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El presidente de Brasil, Michel Temer, reacciona durante una ceremonia en Brasilia, Brasil. 10 de agosto, 2017. REUTERS/Adriano Machado

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Por Anthony Boadle

BRASILIA (Reuters) - El presidente de Brasil, Michel Temer, quemó mucho capital político combatiendo cargos de corrupción y ahora lucha por sacar adelante su agenda económica para poder controlar el creciente déficit presupuestario.

Incluso sus aliados en el Congreso dudan de si podrá lograr algo más que medidas diluidas, aplazando probablemente un arreglo de la crisis fiscal brasileña hasta que la economía se recupere de la profunda recesión en que se encuentra sumida.

Con sus continuos déficits, Brasil se arriesga a sufrir más rebajas de su calificación crediticia. El país perdió su grado de inversión hace dos años, añadiéndose al costo de la financiación de la creciente deuda pública.

En una muestra de la incapacidad de Temer de restaurar la salud fiscal, se espera que el Gobierno revise al alza sus objetivos de déficit para 2017 y 2018 el lunes, debido a un descenso de los ingresos tributarios en una economía que apenas está creciendo.

Los analistas más pesimistas temen que la insolvencia que enfrentan ya algunos estados brasileños que no pueden pagar a sus empleados ni prestar servicios básicos alcance también al gobierno federal.

Temer tuvo una ventana para aprobar una reforma de las pensiones anteriormente en el año, pero se cerró en mayo, cuando surgieron acusaciones de que avaló sobornos en unas conversaciones grabadas con el entonces presidente ejecutivo de la mayor empresa cárnica del mundo, JBS SA.

"Estamos bailando samba al borde del precipicio", comentó Fabio Knijnik, gestor de patrimonio con sede en Sao Paulo. "No veo que la clase política esté en absoluto preocupada con la resolución de esto", agregó.

El impopular presidente logró el 2 de agosto el apoyo suficiente del Congreso para bloquear un cargo de corrupción que podría haber llevado a su suspensión pendiente de un juicio del Supremo Tribunal Federal. Para sobrevivir, aprobó un gasto de cerca de 1.500 millones de dólares para contentar a los legisladores.

Su aliado más estrecho en el Congreso, el partido centroderechista Demócratas del presidente de la cámara, Rodrigo Maia, no cree que Temer tenga los 308 votos -tres quintas partes de la Cámara baja- necesarios para aprobar la reforma de las pensiones, la medida clave de su plan de rescate fiscal.

En declaraciones efectuadas el viernes en Río de Janeiro, Maia dijo que los problemas políticos de Temer y unos ingresos tributarios por debajo de lo esperado crearon la crisis. Aseguró que Brasil no tiene otra alternativa que buscar el arreglo que pueda para las pensiones, ya que el Congreso no subirá los impuestos.

La coalición de Gobierno de Temer está en problemas. Los partidos que apoyaron al presidente exigen ser recompensados con puestos en el gabinete como el Ministerio de Ciudades, con un gran presupuesto. Ahora está controlado por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), dividido sobre su respaldo al presidente.

Hasta que no logren sus objetivos, los principales aliados de la coalición no presentarán a votación su proyecto de pensiones. Maia dijo que el "clima" no es el adecuado y que el plan podría languidecer en la cámara y perder una ventana legislativa que se cerrará probablemente en diciembre, ya que 2018 es un año electoral.

(Editado en español por Carlos Serrano)

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Reuters