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El presidente chino, Xi Jinping, invistió el sábado a la nueva jefa de gobierno de Hong Kong con una dura advertencia de que Pekín no tolerará ningún desafío a su autoridad en la dividida ciudad, durante la conmemoración del 20 aniversario de la devolución de la excolonia británica a China. En la imagen, la jefa del Gobierno de Hong Kong Carrie Lam jura su cargo delante del presidente chino Xi Jinping en el 20 aniversario de la devolución de la excolonia, en Hong Kong, China, 1 de julio de 2017. REUTERS/Bobby Yip

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Por James Pomfret y Venus Wu

HONG KONG (Reuters) - El presidente chino, Xi Jinping, invistió el sábado a la nueva jefa de gobierno de Hong Kong con una dura advertencia de que Pekín no tolerará ningún desafío a su autoridad en la dividida ciudad, durante la conmemoración del 20 aniversario de la devolución de la excolonia británica a China.

La policía bloqueó los accesos, impidiendo que los manifestantes en favor de la democracia llegaran al Centro de Convenciones, junto al puerto, cerca de donde el último gobernador colonial, Chris Patten, devolvió entre lágrimas Hong Kong a China bajo una lluvia torrencial en 1997.

"Cualquier intento de poner en peligro la soberanía y seguridad de China, de desafiar el poder del gobierno central... o usar Hong Kong para llevar a cabo actividades de infiltración y sabotaje contra el país es un acto que cruza la línea roja y es absolutamente inadmisible", dijo Xi.

También se refirió a la "humillación y tristeza" que sufrió China durante la primera Guerra del Opio a principios de la década de 1840, que llevó a la cesión de Hong Kong a los británicos.

Hong Kong se ha visto afectada por exigencias de una democracia plena y, más recientemente, por reivindicaciones de independencia por parte de algunos activistas, lo que se considera un tema tabú para Beijing.

Las palabras de Xi, en un discurso de 30 minutos, fueron las más fuertes con relación a la ciudad en un clima de inquietud por lo que algunos perciben como una creciente intromisión de Pekín, ilustrada en los últimos años por el secuestro, por parte de agentes del gobierno central, de unos libreros de Hong Kong y los esfuerzos de Beijing por descalificar a dos diputados partidarios de la independencia elegidos para el parlamento de la ciudad.

"Es una manera más franca e incisiva de lidiar con los problemas (en Hong Kong)", dijo el exasesor del gobierno de Hong Kong, Lau Siu-kai, en la cadena televisiva hongkonesa Cable.

"El poder del gobierno central no ha sido suficientemente respetado... están preocupados por esto".

La ceremonia, coreografiada hasta el último detalle, estaba llena de retórica pro-China en medio de unas medidas de seguridad prácticamente sin precedentes. Xi no entró en contacto con la gente en la calle ni con representantes prodemocracia, alejando cualquier posibilidad de bajar la tensión política.

Bajo la miniconstitución de Hong Kong, la denominada Ley Básica, la urbe financiera cuenta con una amplia autonomía durante "al menos 50 años" a partir de 1997 bajo el lema "un país, dos sistemas", una fórmula elogiada por Xi. Esta normativa también especifica el sufragio universal como objetivo final.

Sin embargo, la negativa de Beijing a conceder la democracia plena desencadenó casi tres meses de protestas callejeras en 2014 que en ocasiones estallaron en enfrentamientos violentos y plantearon uno de los mayores desafíos populares a Beijing en décadas.

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Reuters