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Puente hacia la Quinta Suiza

Asado en medio de la naturaleza, en uno de los campamentos del verano pasado. (SJAS)

Unos 300 niños pertenecientes a la comunidad helvética que vive fuera de las fronteras suizas participan en los ocho campamentos de verano que se realizan en su tierra de origen. Una manera de mantener un lazo con sus orígenes.

Los chicos, que provienen de unos 50 países, tienen por lo menos a uno de los padres con raíces suizas.

Para los organizadores de los campamentos, el valor de estos viajes radica en que los jóvenes conozcan mejor Suiza, visitando sus sitios de interés, sus ciudades y sus bellezas naturales.

"Los monitores transmiten una amplia imagen del panorama helvético", explica Simone Riner, al frente de la Fundación para los Niños suizos Residentes en el Extranjero (FNSE).

"Por lo general, visitamos una ciudad como Berna, Zúrich o Ginebra, vamos a algún pico célebre, como el Jungfraujoch o el Shilthorn, cuando no estamos muy lejos de ellos, o hacemos una visita al Museo del Transporte de Lucerna".

La comunicación funciona

El grupo de viajeros a veces permanece también en el campamento para hacer deporte, jugar y conocerse mejor, pese a las múltiples lenguas que dominan entre ellos.

La mayoría habla inglés, alemán o francés. "Se hacen grupos idiomáticos, no hay en realidad una confusión babilónica", comenta Riner. "Los niños son muy creativos, el lenguaje a través de señas funciona de modo excelente".

Y para que no se quede atrás el sentimiento de pertenencia, que también entra por el estómago, en la agenda también se incluyen especialidades helvéticas. "Cocinamos platillos como macarrones alpinos con puré de manzana".

La mayoría de los chicos inscritos para los campamentos que tendrán lugar este verano provienen del continente europeo, sobre todo de Alemania y Francia, aunque también hay niños de España. Otros pocos provienen de los países escandinavos e Inglaterra y algunos de África, Latinoamérica o Australia.

Quinta Suiza

La expresión Quinta Suiza designa a las comunidades suizas que viven fuera de las fronteras nacionales. El término se refiere a las cuatro ...

La falta de dinero no debe ser un impedimento

Aquel chico cuyos padres no puedan pagar el viaje, puede recibir apoyo financiero. "Cada pequeño suizo que viva en el extranjero y que desee venir a un campamento debe por lo menos una vez hacer sus vacaciones en Suiza".

"Cerca del 20% de los niños nos envían una solicitud para recibir una reducción. En este aspecto somos, en realidad, muy generosos", asienta Riner.

Hacer amistades es un tema central en el campamento. "Se intercambian sus direcciones de correo electrónico y mantienen un intenso contacto; y tal vez se vuelven a ver en el campamento del siguiente año", pues muchos repiten la experiencia.

Pequeños embajadores

Esta vez los suizos del exterior tendrán la oportunidad de convivir con niños de su misma edad que viven en territorio helvético en el marco del campamento de exploradores que tendrá lugar en la región del Linthebene, entre los lagos Walsen y Zúrich, en el cantón de San Gallen.

A juicio de Simona Riner, este intercambio también provoca un cierto efecto en Suiza. "Tal vez no de modo directo, pero después serán unos buenos embajadores de Suiza y de la calidad de sus productos".

Pero primero están los preparativos para recibir a estos futuros embajadores, que seguro disfrutarán su estancia, aunque "cuando hay niños que vienen de lejos, a veces padecen de añoranza".

swissinfo, Gaby Ochsenbein
(Traducido del alemán por Patricia Islas Züttel)

Campamentos de verano 2008

Desde finales de junio hasta finales de agosto se realizan ocho campamentos para jóvenes suizos que viven en el extranjero, cuyas edades comprenden entre los 8 y los 16 años.

Los campamentos de la Fundación para los Niños Suizos Residentes en el Extranjero (FNSE) forman parte de las actividades de la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE).

La Fundación para los Niños Suizos Residentes en el Extranjero (FNSE) centra sus esfuerzos desde hace 91 años en que los chicos con raíces helvéticas que viven esparcidos en el mundo puedan pasar vacaciones en el país de origen de su familia.

Un modo de reforzar su relación con Suiza y aportar una contribución a la comprensión y la solidaridad intercultural.

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