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En la imagen, varias personas miran el humo que surgía de la torre Grenfell, en el norte de de Kensington, al oeste de Londres, el 14 de junio de 2017. A corta distancia a pie del bloque de viviendas sociales del oeste de Londres donde 30 personas - y quizás muchas más - murieron en un devastador incendio están algunas de las calles más ricas de Reino Unido, llenas de elegantes casas multimillonarias. REUTERS/Toby Melville

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Por Estelle Shirbon y Alistair Smout

LONDRES (Reuters) - A corta distancia a pie del bloque de viviendas sociales del oeste de Londres donde 30 personas - y quizás muchas más - murieron en un devastador incendio están algunas de las calles más ricas de Reino Unido, llenas de elegantes casas multimillonarias.

El barrio de Kensington y Chelsea es famoso por ser el lugar donde viven estrellas del pop y otros famosos, además de miembros de la alta sociedad y banqueros.

Pero también tiene focos de privación, como la urbanización en la que se levanta la torre Grenfell siniestrada, de 24 pisos.

Docenas de personas están desaparecidas y las autoridades dicen que la cifra de muertos podría incrementarse después de que el fuego se adueñara del edificio a una velocidad de vértido mientras los vecinos dormían el miércoles de madrugada. Los más afortunados salieron con vida, pero lo han perdido todo.

El desastre ha provocado tal ola de generosidad que los voluntarios se han visto desbordados por la cantidad de ropa, calzado y sábanas que han donado los londinenses, conmocionados por la tragedia.

    Pero en las calles cercanas al esqueleto carbonizado de la torre de edificios era palpable la indignación de la gente con la autoridad local por descuidar la seguridad y el bienestar de los pobres en favor de políticas que favorezcan los intereses de los ricos.

Alia Al-Ghabani, una receptionista que vivía en la zona, estaba entre los numerosos indignados por una reciente reforma en la que se añadió un nuevo revestimiento exterior y que informaciones de medios dicen que podría haber jugado un papel en la rápida expansión de las llamas.

"Es realmente irritante por qué embellecieron la torre... porque les parecía una monstruosidad a esas personas con casas muy caras justo enfrente", dijo.

Los bomberos ha dicho que es demasido pronto para saber qué provocó el fuego, y las autoridades locales han dicho que la reforma se diseñó para mejorar la calidad de vida de los residentes del bloque.

"HISTORIA DE DOS CIUDADES"

La coordinadora comunitaria Pilgrim Tucker, que trabajó de cerca con los residentes de la torre Grenfell durante su reforma, consideró el incendio como una consecuencia trágica de una larga negligencia de una gran parte de la comunidad.

"La gente aquí en las viviendas sociales sabe que ha habido negligencia", dijo. "Si el Gobierno hiciera su trabajo (…) esto no habría pasado", añadió.

Mientras Tucker y otros dijeron que la preocupación por la seguridad expresada por los residentes había caído en saco roto, las consecuencias del incendio sí se han dejado notar en la política.

En un sorprendente resultado electoral la semana pasada, los gobernantes Conservadores, que hacen hincapié en la disciplina fiscal, unos bajos impuestos y facilitar los negocios, perdieron terreno frente al opositor Partido Laborista, que apoya más gasto en los servicios públicos.

Para asombro general, los laboristas ganaron en la circunscripción electoral de Kensington, donde está la torre Grenfell, por primera vez en su historia.

La nueva diputada laborista Emma Dent Coad fue rápida en intervenir, criticando al concejo del distrito en una entrevista a un diario, por los fallos de seguridad percibidos y decir que la tragedia era evitable.

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, visitó la torre el jueves, pero fue criticada por hablar sólo con los bomberos y no con los residentes.

En cambio, el líder laborista Jeremy Corbyn fue aclamado tras visitar una iglesia cercana y reunirse con los residentes y los voluntarios que ayudaron, mientras algunos gritaban "gracias por venir".

"Kensington es una historia de dos ciudades", dijo Corbyn a periodistas.

"La parte sur de Kensington es increíblemente rica, es la parte más rica de todo el país. La zona donde tuvo lugar el fuego es, creo, la más pobre de todo el país", dijo

"CIERTO TIPO DE GENTE"

El área que rodea la torre Grenfell, conocida como Notting Dale, es un barrio mixto en términos sociales. La descarnada urbanización de viviendas sociales de la década 1970 está rodeada de bonitas calles alineadas con casas privadas y bien cuidadas de profesionales pudientes -- aunque no millonarios. Estos viven a pocos minutos, en la prestigiosa zona de Holland Park.

En Notting Dale, pese al enfado local, el incendio ha unido a diferentes partes de la comunidad. Muchos residentes más acomodados han abierto sus hogares a los inquilinos que huyeron de la torre y a otros que fueron evacuados porque sus pisos estaban demasiado cerca de las llamas.

Anabel Donald, una abuela adinerada, ha dejado su apartamento de planta baja a seis personas del barrio que no tenían otro lugar donde ir.

En la noche del incendio, Donald corrió a la iglesia local en pijama y pasó horas ayudando a los evacuados, haciendo té, dando juguetes a los niños para entretenerlos y limpiando los aseos usados por decenas de personas.

Pese a ser de la parte más rica de la calle, Donald comparte la indignación de otros residentes sobre cómo se gobierna el distrito de Kensington y Chelsea, en manos de los Conservadores.

"La sensación entre los menos privilegiados es que no tienen nada y los más privilegiados lo tienen todo. Creo que eso es totalmente cierto", dijo Donald.

Acusó al distrito de mantener los impuestos inecesariamente bajos cuando podría sacar más dinero fácilmente e invertirlo en vivienda social y otros servicios públicos. Añadió que ella misma estaría feliz de pagar más impuestos municipales.

"Están tan orgullosos de ser un barrio económico y lo están porque piensan que complacerán a cierto tipo de personas", dijo.

En medio del horror del incendio, Donald señaló que las divisiones sociales parecieron importar menos de lo habitual.

"Nunca me he sentido más aceptada en esta zona que cuando estaba ayudando, porque no les importaba de qué parte de la línea viniera. Lo que les importaba era que estaba jugando con los niños, dándoles pañales, té y café", dijo.

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