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Rememoran la emigración suiza a la Patagonia chilena

Dos gauchos friburgueses, Luis Davet y Carlos Blanc, hacia 1905. swissinfo.ch

A 130 años del arribo de los primeros friburgueses a la región, el suizo Roger Pasquier presentó el libro "Los friburgueses y sus descendientes en la Patagonia chilena".

Este contenido fue publicado el 09 enero 2008 - 21:32

La actividad se inscribe en los actos conmemorativos de la llegada de esas primeras familias en 1877 a la región de Magallanes, la más austral del planeta.

"Yo me veo como un joven escolar, a gatas en el suelo ante el mapamundi, buscando la ciudad de Punta Arenas en la Patagonia chilena. Había oído contar a mi padre que dos de sus tíos- abuelos campesinos habían emigrado allí, atraídos por las tierras disponibles. La familia de uno de ellos había vivido allí un drama sangriento. ¿Qué habrá pasado con ellos?, se preguntaba mi padre. Yo sentía empatía por esos emigrantes y admiraba su valor... Y tras haberlo deseado por mucho tiempo, por fin conseguí encontrarme con un buen número de descendientes, en 2005".

El prólogo de Pasquier (72 años) muestra cómo este destacado socioeconomista, llegó a interesarse por la historia de los primeros friburgueses que poblaron las inhóspitas tierras de Punta Arenas- situada en la zona conocida como la Patagonia chilena- hace exactos 130 años.

Un anhelo que se cumple

Sin embargo, hasta hace poco más de tres años, su intensa actividad laboral le había impedido dedicarse a la ardua tarea que supone una investigación de este tipo.

"Trabajé muchos años en la cooperación al desarrollo de América Latina como representante de Suiza, de modo que tuve la oportunidad de conocer varios países, entre ellos Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Paraguay, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, pero nunca fui enviado a Chile", relata a swissinfo.

No obstante, agrega, esos mismos viajes a América Latina le hacían preguntarse constantemente "si sería bueno ir a Punta Arenas para saber si habían descendientes... pero en ese momento había la prioridad de regresar a mi trabajo y con mi familia".

La oportunidad de cumplir su anhelo llegaría varios años más tarde.

Tras jubilarse, continuó desempeñándose como consultor privado, también en el ámbito de la cooperación al desarrollo, pero a medio tiempo. En esas labores estaba cuando fue enviado a Perú, un viaje que le sirvió de impulso para visitar, por primera vez, la ciudad de Punta Arenas.

"Ya habíamos estado en comunicación por e-mail con algunos primos lejanos, descendientes de los primeros friburgueses que llegaron allí, en especial con María Inés Baeriswyl, quien me había enviado algunas fotos de sus abuelos. Con algunos parientes me encontré en Santiago y con otros en Punta Arenas, pero la verdad es que el encuentro fue muy emocionante", señala este suizo oriundo de Gruyère.

De dulce y agraz

Después de varios encuentros, no sólo con sus parientes, sino con otras familias de inmigrantes, se ha formado una opinión, aunque -advierte- no desea generalizar, ya que la mayoría de estas personas han alcanzado una buena posición económica, realidad que no se aplica a todos los descendientes.

"Pienso que están conscientes de que sus antepasados demostraron mucho coraje y valentía, y de eso están orgullosos, aunque también -sobre todo, en mis viajes posteriores, encontré algunos que se lamentaban de la decisión de sus abuelos y me dijeron 'hubiera sido mejor que no se hubieran venido'. Pero ésa es una pequeña minoría".

De todas las historias recogidas una de las que más le impactó fue la de Maria Pittet, por lo que decidió estructurar su libro teniendo como columna vertebral a esta mujer que -entre otras experiencias- logró escapar de un rapto durante un motín de artilleros chilenos en Punta Arenas.

"Tuve mucha suerte con respecto a mis fuentes de información. Una buena parte de ellas es el fruto de una singular conjunción: la excelente memoria de Marie Pittet combinada con el interés de su yerno, Luka Bonacic, escritor e historiador", admite Pasquier.

"En esa mañana del 22 de mayo, mirando Punta Arenas a través de la niebla, Marie no pudo evitar pensar en lo que dejó al otro lado del océano: sus amigos, su aldea de La Joux, el verano que comienza..." (Extracto del libro)

swissinfo, Mariel Jara, Santiago de Chile

Continúa en Más sobre el tema: "Los primeros colonos fueron muy heroicos"

Datos clave

"Los friburgueses y sus descendientes en la Patagonia chilena" fue presentado a mediados de diciembre en el Museo Regional de Magallanes e introducido por el historiador chileno Mateo Martinic, Premio Nacional de Historia, especialista en la historia de Magallanes y fuente principal de la documentación de este libro, por el lado chileno.

Las fuentes suizas, en tanto, incluyeron archivos de registros civiles, parroquiales y fuentes gubernamentales, entre otras.

El libro será presentado en su idioma original, el francés, en Friburgo en mayo próximo.

Además de este lanzamiento, las actividades de conmemoración incluyeron la inauguración de la Plaza Friburgo, presidida por el alcalde Juan Morano Dey, nieto de friburgueses, y una misa efectuada por el Obispo de Magallanes y concelebrada por Jean Marie Pasquier, hermano de Roger.

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Emigración suiza a Chile

Entre abril de 1876 y mayo de 1877 llegó al sector de Magallanes (Punta Arenas y Agua Fresca) un contingente de inmigrantes suizos compuesto por 119 personas, en su gran mayoría campesinos provenientes del cantón de Friburgo.

Estos agricultores recibieron del gobierno chileno algunas hectáreas de terrenos despoblados que procedieron a desmalezar y transformar –tras años de laboriosa constancia- en campos aptos para la siembra de forrajeras y hortalizas y para la crianza de ganado lechero.

Las inclemencias del tiempo (mucho viento, grandes heladas nocturnas, entre otras), las dificultades para cultivar la tierra, además de otros incidentes –incendios, saqueos- hicieron muy difícil la vida para la comunidad helvética. Algunos de ellos incluso decidieron regresar a Suiza.

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