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Combatientes kurdos y del Estado Islámico se enfrentan cerca de capital regional iraquí

Este contenido fue publicado el 07 agosto 2014 - 00:24

Por Ahmed Rasheed y Isra' al-Rubei'i

BAGDAD (Reuters) - Fuerzas kurdas atacaron el miércoles a combatientes del grupo islamista suní Estado Islámico cerca de la capital regional kurda de Arbil, en el norte de Irak, en un cambio de tácticas impulsado por el Gobierno central de Bagdad para tratar de frenar el avance de los insurgentes.

El ataque, a 40 kilómetros al suroeste de Arbil, se produjo luego de que militantes suníes infligieron una humillante derrota a los kurdos el domingo con un avance rápido sobre tres ciudades, lo que llevó al primer ministro de Irak a ordenar a su fuerza aérea, por primera vez, que apoye a las fuerzas kurdas.

"Hemos cambiado nuestra táctica de ser defensivos a ser ofensivos. Ahora estamos peleando con el Estado Islámico en Makhmur", dijo Jabbar Yawar, secretario general del Ministerio a cargo de los combatientes peshmerga kurdos.

La ubicación de los enfrentamientos deja a los combatientes del Estado Islámico más cerca de lo que habían estado hasta ahora de la región semiautónoma kurda desde que arrasaron la zona norte de Irak, casi sin encontrar oposición, en junio.

Poco después de ese avance relámpago, miles de soldados iraquíes entrenados por Estados Unidos huyeron. Los combatientes kurdos, que se jactan de sus enfrentamientos con las fuerzas de Saddam Hussein, intervinieron y también milicias iraníes entrenadas por chiíes.

El Estado Islámico representa la mayor amenaza a la seguridad de Irak desde la caída de Saddam Hussein en el 2003.

El grupo, que cree que los chiíes son infieles que merecen la muerte, ha logrado el respaldo de algunos suníes que discrepan con su ideología pero que comparten una férrea determinación de derrocar al primer ministro Nuri al-Maliki.

Maliki, un chií, es visto como una figura autoritaria con una agenda sectaria que ha alienado a los suníes y provocado desestabilización en el país.

DÍAS OSCUROS

Irak, país miembro de la OPEP, ha regresado a los días oscuros del 2006-2007, cuando una guerra civil alcanzó su clímax. Ataques con bombas, secuestros y ejecuciones se han vuelto nuevamente parte de la vida cotidiana.

El miércoles, 60 personas murieron debido a un ataque aéreo del Gobierno iraquí contra una corte Sharia establecida por milicianos del Estado Islámico en una prisión juvenil en Mosul, dijo un portavoz militar del despacho de Maliki.

El juez del Estado Islámico que dirigía la corte, que frecuentemente ordena decapitaciones, estuvo entre los muertos en la ciudad de la norteña ciudad, dijo el portavoz.

Funcionarios de un hospital y testigos dijeron anteriormente que el ataque aéreo había dejado 50 personas muertas en una prisión establecida por el Estado Islámico, sin mencionar a la corte.

En Bagdad, coches bomba estallaron en concurridos mercados en varios distritos chiíes, dejando a 47 personas muertas, dijo la policía.

Una bomba en el camino provocó la muerte de tres chiíes que se ofrecieron como voluntarios para luchar contra el Estado Islámico en una carretera entre el pueblo de Samarra y Mosul, dijo un agente de la policía.

En Taji, 20 kilómetros al norte de Bagdad, las autoridades hallaron los cadáveres de seis personas que habían sido esposadas y recibieron disparos en la cabeza y el pecho, al estilo de las ejecuciones sumarias, dijeron fuentes médicas.

El Estado Islámico ha declarado un califato en las áreas que controla en Irak y en Siria y amenaza con marchar sobre Bagdad. Los combatientes del Estado Islámico y sus aliados suníes y tribales también controlan partes del oeste del país.

(Reporte adicional de David Sheppard en Londres, Escrito por Michael Georgy, Editado en español por Janisse Huambachano)

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