Por Sofía Menchú

SEMUY II, Guatemala, 9 oct (Reuters) - En una de las paredes de la única escuela de Semuy II, una remota aldea en el noreste de Guatemala, aún se ven los impactos de bala que acabaron en septiembre con la vida de tres infantes de Marina, que habían llegado con su unidad para constatar la presencia de pistas clandestinas usadas por el narcotráfico.

En las aulas, los libros y cuadernos abiertos sobre los pupitres acumularon polvo durante las dos semanas en que los niños no fueron a clases. Y en la pizarra, con tinta roja, quedó grabada la fatídica fecha: "3 de septiembre".

El suceso, que llevó al Gobierno a decretar el estado de sitio en Semuy y en cinco de los 22 departamentos del país, ha puesto los reflectores sobre la presencia de los narcos y las condiciones de vida en una zona que abastece de aceite de palma a las trasnacionales ADM, Cargill y Nestlé.

Las operaciones en los días posteriores al incidente con los soldados desvelaron plantaciones de marihuana y hoja de coca, laboratorios, armamento y pistas clandestinas en el municipio El Estor (al que pertenece Semuy) y zonas aledañas, lo que sugiere que los narcos han estado operando libremente en el área inhóspita y montañosa.

"Hemos encontrado plantaciones con almácigos de marihuana. Hemos encontrado pistas, algunas de ellas clandestinas. Hay algunas pistas que son legales, pero hay referencia que hubo aterrizajes de avionetas transportando ilícitos", dijo a Reuters Luis Alberto Morales, subjefe del Estado Mayor Presidencial.

"En el área están identificadas 10 pistas que pertenecen a NaturAceites (...), no quiere decir que las empresas sean las que las están promoviendo, pero han sido utilizadas por personas que se dedican al tráfico de ilícitos", agregó el general.

El portavoz del Ministerio de Defensa, Óscar Pérez, explicó a Reuters que tienen "evidencia" de que las pistas de la empresa fueron usadas por narcos porque encontraron "aeronaves incineradas", una práctica muy común para deshacerse de pruebas.

El descubrimiento -y otros en la vecina Honduras- comprueba que los narcos buscan convertir a Centroamérica en una región productora de cocaína para traficar a Estados Unidos y Europa, reduciendo la compleja y costosa logística de hacerlo desde Sudamérica, como reportó Reuters en 2018.

A pesar de que la dimensión de los plantíos de hoja de coca hallados en Guatemala está lejos de las 169,000 hectáreas que se cultivaron en Colombia el año pasado, analistas creen que las condiciones de la región -de difícil acceso y sin presencia de la fuerza pública- la hacen propicia para esta operación.

NaturAceites, propiedad de una de las familias más ricas del país, dijo que solo tiene dos pistas de aterrizaje en la zona y que los asesinatos no tuvieron lugar en sus 20 hectáreas, a pesar de que Semuy sólo es accesible a través de una garita con el logo de la compañía que advierte "propiedad privada".

"Cuando han existido aterrizajes no autorizados en las pistas de la empresa, los mismos han sido denunciados ante el Ministerio Público y las autoridades competentes", dijo Héctor Herrera, portavoz de la firma.

Reuters no pudo verificar independientemente el número de pistas de aterrizaje de NaturAceites en el área.

Las autoridades no han encontrado indicios de que la firma esté involucrada en la violencia o el presunto tráfico de drogas, pero los asesinatos y la respuesta estatal han llamado la atención sobre las condiciones de vida en Semuy II.

¿PALMA SOSTENIBLE?

Al mediodía del martes 3 de septiembre, una unidad de reconocimiento de nueve efectivos armados intentó atravesar Semuy II, un caserío que tenía años sin ver a uniformados. A partir de aquí, las versiones se entrecruzan.

Autoridades aseguran que los aldeanos emboscaron a los soldados y mataron a tiros a tres de ellos detrás de la escuela. Los pobladores sostienen que los efectivos irrumpieron sin previo aviso y empezaron a disparar a diestra y siniestra.

