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El líder del partido de extrema derecha holandés Geert Wilders muestra una foto que tomó a reporteros con su celular en una corte en Schiphol, Holanda. 18 de marzo de 2016. REUTERS/Michael Kooren

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Por Thomas Escritt

ÁMSTERDAM (Reuters) - Desde la lejana noche de 2004 en que la policía llegó sin previo aviso para llevarle a un lugar seguro junto a su esposa, Geert Wilders ha vivido en casas protegidas con resguardo policial las 24 horas del día por las amenazas de muerte de militantes islamistas.

El cineasta Theo van Gogh había sido abatido a tiros, apuñalado y casi decapitado a manos de un islamista más temprano ese día, y Wilders, otro conocido crítico del Islam, fue considerado el próximo objetivo más probable.

Casi 13 años de aislamiento por seguridad solo han logrado fortalecer sus convicciones. Wilders, de 53 años, quiere detener la inmigración musulmana, cerrar las mezquitas y prohibir el Corán, al que compara con "Mi lucha" de Adolf Hitler.

El político está en la lista de objetivos de los talibanes y de al Qaeda y culpa al Islam de su largo confinamiento, que puso punto y final a su vida de trotamundos cosmopolita.

"A duras penas puedo recordar cómo se siente cruzar la calle solo", dijo en febrero. "No se lo desearía ni a mi peor enemigo, pero al menos sé por qué hago lo que hago. Mi misión es asegurar que Holanda, a diferencia de mi propia vida, siga libre".

Precedido por su indudable gusto por los focos -su cabellera rubio platino no pasa desapercibida-, Wilders podría convertirse tras las elecciones del próximo mes en el líder del principal partido del parlamento holandés.

El resto de partidos ha descartado formar una coalición con él, así que es probable que quede fuera del gobierno, sobre todo después de que fue condenado en diciembre por incitar a la discriminación cuando jaleó a sus simpatizantes para que corearan que quieren "¡menos!¡menos!¡menos!" marroquíes en Holanda. Hace dos semanas, repitió sus llamados a actuar contra la "basura marroquí".

El primer ministro centroderechista, Mark Rutte, quien encabezó una vez un gobierno en minoría que excluyó a Wilders, pero se aprovechó de su apoyo, dice ahora que nunca volvería a trabajar con él. "Está en contra de las libertades y los valores de nuestra sociedad", afirmó Rutte.

Pero la perspectiva de un avance de Wilders, aunque esté desprovisto de poder, ha alarmado a los musulmanes holandeses, que son el 5 por ciento de la población.

"No tiene que ver con que vaya a quemar coranes o que cierre literalmente mezquitas, porque sé que es muy poco probable", dijo Dounia Jari, una activista marroquí-holandesa que ayuda a jóvenes musulmanes gays, lesbianas y transgénero a aceptar sus identidades. "Pero con él propagando odio, puedo convertirme en un objetivo en la calle para alguien que comparta su ideología".

TOLERANCIA

Aunque suele ser comparado con políticos antisistema como la nacionalista francesa Marine Le Pen, el antieuropeo británico Nigel Farage o el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Wilders surgió desde dentro de la corriente principal de la política holandesa.

Cuando Van Gogh fue asesinado en 2004, Wilders acababa de salirse del principal partido liberal de centroderecha por su oposición a la entrada de Turquía a la Unión Europea. En febrero de 2006, fundó su Partido por la Libertad (PVV), que combina promesas libertarias de subir los límites de velocidad con una dura retórica antimusulmana.

La mayoría de los holandeses considera la apertura y la tolerancia religiosa como un hecho nacional esencial de su cosmopolita país marítimo. Holanda ha sido un refugio para perseguidos en Europa desde el siglo XVI, cuando el país de mayoría protestante se separó de la católica España y dedicó su nuevo estado a la libertad religiosa y ofreció protección a minorías como los judíos españoles.

Wilders asegura que es justo esa tolerancia la que está amenazada por la "ideología totalitaria" del Islam. Un apasionado de Oriente Medio desde que pasó un tiempo en un "kibbutz" siendo adolescente, afirma que su oposición al Islam proviene de comparar la apertura de Israel con sus vecinos.

AISLAMIENTO

Cuando entró en política en 1990 sin un título universitario y tras un periodo trabajando para una aseguradora de salud, era un especialista en política social, asesorando a los liberales sobre las formas de reducir las entonces generosas prestaciones que daba Holanda a los que no tienen trabajo.

Los colegas le recuerdan como un experto con un hábil manejo político de sus conocimientos técnicos y escaso tiempo para socializar. Su partido comenzó con esta tradición tecnócrata, defendiendo tesis neoconservadoras pronegocios y atlantistas.

Durante sus años de aislamiento, el antiislamismo ocupó gran parte de esa agenda. Bajo su régimen de seguridad, todos sus compañeros de partido se sientan en un pasillo vigilado en el Parlamento, alejado del contacto con otros legisladores y con prohibición de visitar el bar parlamentario. Su oficina está protegida por dos guardias armados.

"Lleva 13 años bajo resguardo de 24/7", dijo Cas Mudde, especialista en populismo de la Universidad de Georgia. "Si toda tu vida ha sido puesta en suspenso por una religión, se trata de una amenaza existencial para él".

(Editado en español por Carlos Serrano)

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Reuters