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Refugio de montaña Se vende búnker nuclear en desuso

Entrada al búnker militar en el paso de San Gotardo. Está abierto a los visitantes

Los Alpes suizos están salpicados de refugios militares como este abierto a los visitantes en el paso de San Gotardo.

(Keystone)

Se vende refugio de montaña, de mediados del siglo XX, en el centro de Suiza (bajo tierra). Cuenta con todo tipo de comodidades: protección de pulso electromagnético, conexión de red de fibra oscura y sistema de filtrado de aire. Capacidad para 1 500 personas.

Hace poco que los expertos de la inmobiliaria Griffiths Eccles, con sede en Londres, han recibido las instrucciones para la venta de su último gran producto: un búnker nuclear militar en desuso en las montañas suizas. Una instalación adecuada como almacén “superseguro”, centro de datos, lugar de recuperación en caso de desastre, sitio de investigación o “búnker personal”. Sujeto a permiso de obras.

La gran cantidad de usos imaginables para el antiguo búnker refleja la paranoia que se vive en estos momentos. Griffiths Eccles dice que está examinando cuidadosamente todas las numerosas muestras de interés. Los meros aficionados a los búnkeres nucleares deberán abstenerse, pues para poder recibir cualquier información adicional, incluida la relativa a su ubicación, los potenciales compradores tienen que demostrar que pueden invertir 25 millones de libras (31 millones de francos suizos).

( Financial Times )

Esta instalación militar, de 15 000 metros cuadrados y construida bajo una montaña de granito, ha sido puesta a la venta por un grupo de inversores que la adquirió, hace una década, bajo total discreción al gobierno suizo.

Aunque la demanda es grande, será todo un reto acordar un precio final. Y es que los agentes cuando dicen que es “una oportunidad única” no exageran. Pues hay muy pocas transacciones comparables a esta que sirvan como referencia. 

Con relativa frecuencia salen al mercado refugios nucleares más pequeños. Ahora, por ejemplo, hay uno en venta en la localidad británica de Doncaster. Piden por él 35 000 libras y necesita ser renovado.  

Suiza está salpicada de refugios similares, pues las leyes de la Guerra Fría de las décadas de 1960 y 1970 exigieron la construcción de búnkeres, tanto públicos como privados, que pudieran acoger a toda la población. Y así, el famoso país neutral tiene en las montañas toda una red de refugios militares de la Segunda Guerra Mundial. Muchos de estos reductos han sido reconvertidos con nuevos destinos que albergan desde hoteles hasta una fábrica de queso.    

El refugio en venta no tiene un patio trasero con foso en el que poder guardar unas cuantas latas de comida. En cambio, sí ofrece otras “comodidades” como túneles para vehículos, embalses y ancho de banda digital “ilimitada”. Según Matt Joyce, socio de Griffiths Eccles, hay dos grupos de potenciales compradores: los operadores de centros de datos y los multimillonarios que buscan una “póliza de seguro” europea. 

Para los megarricos un escenario apocalíptico no es solo un posible conflicto nuclear, también lo es una situación en la que la inteligencia artificial “presenta una amenaza para la base de la civilización humana”. Una preocupación que ya debatieron informáticos de alto nivel en una conferencia celebrada en el desierto de Arizona el pasado mes de febrero.

El floreciente mercado de los búnkeres no es popular en todo el mundo. Los multimillonarios de Silicon Valley y los gestores de fondos de inversión estaban “preparando” el cataclismo, según denunció, en un artículo publicado en ‘The New Yorker’, el periodista Evan Osnos. En dicho artículo Osnos señala que, para hacer estallar la burbuja, algunos magnates sugieren que sus compañeros actúan para mejorar la sociedad aquí y ahora.  

Al final, el búnker suizo podrá venderse para fines más prácticos. La seguridad de los datos es un negocio al alza. El gasto global en seguridad cibernética, según Gartner Inc., fue de 82 000 millones de dólares el año pasado. Las empresas de seguridad especializadas en la protección física de edificios, por su parte, dicen que sus principales clientes son los centros de datos.     

 

Que este refugio se venda de manera exitosa podría llevar a otros propietarios a vender sus posesiones al alza, con más infraestructuras que adapten los miedos del siglo XX a las necesidades del siglo XXI. Para los dueños de las reliquias de la Guerra Fría el crecimiento de un mercado de búnkeres nucleares de tipo militar sería una buena noticia. No tan buena si se toma como indicador de los tiempos que vivimos.

@JudithREvans 

Copyright The Financial Times Limited 2017


Traducción del inglés: Lupe Calvo, Financial Times

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