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Una combinación de fotos de archivo del presidente chino, Xi Jinping, y su par estadounidense, Donald Trump. China obtuvo una concesión de Estados Unidos en la primera conversación telefónica entre sus presidentes esta semana, pero a Pekín le quedarían muchas batallas diplomáticas por delante como para regodearse en el triunfo sobre la posición de Washington hacia Taiwán. REUTERS/Toby Melville/Lucas Jackson

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Por Ben Blanchard

PEKÍN (Reuters) - China obtuvo una concesión de Estados Unidos en la primera conversación telefónica entre sus presidentes esta semana, pero a Pekín le quedarían muchas batallas diplomáticas por delante como para regodearse en el triunfo sobre la posición de Washington hacia Taiwán.

Muchos de los temas en los que prima el desacuerdo entre las dos economías más grandes del mundo -como la política cambiaria, la postura sobre el comercio, las disputas regionales en el Mar de China Meridional y la relación con Corea del Norte- no fueron mencionados en los reportes acerca de la conversación telefónica del jueves entre los mandatarios Xi Jinping y Donald Trump.

Y, probablemente, Pekín haya exagerado sobre el cambio de posición de Trump respecto a la política de "una sola China".

El mandatario estadounidense había enfurecido a Pekín tras ganar la presidencia por atender una llamada telefónica de felicitación de la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, poniendo en duda la política por la cual Washington reconoce la posición china de que el país es uno solo y Taiwán es parte de él.

Trump luego cambió de postura y acordó honrar la política en cuestión en el diálogo telefónico con Xi, lo que provocó euforia en China. Pekín ha estado trabajando para forjar lazos diplomáticos con el nuevo Gobierno estadounidense y culpa a Taiwán de echar todo a perder.

"China fue pragmático y paciente. Hizo esfuerzos para calmar la relación y dieron sus frutos", dijo Jia Qingguo, decano de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Pekín, que ha asesorado al Gobierno en política exterior.

Pero China también dejó muy claro que Taiwán no estaba en negociación y dejó entrever a través de sus medios estatales que habría disputas y castigos para las empresas estadounidenses que no respeten esa política.

China considera desde hace mucho tiempo a Taiwán -autogobernado y reclamado como territorio sagrado propio por Pekín- como el tema más sensible de las relaciones chino-estadounidenses.

El Ejército se puso en alerta luego de aquella conversación entre Trump y Tsai y evaluaba aplicar fuertes medidas para evitar que la isla avanzara hacia la independencia, dijeron a Reuters en diciembre fuentes cercanas a importantes militares chinos.

Pero pese a la concesión estadounidense de esta semana, la tensión militar continúa.

El sábado, la edición internacional del diario del Partido Comunista gobernante People's Daily publicó en portada una foto de barcos de guerra chinos a punto de embarcarse en una nueva ronda de ejercicios en el Mar de China Meridional, justo al lado de un comentario optimista sobre el reciente diálogo Xi-Trump.

Aún existe el riesgo de que esta primera victoria diplomática china tenga corta vida, ya que a Trump podría no gustarle que se lo considere débil por haber cedido.

"El señor Trump es errático y no le gustará la sugerencia de que ha sido débil", dijo Tom Rafferty, director regional de China de Economist Intelligence Unit, división de investigación y análisis del grupo líder en asesoramiento económico mundial.

Funcionarios estadounidenses dijeron que la reafirmación de la política de "una sola China" era un esfuerzo por volver a poner en marcha la relación bilateral y avanzar en ella.

(Reporte adicional de Michael Martina y J.R. Wu en Taipei, y Matt Spetalnick en Washington; Editado en español por Ana Laura Mitidieri)

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