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En la imagen de archivo, el presidente del BCE, Mario Draghi, en una conferencia de prensa en Fráncfort. El Banco Central Europeo prometió el jueves mantener su política de agresivo estímulo monetario al menos hasta fin de año, preservando el respaldo para la economía de la zona euro mientras crece el sentimiento contrario a la integración europea antes de elecciones en Francia y Holanda. REUTERS/Kai Pfaffenbach

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Por Balazs Koranyi y Francesco Canepa

FRÁNCFORT, Alemania (Reuters) - El Banco Central Europeo prometió el jueves mantener su política de agresivo estímulo monetario al menos hasta fin de año, argumentando que las presiones inflacionarias en la zona euro seguían flojas pese a las expectativas de un crecimiento más rápido de los precios.

Si bien estaba prevista, la decisión mostró que la conducción del BCE estaba resistiendo los llamados de Alemania para comenzar a retirar su esquema de compras de bonos por 2,3 billones de euros (2,43 billones de dólares), o al menos indicar su intención de hacerlo, a medida que repuntan la economía y la inflación.

En cambio, el banco central con sede en Fráncfort se aferró a su plan de continuar las compras de bonos hasta diciembre. La entidad prometió dejar las tasas de interés en los niveles mínimos récord actuales hasta bastante después, o incluso recortarlas en caso de ser necesario.

"Si el panorama se torna menos favorable, o si las condiciones financieras se tornan inconsistentes con nuevos avances hacia un ajuste sostenido del sendero de inflación, el Consejo de Gobierno está listo para incrementar el programa en términos de tamaño y/o duración", dijo el BCE en un comunicado.

Justificando la postura, en su conferencia de prensa habitual después del anuncio del BCE, su presidente Mario Draghi ofreció mejoras en las expectativas de inflación para este año y el próximo pero argumentó que no alteraban el cuadro general.

"Todavía no hay señales de una tendencia al alza convincente de la inflación subyacente", dijo a los periodistas, agregando que la inflación, que alcanzó su meta de casi 2 por ciento el mes pasado, subiría "solo gradualmente" en el mediano plazo.

El BCE ahora ve una inflación principal de 1,7 por ciento este año comparado con una proyección anterior de 1,3 por ciento, y de 1,6 por ciento el próximo año comparado con un estimado de 1,5 por ciento. Para 2019 anticipó un alza de precios de 1,7 por ciento, sin cambios desde el cálculo previo.

El BCE tiene programado reducir el ritmo de sus compras de bonos en un cuarto a partir del próximo mes pero continuarlas al menos hasta fin de año, o después, si piensa que no alcanzó aún su objetivo de inflación de mediano plazo de al menos 2 por ciento.

Pero casi una década después de que comenzaron los problemas económicos del bloque monetario de 19 naciones, su economía luce un poco mejor.

La confianza económica está en el máximo en seis años, el comercio se recupera, la producción de servicios y manufacturas sube y el desempleo está en mínimos desde 2009.

Draghi anunció pequeñas mejoras en las previsiones de expansión de la zona euro, que ahora fue estimada en 1,8 por ciento este año y 1,7 por ciento el próximo.

En ese contexto, el gobernador del banco central alemán Jens Weidmann y el director del BCE Yves Mersch han dicho que habría que descartar recortes de tasas adicionales.

Por su parte, el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, dijo el jueves que estaba a favor de un "oportuno comienzo de la salida" de la política monetaria flexible del BCE, haciéndose eco de la asociación bancaria alemana y el instituto económico Ifo.

Eso deja a Draghi caminando en la cuerda floja, ya que la mejora en el frente económico está en riesgo por cuestiones como las elecciones de Holanda y Francia y dudas sobre el manejo de la política económica estadounidense en el gobierno del presidente Donald Trump.

Entre los riesgos políticos en el horizonte, las elecciones de Francia probablemente sean de particular preocupación. La candidata de ultraderecha Marine Le Pen quiere sacar a Francia de la zona euro, lo que ha puesto en guardia a los mercados.

(Editado por Gabriel Burin)

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Reuters