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Rechaza Suiza 'la Ley del Talión'

El presidente suizo, Moritz Leuenberger, se pronuncia por una respuesta democrática. Keystone Archive

El presidente helvético, Moritz Leuenberger, expresó este viernes su temor de que los atentados perpetrados contra blancos estadounidenses puedan conducir a una intervención de Washington contra otros países y lesionar a inocentes.

Este contenido fue publicado el 14 septiembre 2001 - 16:18

"Temo que las eventuales respuestas de Estados Unidos puedan afectar a inocentes. Temo que al calificar de guerra este abominable atentado, se legitime una intervención estadounidense contra otro país", subrayó el mandatario en entrevista con el diario suizo 'Le Temps'.

Las declaraciones del mandatario helvético se difundieron en medio de una jornada internacional de duelo por las víctimas de los ataques terroristas el martes en la Unión Americana.

El Ejecutivo ratificó su solidaridad con el pueblo estadounidense y estableció con toda claridad su rechazo a una respuesta en términos similares.

"Temo a aquellos que quieren responder al odio por el odio", enfatizó.

"El odio no debe presentarse como una respuesta al terrorismo", añadió el dirigente helvético, para manifestar luego su comprensión hacia aquellas personas que exigen castigo a los autores del atentado.

Por una acción democrática internacional

En ese marco, se pronunció porque la comunidad internacional se aboque a buscar a los culpables y a guisa de ejemplo mencionó el caso de Slobodan Milosevic, conducido ante un tribunal internacional de justicia.

Preguntado sobre la eventual vinculación del ataque con el "imperialiasmo estadounidense", Leuenberger se rehusó a "filosofar sobre la política" de la potencia norteamericana, asi como al empleo de esa terminología.

No obstante, agregó que "si los estadounidenses deciden responder, comprometerse contra el terrorismo, aliándose con otras naciones, entonces no se les podrá reprochar su imperialismo".

Enfatizó su postura de que en la lucha contra el terrorismo deben emplearse todos los medios de que dispone un Estado democrático. Advirtió que para lograr una paz duradera es menester poner coto a la coexistencia de un mundo de ricos con un mundo de gentes que no tienen más que perder.

"La fuerza de una sociedad abierta es de mantenerse así y de continuar su creencia en los valores de la libertad y de la tolerancia". Destacó sin embargo que "tolerancia no significa ingenuidad" y subrayó que a la antigua pregunta sobre si debe mostrarse tolerancia con los enemigos de la tolerancia, responde negativamente.

Apertura y vulnerabilidad

Dijo que "una sociedad abierta es vulnerable y no solamente contra los atentados". Reconoció entonces que no se puede tener un control absoluto. También evocó la necesidad de un combate colectivo contra los flagelos de la criminalidad y el terrorismo y refrendó la decisión helvética de evitar el aislacionismo.

"Si una gran nación como Estados Unidos no puede luchar sola, un pequeño Estado, como Suiza, lo puede aún menos". Sentenció entonces que "solos, nos arriesgaríamos incluso a convertirnos en una isla donde se refugiaría y se prepararía el terrorismo".

En su opinión, la búsqueda de criminales por la policía se inscribe ahora en un contexto global y, en cierta forma, la política interior ha alcanzado dimensiones mundiales.

swissinfo

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