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ATENCIÓN EDITORES, IMÁGENES DE HERIDOS O MUERTOS. Un hombre carga el cadáver de un niño, luego de lo que personal de ayuda humanitaria describió como un ataque que se sospecha fue de gas en la ciudad de Khan Sheikhoun en una zona controlada por los rebeldes. 4 de abril de 2017. REUTERS/Ammar Abdullah

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Por Ellen Francis

BEIRUT (Reuters) - Un ataque químico que se cree fue perpetrado por aviones de combate del Gobierno de Siria causó la muerte el martes a decenas de personas, entre ellos niños, en la provincia noroeste de Idlib, dijeron activistas, trabajadores médicos y agencias de ayuda en la zona controlada por los rebeldes.

Una fuente del Gobierno estadounidense dijo que Washington cree que el agente químico sarín fue utilizado en el ataque, y añadió que es "casi seguro" que fue realizado por las fuerzas leales al presidente sirio, Bashar al-Assad.

El Ejército sirio negó su responsabilidad y dijo que nunca usaría armas químicas, repitiendo las negativas que ha ofrecido durante la guerra civil de más de seis años que ha dejado cientos de miles de muertos, generado una crisis de refugiados e involucrado a naciones como Rusia, Irán y Estados Unidos.

Reino Unido, Francia y Estados Unidos propusieron el martes una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que condene el ataque, que atribuyeron a las fuerzas de Assad. Diplomáticos dijeron que la resolución probablemente será sometida a votación el miércoles.

El ataque también provocó recriminaciones políticas. El presidente estadounidense, Donald Trump, condenó las "acciones atroces por parte del régimen de Bashar al-Assad", pero también culpó a la "debilidad" de su predecesor, Barack Obama, respecto a Siria.

Una figura de la oposición siria dijo que el ataque era una consecuencia de las declaraciones recientes de Estados Unidos, que ha sugerido un enfoque en frenar a los milicianos de Estado Islámico en lugar de expulsar a Assad.

Si se confirma, el incidente reportado en la ciudad de Khan Sheikhoun representaría el peor ataque químico registrado en Siria desde que un atentado con gas sarín mató a cientos de civiles en Ghouta cerca de Damasco en agosto del 2013. Países occidentales dijeron que el Gobierno sirio es responsable por ese hecho, mientras que Damasco culpó a los rebeldes.

El jefe de la autoridad de Salud en la provincia de Idlib dijo que más de 50 personas habían muerto y 300 resultaron heridas en el último incidente. La Unión de Organizaciones de Atención Médica, una coalición de agencias de ayuda internacional que financia hospitales en Siria, dijo que el número de muertos era de al menos 100.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Reino Unido, dijo que el ataque mató al menos a 58 personas y se cree que fue llevado a cabo por aviones del Gobierno sirio.

El director del Observatorio, Rami Abdulrahman, dijo a Reuters que consideraba responsables a los aviones de combate del Gobierno por una serie de factores, como el tipo de aeronave utilizado en el ataque, el jet Sukhoi 22.

"Negamos completamente el uso de material tóxico o químico en la localidad de Khan Sheikhoun. El Ejército no ha usado ni usará (armas químicas) en ningún lugar ni en el pasado ni en el futuro", dijo el comandante de las fuerzas armadas sirias en un comunicado.

Fotografías de Reuters mostraron imágenes de personas respirando a través de máscaras de oxígeno y usando trajes protectores, mientras que otros cargaban a niños muertos y los cuerpos envueltos en sábanas blancas yacían alineados en el suelo.

Mounzer Khalil, jefe de la autoridad de salud de Idlib, dijo que los hospitales de la provincia están repletos de víctimas. "Esta mañana, a las 06.30 horas, aviones de guerra atacaron Khan Sheikhoun con lo que se cree eran gases sarín y cloro", dijo en una conferencia de prensa.

(Reporte adicional de Laila Bassam en Beirut, Anthony Deutsch en Amsterdam, Ercan Gurses y Tulay Karadeniz en Ankara, Daren Butler en Estambul, Robin Emmott en Bruselas, John Irish en París, Stephanie Nebehay en Ginebra, Steve Holland, Mark Hosenball, Lesley Wroughton , Arshad Mohammed y Yara Bayoumy en Washington y Michelle Nichols en Naciones Unidas. Editado en español por Marion Giraldo y Carlos Aliaga)

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