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Nubarrones sobre Miami antes de la llegada del huracán Irma al estado de Florida, EEUU, 9 de septiembre de 2017. REUTERS/Carlos Barria

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Por Brian Thevenot y Robin Respaut

MADRID (Reuters) - El huracán Irma ganaba fuerza y se disponía a entrar en tierra en Florida el domingo, con la doble amenaza de vientos destructivos y marejadas ciclónicas mortales, provocando una de las mayores evacuaciones en la historia de los Estados Unidos.

La tormenta, que dejó su rastro mortal en la costa norte de Cuba en la víspera, era un huracán de categoría 4 a unos 50 kilómetros al sureste de Cayo Hueso, Florida, a las 1000 GMT, con vientos máximos sostenidos de 210 kilómetros hora, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH).

Está siguiendo un curso que la llevará a lo largo de la costa del Golfo de México, cerca de centros de población como Tampa y San Petersburgo, añadió.

Se esperan marejadas ciclónicas impulsadas por la marea alta de hasta 4,6 metros en zonas de bajo litoral de la costa suroeste de Florida el domingo, que podrían causar catastróficas inundaciones en miles de hogares.

"Tomen medidas ahora para proteger sus vidas", aconsejaba el Servicio Meteorológico Nacional en Cayo Hueso. "Estamos en una situación extremadamente peligrosa que constituye una amenaza para la vida".

El huracán, que dejó 22 muertos en el Caribe, posiblemente provocará daños de miles de millones de dólares en el tercer estado más poblado de Estados Unidos.

Ráfagas de viento casi con fuerza de huracán comenzaban a golpear los Cayos de Florida en la tarde el sábado, dijo el CNH, con Cayo Hueso recibiendo rachas de unos 130 km/h el domingo por la mañana y niveles de agua de cerca de 61 centímetro superiores a lo normal. Se esperaba que esta zona sienta el impacto pleno de Irma entre las 1100 y las 1200 GMT.

EN BUSCA DE REFUGIO

Miles de personas pasaron la noche en refugios de emergencia antes de la tormenta, que se espera atraviese el suroeste del archipiélago de Florida el domingo por la mañana como tormenta de categoría 4, la segunda designación más alta en la escala Saffir-Simpson. Irma debería ir debilitándose a medida que se adentre en Florida y el suroeste de Georgia el lunes por la tarde, dijo el CNH.

    El centro ha emitido una advertencia de huracán y una alerta de tormenta tropical que se extiende por casi toda Florida hacia Georgia y Carolina del Sur, un área en la que viven más de 20 millones de personas.

La ciudad de Miami impuso un toque de queda hasta las 7 de la mañana del domingo (1100 GMT) y más de 381.000 clientes en Florida estaban sin electricidad el domingo por la mañana, informó la oficina del gobernador.

Irma llega pocos días después de que el huracán Harvey descargara una lluvia récord en Texas, causando uno de los desastres naturales más costosos en la historia de Estados Unidos.

    Modelos de seguimiento mostraron que Irma haría tierra en los Cayos y se dirigiría luego por la costa occidental de Florida, golpeando al turístico estado cuya economía equivale a alrededor del 5 por ciento del Producto Interior Bruto de EEUU.

Más de 2.000 vuelos hacia y desde Florida fueron cancelados el sábado, según el servicio de rastreo FlightAware.com, y el transporte terrestre recibía a millones de personas que huían por motivos de seguridad.

    Ante las urgentes advertencias de los funcionarios del estado para evacuar antes de que fuera demasiado tarde, el centro de Miami estaba prácticamente abandonado el sábado.

    Rachas de lluvia y viendo de más de ráfagas de viento de más de 80 km/h atravesaban la desierta ciudad de 400.000 personas a pocas horas de la llegada prevista de Irma.

El viento envió una grúa de construcción al techo del Miami Worldcenter, un proyecto multimillonario multiuso cercano a la sede del equipo de baloncesto Miami Heat y al centro de artes escénicas de la ciudad.

    En la costa oeste de Florida, el residente Charley Ball dijo que esperaba que una marea ciclónica engullese completamente la isla de Sanibel, donde vive.

    "Me fui de la isla y le dije adiós a todo lo que tenía", dijo Ball, de 62 años.

(Información adicional de Sarah Marsh en Remedios, Marc Frank en Habana, Makini Brice en Cap-Haitien, Haiti; Bernie Woodall, Ben Gruber and Andy Sullivan en Miami, Jeff Mason en Washington, Dan Whitcomb en Los Ángeles y Chris Michaud en Nueva York. Escrito por Jon Herskovitz y Dan Whitcomb; traducción de Jose Elías Rodríguez)

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Reuters