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Relojería suiza Baselworld: Zenith, un clásico que se reinventa

Cincuenta años después de inventar el calibre de reloj El Primero, Zenith vuelve a interpretar a la Bella Durmiente que es despertada por su príncipe. Julien Tornare, director general de la empresa desde hace dos años, relanza la firma y apuesta por Baselworld para afianzar esta misión. Su perspectiva sobre el futuro es optimista. Entrevista.

Movimiento de un reloj

El movimiento El Primero fue todo un hito en la historia del reloj mecánico

(SP)

Tras su paso por las sedes en Suiza y Londres de Richemont, el ginebrino Julien Tornare trabajó para esta empresa en la región Asia Pacífico antes de sumarse a las filas de LVMH en 2017. Hoy, como timón de ZenithEnlace externo, su principal desafío es relanzar esta firma en todos sus frentes.

swissinfo.ch: Para usted, ¿qué lugar ocupa el movimiento El PrimeroEnlace externo en la saga de la relojería?

Julien Tornare: Es un cronógrafo automático icónico. Posiblemente sea EL movimiento relojero [de la historia]. Tanto, que desde hace años su notoriedad es mayor incluso que la de un modelo o marca de Zenith. Es un caso único en la relojería. Se debate, frecuentemente, si esto es una fortaleza o una debilidad. Yo sigo pensando que es una fortaleza porque permite, incluso hoy en día, desarrollar –más allá del movimiento– un modelo icónico.

swissinfo.ch: En 1969, Zenith era reconocida como una casa relojera altamente innovadora. Pero en los años posteriores vivió periodos complejos. ¿No fue más bien El Primero un freno para la innovación?

J.T: Cuando se creó El Primero era una propuesta extremadamente innovadora. Superamos los límites. Pero jamás hay que dormirse en sus laureles y seguir haciendo lo mismo. Por ello pasé mucho tiempo analizando la historia de Zenith y sus grandes personajes. Decidimos reincorporar el factor de la innovación y el dinamismo en la marca y colocamos el tema en el centro del debate. La industria relojera tiende a ser anticuada y repetitiva, y esto pudo afectar a Zenith en los años previos.

Julien Tornare está al frente de Zenith desde 2017.

(Keystone)

Pero el año pasado decidimos lanzar el reloj Defy 21, con un movimiento evolucionado en la medición de las centésimas de segundo. Este año, es el turno de un cofre que celebra y promete la llegada de la milésima de segundo. En BaselworldEnlace externo, tenemos previsto comercializar el Defy Lab, un reloj mecánico provisto de un órgano regulador muy revolucionario. Haber creado El Primero es pues una fortaleza. Pero conformarse con el éxito obtenido sería una inmensa debilidad.

swissinfo.ch: Como director general de Zenith, usted trabaja desde hace dos años en el relanzamiento de esta casa relojera. ¿Con éxito?

J.T.: El éxito es relativo. Pero considerando la situación en la que estaba la empresa cuando yo asumí la dirección, creo que hemos avanzado mucho. Y lo hemos hecho a todos los niveles, no solo en materia de ventas que, dicho sea de paso, evolucionaron muy bien el año pasado. Pusimos en marcha un verdadero departamento de mercadotecnia, se mejoraron todos los procesos industriales, hemos avanzado enormemente en corregir nuestras ineficiencias. También hemos retomado brío en la participación de eventos y la dinamización de la marca.

swissinfo.ch: ¿Cuál es la principal dificultad a la que se enfrenta su empresa?

J.T.: El tema humano. Cuando llegué, el ánimo de la gente estaba por los suelos, por decir lo menos. Estaban agotados física y emocionalmente, y muchos colaboradores estaban hartos. Al principio, lo más difícil para mí fue devolver una dinámica, hacer que la gente creyera en los nuevos proyectos de Zenith. Yo paso mucho de mi tiempo con ellos. Lo mismo con la gente del área de manufactura que con quienes atienden los mercados, intento devolver dinamismo al proyecto general.

En este momento, usted puede preguntarle a casi a cualquier persona de la empresa y el espíritu ha cambiado por completo. Pienso que el éxito de la marca precisa del bienestar de la gente, y requiere trabajo en equipo. Es un elemento esencial y al principio no estaba muy seguro de poder cambiar ese desánimo en el poco tiempo transcurrido.

Datos clave

Lanzado en 1969, el calibre El Primero fue el primer cronógrafo automático de la historia. Hasta entonces, los cronógrafos mecánicos se montaban manualmente. A partir de El Primero, en vez de ser un módulo adicional, comenzó a construirse alrededor de una rueda de pilares y de un rotor central. ¿Qué se logró? La frecuencia de oscilación aumentó a 36 000 alternancias por hora. La precisión ganó una décima de segundo. Este tipo de calibre está en buena parte de los relojes de Zenith, pero también de otras marcas, como Daytona de Rolex.

