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El acuerdo marco Suiza-UE se acelera lentamente

Las posiciones antieuropeas se expresan también en el Parlamento suizo. Keystone / Peter Klaunzer

Berna y Bruselas intentan renegociar sus relaciones desde hace siete años. Mientras que la cuestión está cerrada para la Unión Europea, el debate continúa en Suiza.

Este contenido fue publicado el 06 enero 2021 - 11:00

El expediente del acuerdo marco institucional entre Suiza y la Unión Europea (UE) parece estar todavía en punto muerto. Las negociaciones pudieron reanudarse finalmente tras el rechazo del pueblo suizo a la iniciativa popular de limitación que buscaba la resciliación pura y simple de los acuerdos bilaterales existentes. En Bruselas se esperaba con impaciencia la reanudación de las conversaciones y la conclusión del acuerdo marco. Además, se reprochaba a Berna prolongar las cosas.

¿Por qué un acuerdo marco entre Suiza y la UE?

Suiza es uno de los pocos países europeos que no quiso unirse a la UE. En 1992, el pueblo helvético también rechazó la propuesta de adhesión al Espacio Económico EuropeoEnlace externo (EEE), que habría dado a Suiza acceso al mercado único europeo, quedando al mismo tiempo fuera de la UE. Este gran mercado, que reúne a más de 500 millones de personas, garantiza la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales entre los Estados miembros. A fin de evitar quedar excluida de este mercado y, por tanto, desfavorecida -por ejemplo, mediante la imposición de derechos de aduanas-, Suiza ha celebrado en los últimos 20 años una serie de tratados bilateralesEnlace externo con la UE en varios sectores importantes, como el comercio, la contratación pública, el transporte, la investigación y la educación.

Dado que el mercado interior de la UE evoluciona constantemente, Bruselas lleva muchos años presionando a Berna para que llegue a un acuerdo marcoEnlace externo -o acuerdo institucional- que suponga una actualización "dinámica" de determinados acuerdos bilaterales. En la práctica, la adaptación de la legislación suiza a la evolución del derecho comunitario -en los campos que abarca el acuerdo marco- no exigiría nuevas negociaciones y tendría que hacerse con mayor rapidez. Suiza retoma regularmente muchas novedades del derecho europeo, pero a los ojos de Bruselas lo hace con demasiada lentitud.

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Sin duda, la pandemia ha redefinido las prioridades y ha ralentizado los procesos. También parece que la UE ya no tiene tanta prisa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acogió con satisfacción el resultado de la votación sobre la iniciativa de limitación y pidió al Gobierno suizo que continuara las negociaciones sobre el acuerdo marco. Sin embargo, algunos dicen que no considera las relaciones con Suiza como una prioridad. Debido a una reorganización del personal, el puesto de jefe negociador de este expediente está actualmente vacante en la UE. La negociadora suiza, Livia Leu, tendrá que ser paciente.

¿Qué está en juego?

Hay que abrir un nuevo capítulo para normalizar las relaciones entre Suiza y la UE. Los acuerdos bilaterales celebrados durante décadas funcionan, pero empiezan a parecer un gran mosaico de tratados. El acuerdo marco institucional se viene negociando desde 2014 y tiene por objetivo establecer una base jurídica común para el futuro.

Suiza ha pedido a la UE renegociar tres puntos: la protección de los salarios suizos, las reglas sobre ayudas estatales y la adopción de futuras enmiendas a la directiva europea sobre la ciudadanía. El embajador de la UE en Suiza, Petros Mavromichalis, ha precisado la posición de Bruselas en varias entrevistas después de asumir su cargo en otoño: “Estamos dispuestos a aclarar ciertos puntos, pero no a renegociar”. Para la UE, las negociaciones concluyeron a finales de 2018. La UE espera que el Gobierno suizo se pronuncie sobre eventuales aclaraciones, lo que hizo en noviembre sin informar al público.

¿Quién se opone en Suiza al acuerdo marco?

La derecha tiene una posición crítica, especialmente la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora). Este partido aprovechó la sesión de invierno del Parlamento para volver a poner el debate en el orden del día presentando una serie de intervenciones sobre el tema. El diputado Thomas Aeschi pidió el abandonoEnlace externo puro y simple del acuerdo marco. Según él, se trata de una “nueva edición del tratado neocolonial de adhesión al Espacio Económico Europeo”, cuya firma “sería políticamente reprobable”. En su opinión, este acuerdo no significaría nada más que la “sumisión” y la “entrega” de Suiza. Muchos parlamentarios de la UDC expresaron opiniones similares.

En el sitio de la histórica batalla de Morgarten, la UDC presentó un espectáculo en el que ilustró su visión de las relaciones entre Suiza y la UE. Keystone

También hay reticencia por parte de la izquierda, ya que los sindicatos temen un debilitamiento de la protección salarial. El Partido Socialista se encuentra dividido entre su ala sindicalista y su tradición proeuropea. Diversas otras formaciones políticas también quieren nuevas negociaciones y no adoptan una posición clara sobre una posible firma del acuerdo marco.

Las críticas en Suiza han aumentado a lo largo de los años. Las partes tienden ahora a dejar que el Gobierno intente reabrir las negociaciones y llegar a concesiones en ciertos puntos.

Hay muchos puntos críticos que a primera vista parecen más bien de naturaleza técnica. Pero al examinarlos más de cerca, son principalmente cuestiones de soberanía y prosperidad.

A la derecha, por ejemplo, uno de los elementos clave es la adopción de la legislación europea, que se considera una condición previa para la participación en el mercado único. Suiza ya aplica este principio, pero el diablo está en los detalles semánticos: hoy lo hace de manera “autónoma”, con el acuerdo marco lo haría de manera “dinámica”. Además, en caso de controversia, la última instancia sería en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La UDC condena este cambio y teme que “jueces extranjeros” puedan imponer el derecho europeo a Suiza.

Afiche de la UDC contra la libre circulación de personas en Europa. (2009) Keystone / Christian Brun

A la izquierda, se teme que el elevado nivel de ingresos de Suiza no pueda mantenerse sin una protección adecuada. Las medidas de acompañamientoEnlace externo han protegido a los empleados en Suiza desde la apertura del mercado laboral. Se trata de un punto especialmente delicado, ya que la Confederación busca aquí excepciones que van en contra de los principios fundamentales del mercado interior europeo.

¿Cuál es la posición de la UE?

A pesar de estos temores, críticas y discusiones, las relaciones entre Suiza y la Unión Europea siguen siendo bastante buenas. Actualmente no hay presión en ninguno de los dos lados. Sin embargo, si pasan varios años más antes de que se llegue a un acuerdo, este buen entendimiento podría verse comprometido. La UE ha indicado que no tiene intención de prolongar los acuerdos bilaterales que llegarán a su fin. Ya se ha negado a renovar la equivalencia bursátil concedida a Suiza.

El futuro del acuerdo marco es todavía incierto. No está claro si se modificará y cuáles serían los eventuales cambios. El ministro de Asuntos Exteriores suizo, Ignazio Cassis, dijo al Parlamento que esperaba que el tratado se presentara al pueblo en cualquier caso.

La UE suele ser tolerante con la lentitud del sistema democrático suizo. El futuro dirá si también será paciente con el acuerdo marco.

Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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