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Manifestantes sostienen banderas españolas en una marcha a favor de la unidad del país y en contra de un referéndum catalán prohibido por la Justicia, en Madrid, España, September 30, 2017. REUTERS/Sergio Perez

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Por Jordi Rubio

BARCELONA (Reuters) - Decenas de miles de catalanes probablemente desafiarán a las autoridades españolas el domingo al intentar votar en un referendo de independencia suspendido por la Justicia, lo que despierta temor a que haya disturbios en la rica región mediterránea.

La consulta, que el Gobierno español considera ilegal, ha sumido al país en la peor crisis institucional en décadas y ha tensado las relaciones entre Madrid y Barcelona.

En una muestra de cómo ha polarizado la votación a la sociedad, miles de manifestantes se reunieron en las principales ciudades de España, incluida Barcelona, para expresar su oposición al intento de Cataluña de escindirse.

En la región, cientos de partidarios del referendo pasaron el día con sus hijos jugando fútbol, a juegos de mesa y al ping pong en colegios que tradicionalmente se usan como centros de votación, con el objetivo de mantenerlos abiertos hasta la apertura de las urnas a las 09.00 horas (0700 GMT) del domingo.

El Gobierno español dijo que sólo un pequeño porcentaje de los centros permanecían ocupados y que había verificado que la mayoría de los más de 2.300 habilitados para la convocatoria permanecían cerrados.

En aquellos en los que había personas reunidas, los padres llevaron sacos de dormir para pasar la noche.

"No entendemos cómo no podemos expresar de forma pacífica la expresión más simple de la democracia, un voto", dijo Pablo Larrañaga, en un colegio de Barcelona rodeado de padres y niños pequeños.

"No sabemos qué va a pasar mañana. Vamos a intentar votar de la única forma que sabemos, que es de forma pacífica", añadió.

No está claro si el referendo se llevará a cabo, con el gobierno regional determinado a que se celebre y la insistencia de Madrid en que lo impedirá.

La votación no tendrá valor vinculante porque ha sido suspendido por el Tribunal Constitucional a petición del Gobierno español.

Una minoría de alrededor del 40 por ciento de los 7,5 millones de catalanes apoya la independencia, según los sondeos, aunque una mayoría es partidaria del referendo sobre el tema.

BANDERAS DE ESPAÑA

Es probable que, si el referendo se lleva a cabo, el "sí" gane por mayoría, dado que la mayor parte de los que apoyan la independencia acudirán a votar, mientras que los que están en contra se quedarán en casa.

La policía vigilaba los colegios habilitados para votar y ocupó el centro de telecomunicaciones del gobierno regional, en un intento de impedir que el referendo siga adelante a través del voto telemático.

La policía regional, los Mossos d'Esquadra, es la encargada de realizar esa labor y ha dicho que actuará con proporcionalidad. Sin embargo, el Gobierno español ha reforzado de policías y guardias civiles la región para asegurar que se cumpla la resolución judicial y se pare la consulta.

Un portavoz del Gobierno español dijo que dependería de la policía cómo llevar a cabo la orden de desalojar los centros el domingo.

Los organizadores instaron a los votantes a llegar a las 05.00 a los colegios para hacer fila hasta su apertura. Los votantes deben mostrar resistencia pasiva ante la acción policial, según los organizadores.

(Reporte de Sam Edwards; Escrito por Alba Asenjo e Inmaculada Sanz; Editado en español por Ana Laura Mitidieri)

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