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Imagen de archivo de la Nobel de la Paz y líder de Myanmar, Aung San Suu Kyi, sonriendo tras una reunión diplomática en Naipyidó, jul 6, 2017. REUTERS/Soe Zeya Tun

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Por Simon Lewis y Krishna N. Das

SHAMLAPUR,Bangladés/DACA (Reuters) - La Nobel de la Paz y líder de Myanmar, Aung San Suu Kyi, está bajo presión de países vecinos de mayoría musulmana como Bangladés, Indonesia y Pakistán para que detenga la violencia contra los Rohingyas, después de que casi 125.000 de ellos han huido a Bangladés.

Periodistas de Reuters vieron a cientos de musulmanes Rohingyas exhaustos llegando en barcos a los alrededores del municipio de Shamlapur en Bangladés, cerca de la frontera con Myanmar.

La localidad, frente a la Bahía de Bengala, se ha convertido en el nuevo punto de llegada de refugiados después de que las autoridades tomasen medidas contra los traficantes en varias partes de la península de Teknaf.

La ministra de Exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, visitaría el martes la capital bangladesí, Daca, tras reunirse con la Nobel de la Paz y con el jefe del Ejército, Min Aung Hlaing, para pedir a Myanmar que detenga la violencia.

"Las fuerzas de seguridad necesitan detener inmediatamente toda la violencia y deben dar asistencia humanitaria y ayuda al desarrollo a corto y largo plazo", dijo Retno.

La última ola de violencia en el estado de Rakhine, en el noroeste de Myanmar, comenzó el 25 de agosto cuando rebeldes Rohingya atacaron decenas de puestos de policía y una base del Ejército. Los enfrentamientos y la ofensiva militar que le siguieron se saldaron con al menos 400 muertes y dispararon el éxodo a Bangladés.

El tratamiento de Myanmar, país de mayoría budista, a los 1,1 millones de musulmanes Rohingya es el mayor reto al que se enfrenta Suu Kyi, que ha sido acusada por críticos occidentales de no alzar la voz por esa minoría que desde hace tiempo se queja de la persecución que sufre.

Myanmar dice que sus fuerzas de seguridad están luchando en una operación legítima contra los "terroristas" responsables de una serie de ataques a los puestos de la Policía y del Ejército desde el pasado octubre.

Según cálculos de trabajadores de la ONU, la última estimación de cuántas personas han cruzado la frontera hacia Bangladés desde el 25 de agosto es de 123.600, lo que eleva a unos 210.000 la cifra de Rohingyas que han buscado refugio en ese país desde octubre.

Los nuevos llegados -muchos de ellos enfermos o heridos- han elevado la presión sobre los recursos de las agencias de cooperación y las comunidades, que ya están ayudando a decenas de miles de refugiados procedentes de anteriores olas de violencia en Myanmar.

(Información de Simon Lewis y Nurul Islam en COX'S BAZAR, Wa Lone en Rangún; Escrito por Antoni Slodkowski, traducción de Alba Asenjo.)

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Reuters