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Protección de los bosques tropicales

El 55% de la tala de bosques en el mundo es ilegal, según el Banco Mundial. keystone/www.bmf.ch

La Sociedad para los Pueblos Amenazados traza un balance negativo del último decenio.

Este contenido fue publicado el 19 agosto 2002 - 19:08

Suiza debe asumir un mayor compromiso en la lucha contra la deforestación. Con ese fin tres diputados van a presentar mociones ante el Parlamento.

Cada año se pierden entre 170.000 y 200.000 kilómetros cuadrados de superficies forestales en el planeta. Según el Banco Mundial, el 55% de la tala de bosques a escala mundial es ilegal.

Esa proporción es incluso superior en algunos países, subraya John Künzli, secretario del Fondo Bruno Manser, que lleva el nombre del ecologista suizo desaparecido en la selva de Sarawak (Malasia) en circunstancias misteriosas.

Funciones esenciales

"Si la deforestación continúa a este ritmo, los bosques tropicales habrán desaparecido dentro de diez o quince años", vaticina Hanspeter Bigler, secretario general de la Sociedad para los Pueblos Amenazados.

Entre las múltiples funciones medioambientales que desempeñan los bosques, John Künzli destaca su influencia sobre el clima.

Absorben, por ejemplo, más dióxido de carbono (CO2) que los denominados bosques secundarios o bosques de plantación. Y son el hábitat de numerosas especies animales y vegetales que conocemos actualmente.

Suiza preside este año la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT), pero ésta no ha alcanzado sus metas, recuerda el secretario del Fondo Bruno Manser.

Queda mucho camino por recorrer, ya que solamente una mínima parte de la madera tropical comercializada se produce conforme a los criterios de sostenibilidad.

Tres mociones parlamentarias

Preocupados por esta situación, tres diputados suizos van a presentar mociones en la próxima sesión de otoño del Parlamento federal.

Remo Gysin, diputado socialista por el cantón de Basilea, exigirá al gobierno suizo que asuma un mayor compromiso en el seno de la OIMT para introducir una declaración de carácter obligatorio para la madera y sus productos derivados.

Maya Graf, por su parte, solicitará la introducción de directivas vinculantes con miras a prohibir la importación y venta de madera obtenida mediante explotaciones no sostenibles (tala ilegal u origen dudoso).

Asimismo la diputada verde de Basilea quiere que se introduzca un sistema de certificación, es decir, que los productos derivados de la madera lleven un sello para que el consumidor sepa si los artículos proceden de bosques gestionados de forma adecuada.

Finalmente, Jacques-Simon Eggly pedirá al gobierno que tenga más en cuenta a las poblaciones que viven en zonas forestales.

"La destrucción de bosques tropicales amenaza cada vez más el espacio y la forma de vida de las poblaciones autóctonas que los habitan", destaca el diputado liberal ginebrino, para quien es fundamental que los proyectos se realicen "en colaboración con las poblaciones afectadas."

swissinfo y agencias

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