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U.S. President Donald Trump delivers remarks on his tax policy after a factory tour of the Sheffer Corporation in Blue Ash, Ohio, U.S. February 5, 2018. REUTERS/Jonathan Ernst

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Por Jamie McGeever

LONDRES (Reuters) - Justo cuando Estados Unidos se aísla en el escenario comercial global, su dependencia financiera del resto del mundo podría estar por aumentar.

Cifras del miércoles pasado mostraron que el déficit comercial estadounidense en enero fue el mayor en más de nueve años, ubicándose en 56.600 millones de dólares. Un día antes, el principal asesor económico de Donald Trump, Gary Cohn, dimitió luego de perder una pelea por los planes del presidente para aplicar fuertes aranceles al acero y el aluminio.

Con Trump determinado a continuar su agenda proteccionista, socios principales mayores como China y Europa probablemente tomen represalias. Las tensiones comerciales globales están escalando rápidamente.

No solo el déficit comercial está ampliándose, sino que además los recortes de impuestos de Trump y sus planes de gastos harán crecer también el déficit presupuestario, requiriendo que los inversores internacionales compren cantidades más grandes de una mayor carga de deuda que el Tesoro emitirá.

La disposición de los extranjeros para financiar la generosidad del Tío Sam ha sido un tema de acalorados debates durante gran parte de los últimos 20 años, a medida que crecía el déficit en cuenta corriente, y en menor medida, el déficit presupuestario.

Los movimientos de esa demanda han jugado un papel importante en la determinación del valor del dólar en los mercados cambiarios mundiales, especialmente a mediados de la primera década del siglo, cuando ambos déficit se incrementaron rápidamente en paralelo.

Los déficit estadounidenses pueden haber jugado un papel menor para el dólar en los años posteriores a la crisis hasta alrededor de 2014, a medida que se reducían. El dólar subió 30 por ciento en los tres años desde 2014 a 2016, disminuyendo la demanda de bonos estadounidenses alimentada por la intervención cambiaria de los bancos centrales extranjeros.

Pero los déficit se están ampliando de nuevo y la Reserva Federal estadounidense está reduciendo su cartera de bonos, lo que significa que el mercado podría tener que absorber una emisión de bonos del Tesoro de alrededor de 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) o más.

El dólar ha caído un 15 por ciento en tan solo un año, y el deseo del presidente Trump de imponer aranceles sobre una gama de importaciones estadounidenses ha alimentado las especulaciones sobre una guerra comercial global ¿Aparecerán los inversores, tanto privados como del sector oficial?

La semana pasada, el exsecretario del Tesoro estadounidense Larry Summers advirtió que, basado en los actuales diferenciales de los rendimientos de los bonos, el dólar podría perder un cuarto de su valor contra sus pares principales a lo largo de la próxima década.

"La confianza de los mercados globales es mucho más fácil de mantener que de recuperar. Los mercados cambiarios están enviando la señal de que Estados Unidos no está en un camino saludable", dijo Summers.

Se ha formado cierta percepción de que los extranjeros han estado vendiendo bonos estadounidenses por algún tiempo, una idea fortalecida por la bajada del dólar y la escalada de los rendimientos de los títulos. La moneda cayó 10 por ciento el año pasado, su mayor descenso anual desde 2003, y el rendimiento del título del Tesoro a 10 años ha aumentado más de 80 puntos básicos desde septiembre.

Pero los principales acreedores de Estados Unidos, como China y Japón, difícilmente se desprendan de sus bonos del Tesoro. Eso sería contraproducente pues asustaría a los mercados y desataría nuevas olas de ventas, aplastando el valor de sus tenencias existentes.

El bajo valor relativo del dólar y el atractivo de los rendimientos estadounidenses sugieren que los inversores extranjeros, particularmente los bancos centrales y gerentes de reservas, comprarán aún más este año.

En contra de la narrativa popular, los extranjeros de hecho fueron compradores netos de bonos estadounidenses el año pasado, y han acumulado miles de millones de dólares en títulos en semanas recientes.

"Vimos que las compras oficiales extranjeras se incrementaron en 2017 y prevemos aún más en 2018", dijo Matthew Hornbach de Morgan Stanley. "Los mayores rendimientos disponibles tanto para los inversores extranjeros como domésticos hoy deberían atraer suficiente demanda para allanar el camino al próximo incremento de la oferta del Tesoro", agregó.

(Reporte de Jamie McGeever; editado por Gabriel Burin)

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Reuters