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Imagen de archivo de un manifestante siendo detenido por miembros de la policía durante una marcha no autorizada en contra del presidente chino, Xi Jinping, a las afueras de la sede de Naciones Unidas en Ginebra, ene 18, 2017. REUTERS/Pierre Albouy

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Por Stephanie Nebehay

GINEBRA (Reuters) - Pekín está llevando a cabo una campaña de acoso contra activistas que quiere presentar su testimonio en Naciones Unidas por la represión que viven en su país, mientras que la institución global a veces hace la vista gorda o es, incluso, cómplice, afirmó Human Rights Watch (HRW).

En un reporte publicado el martes, el grupo dijo que China restringe los viajes de activistas, o los fotografía y filma si acuden a la sede de la ONU en Ginebra para cooperar con expertos en derechos humanos que supervisan su historial.

"Descubrimos que China está intentando minar de forma sistemática la capacidad de la ONU para defender los derechos humanos en China y a nivel global", dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW, a Reuters.

"Esto llega en un momento en que la represión a nivel local en China es la peor desde el movimiento democrático de la Plaza de Tiananmen (en 1989). Así que hay mucho que ocultar y China le da claramente una enorme importancia a silenciar las críticas a su historial de derechos humanos, cada vez más abismal", señaló.

Consultado acerca del reporte en una comparecencia habitual el martes, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Geng Shuang, rechazó estas acusaciones "sin sustento" y aseguró que Pekín está desempeñando un papel activo sobre los derechos humanos en la ONU.

No obstante, Roth dijo que "(el presidente chino) Xi Jinping parece haber adoptado una estrategia de 'entiérralo antes de que crezca' respecto al activismo a nivel local, pero cada vez más en el exterior. Ese es uno de nuestros mensajes: la represión de China no se está quedando en sus fronteras estos días".

Los activistas en China tienen un "espacio seguro decreciente" por la intimidación, las detenciones arbitrarias y un sistema legal controlado por el Partido Comunista, indicó el reporte, lamentando una ofensiva lanzada contra activistas y abogados desde 2015.

HRW criticó también el papel de la ONU, ya que indicó que cuando Xi habló en Ginebra en enero, la institución impidió la presencia de organizaciones no gubernamentales. Asimismo, el activista de la etnia uigur Dolkun Isa estaba en un acto de la ONU en Nueva York en abril cuando fue expulsado sin explicación por guardias de seguridad, a pesar de su acreditación.

(Reporte adicional de Christian Shepherd en Pekín; editado en español por Carlos Serrano)

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Reuters