Fundada en 1865, en Le Locle, en el cantón de Neuchâtel, Zenith tiene actualmente más de 200 empleados y pertenece al líder francés de artículos de lujo LVMH, junto con marcas como TAG Heuer y Hublot. 

La relojería es la tercera industria exportadora más importante de Suiza, con ventas de 24 millones de relojes e ingresos del orden de los 21 000 millones de francos en 2018. La rama emplea a 57 800 personas.

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swissinfo.ch: Zenith pertenece desde hace 20 años al líder mundial de artículos de lujo LVMH ¿Esto solo trae ventajas ?

J.T.: Ser parte de un gran grupo como LVMH es desde luego una ventaja. Durante los años complicados de Zenith, el grupo apoyó a la marca. LVMH siente una gran simpatía por Zenith.

Nos beneficiamos del dinamismo y el éxito de LVMH [cuyas ventas aumentaron un 11% en 2018, resultado de una facturación de 46 800 millones de euros]. Esto nos ofrece condiciones propicias para desarrollarnos con mayor serenidad que si fuéramos independientes o parte de un grupo exclusivamente relojero. Especialmente considerando que la relojería, hoy en día, vive tiempos mucho más complejos que la moda o la joyería.

Zenith es parte del universo del lujo. Pero mi ambición es posicionarla como un lujo que sea asequible. O al menos, realista. Esto es, con el interés de la primera generación de chinos [en los relojes suizos] muchas marcas se exaltaron. Aumentaron sus precios de forma desorbitada. Pero hoy en día, la segunda generación de chinos es mucho más parecida a la clientela occidental, se levantó abruptamente el pie del acelerador.

Zenith está bien posicionada, con precios de entrada de 5 000 francos suizos por pieza y un precio medio de 9 000 francos. Nos hemos mantenido razonablemente posicionados. Y esto es vital preservar esto en los años por venir. La gente ya no quiere pagar precios estratosféricos por un reloj.

swissinfo.ch: ¿Qué esperan de la edición 2019 de Baselworld (21-26 marzo)?

J.T.: Es un evento importante para nosotros. Celebramos el quincuagésimo aniversario de El Primero y lanzamos el Defy Lab en versión comercial. Para el 21 de marzo tenemos previsto uno de los eventos más importantes de la feria. Pero también esperamos que Baselworld sea una bocanada de aire fresco y de nuevas ideas. Aunque no sea necesariamente para 2019, debe presentarse un plan de acción sobre la dinámica futura de Baselworld.

swissinfo.ch: ¿Sigue respondiendo una feria como Baselworld a las necesidades de una casa como Zenith? 

J.T.: Sí y no. Si se trata solo de recibir clientes minoristas y a la prensa, creo que este modelo ya no tiene razón de ser. Actualmente, los minoristas nos envían sus pedidos a lo largo del año. Nosotros podemos invitarlos o ir a verlos para  presentarles nuestras novedades. Somos mucho más flexibles en la forma en la que recibimos los pedidos.

Pero Baselworld va a tomar un nuevo impulso si se convierte en la plataforma en la que, en efecto, nos encontremos con minoristas y con la prensa. Pero en donde también organicemos más eventos e invitemos a los clientes finales. Debe ser un espacio para hacer negocios y conquistar nuevos clientes.

swissinfo.ch: ¿Seguirán presentes en Baselworld 2020?

J.T.: En principio, sí. Pero esto dependerá en gran medida del plan de acción que sea presentado en Basilea. Participamos en Baselworld desde hace mucho y nos interesa mucho esta relación. Pero no quiero quedarme en el modelo antiguo. Vamos a ver qué nos presentan. Pienso que en abril próximo habremos tomado una decisión.

swissinfo.ch: ¿Cuál es su plan de negocios este año?
J.T.: Debo ser un poco más cauteloso en 2019, sabiendo que los últimos tres o cuatro meses de 2018 no fueron buenos para las exportaciones. Y enero tampoco fue un mes fabuloso. Hay mucha incertidumbre. Vea lo que pasa entre China y los Estados Unidos. O en Francia, país afectado por las manifestaciones de los chalecos amarillos y donde ha caído enormemente el turismo chino.

Por el momento, no he cambiado nuestras previsiones de crecimiento, que se mantienen en dos dígitos para este año (como en 2018). LVMH me pidió claramente que tuviera metas ambiciosas, pero sobre la base de un crecimiento saludable. Quieren ver una visión y una construcción de marca. Y los buenos resultados, si los obtenemos, serán la consecuencia.


Traducción del francés: Andrea Ornelas

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