sus depósitos. Eso también nos decepciona mucho", expresó.

Un representante del ejército suizo también participó en la reunión. El coronel Erwin Dahinden, del Estado Mayor del Ministerio de Defensa, consideró que el resultado del encuentro entre los Estados parte <fue globalmente positivo>, aunque mostró su preocupación porque no se encuentren datos disponibles sobre la cantidad de la ayuda que se proporciona a las víctimas.

"Además, algunas regiones tienen sostén económico, como es el caso de Bosnia y Kosovo, pero es triste ver que otras regiones, como Afganistán, no tengan nada. Creo que, en el futuro, deberemos mantener un equilibrio en las ayudas financieras", expresó.

Daniel Berset, el artista que concibió la silla amputada que simboliza los daños de las minas antipersona y que se encuentra instalada definitivamente en la Plaza de las Naciones, en Ginebra, se mostró emocionado por la respuesta de la población a este acontecimiento.

"Toda la semana, la población ginebrina estuvo al tanto del desarrollo de la conferencia. Nosotros, a orillas del Lago Lemán, colocamos sillas rotas cada 20 minutos, simbolizando la cantidad de personas que son afectadas cada día por estas armas destructivas", afirmó.

Cuando un periodista de la Agencia Telegráfica Suiza, Blaise Lempen, le preguntó sobre la cantidad de sillas que habían colocado, el artista se negó a cuantificar el trabajo. "Esto no es cuestión de números. Las minas antipersona hacen un daño irreparable a los seres humanos y eso no se puede contabilizar. Lo que hicimos es impresionante y, la vedad, nos dió mucho miedo", respondió.

La próxima reunión de la Convención de Ottawa será en Nicaragua, en el mes de septiembre del 2001.

Enrique Dietiker

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