Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

En la imagen, el barco malasio, que lleva ayuda para los rohingya, se prepara para partir en dirección hacia Myanmar, en Puerto Klang, Malasia. 3 de febrero de 2017.Las fuerzas de seguridad de Myanmar han cometido asesinatos en masa y violaciones grupales de musulmanes rohingya, además de quemar sus poblaciones, en una campaña que "muy probablemente" equivale a crímenes contra la humanidad y posiblemente a "limpieza étnica", dijo el viernes la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas. REUTERS/Joshua Paul

(reuters_tickers)

Por Stephanie Nebehay

GINEBRA (Reuters) - Las fuerzas de seguridad de Myanmar han cometido asesinatos en masa y violaciones grupales de musulmanes rohingya, además de quemar sus poblaciones, en una campaña que "muy probablemente" equivale a crímenes contra la humanidad y posiblemente a "limpieza étnica", dijo el viernes la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas.

Los testigos hablan de "el asesinato de bebés, niños, mujeres y ancianos; disparos contra personas que huían; la quema de aldeas completas; detenciones masivas; violaciones y violencia sexual masiva y sistemáticas; destrucción deliberada de comida y fuentes de alimentación", reza el informe.

"La crueldad devastadora de la que han sido objeto estos niños rohingya es insoportable", dijo en un comunicado el Alto Comisario de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra'ad al Hussein.

Alrededor de 66.000 personas han huido desde el norte del estado de Rakhine, mayoritariamente musulmán, hacia Bangladés, desde que el Ejército de Myanmar puso en marcha una operación de seguridad en respuesta a ataques contra puestos policiales fronterizos el 9 de octubre, dijo el informe de la ONU.

La oficina humanitaria del organismo internacional actualizó recientemente esa cifra a 69.000.

La crítica situación de los apátridas rohingya, de los cuales alrededor de 1,1 millones viven en condiciones similares al apartheid en Rakhine, es desde hace tiempo una fuente de fricción entre Myanmar y Bangladés.

Myanmar ha negado prácticamente todas las denuncias de abusos de los derechos humanos en el norte de Rakhine y afirma que está llevando a cabo una campaña de contrainsurgencia legal.

Zeid Ra'ad al Hussein pidió una reacción contundente por parte de la comunidad internacional y dijo que Myanmar debe asumir la responsabilidad de haber cometido graves violaciones a los derechos humanos contra su propia población.

Mientras que las autoridades niegan el acceso de observadores y periodistas independientes a la zona de conflicto, acusan a los residentes rohingya y a los refugiados de inventar historias de asesinatos, palizas, violaciones en masa y provocación de incendios en colaboración con insurgentes que dicen que son terroristas rohingya con vínculos a islamistas en el exterior.

(Reporte adicional de Wa Lone en Yangon. Traducido por la Redacción de Madrid/Mesa Santiago. Editado por Patricio Abusleme vía Mesa Santiago)

Reuters