El hecho es que nadie ha dicho quién disparó los tiros fatales y, hasta ahora, no hay arrestos por el suceso.

Edgar Caal, un infante de marina sobreviviente al ataque, dijo que más de un centenar de lugareños esperaron a su unidad con escopetas, machetes, palos y piedras y, antes de atacarlos, les advirtieron: "el que viene a este pueblo ya es hombre muerto", según un video publicado por el Gobierno en redes sociales.

"Lo que hicimos nosotros fue salir corriendo por nuestras vidas", dijo el joven militar desde una cama de hospital, mientras la cámara enfocaba a otros uniformados, también internados, con cicatrices en las manos, muñecas y espalda. "Jamás se me va a olvidar lo que pasé en ese momento".

Semuy se encuentra enclavado entre enormes árboles de palma africana, materia prima para elaborar el segundo tipo de aceite más producido en el mundo. La plantación provee a la suiza Nestlé y a las estadounidenses Archer Daniels Midland (ADM) y Cargill.

Nestlé dijo que no estaba al tanto del incidente pero que reuniría más información de proveedores en Guatemala. La compañía aseguró que anteriormente había brindado "capacitación en resolución de conflictos" a NaturAceites.

ADM no estuvo disponible para comentar. Por su parte, Cargill sostuvo que NaturAceites ha cumplido con su política de aceite de palma sostenible, según evaluaciones de terceros, pero que si la firma "está operando ilegalmente o no cumple con los estándares de Cargill, tomaremos medidas de inmediato".

La Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO por sus siglas en inglés), que otorga certificados de sostenibilidad en todo el mundo, incluido NaturAceites, dijo que "requiere que los miembros certificados brinden viviendas adecuadas, instalaciones de saneamiento, suministros de agua, servicios médicos y educativos a estándares nacionales o superiores, donde no hay instalaciones públicas disponibles o accesibles".

Aun así, la población de Semuy II, unas 2,000 personas, vive en humildes casas de madera con techos rústicos y tiene poco acceso al mundo exterior, carece de electricidad, señal de teléfono móvil y agua potable y la mayoría se comunica en q'eqchí, una lengua de origen Maya.

Cuando los pobladores de Semuy no están trabajando cuatro meses al año en NaturAceites, se dedican a la siembra de maíz y cardamomo, una especie aromática que Guatemala produce más que cualquier otro país en el mundo.

MIEDO, ABANDONO

La producción de aceite de palma está rodeada de polémica en Guatemala.

En 2017 Cargill suspendió sus compras a la local Repsa, luego que no cumplió con ciertas recomendaciones tras ser acusada de un ecocidio. Y en 2018, el jefe y dos ejecutivos de Repsa fueron arrestados por un supuesto caso de corrupción.

En otras zonas cercanas a Semuy, muchos han vendido sus tierras a productores de aceite renunciado a hectáreas necesarias para su alimentación y entrando en una codependencia con firmas de aceite de palma que no pagan tanto como para evitar que las personas emigren, aseguran algunos.

A pesar de ello, los pobladores de Semuy están agradecidos.

"La aldea es muy pobre y está muy abandonada por los gobiernos. Ni la municipalidad apoya a nuestra comunidad", se quejó Domingo Mucu, representante indígena de Semuy II.

"Quien nos está apoyando mucho es la empresa NaturAceites, está dando los puentes (...) está haciendo la calle", agregó luego de rechazar las versiones que señalan que en el poblado había una pista clandestina. "Es la cancha de fútbol".

Producto del abandono, los pobladores de Semuy II tenían décadas sin ver a militares. Los más jóvenes, incluso, jamás se habían topado con uno. Por ello, los niños y las mujeres se asustaron cuando entró la patrulla, dijeron a Reuters.

"Nuestros hijos jamás habían visto tanta presencia policial y militar. Se sienten con miedo, ya casi no salen a las calles", confesó Ruth Rax, un ama de casa de 30 años, quien vive frente a la escuela donde acribillaron a los militares.

"No sabemos cómo llegará a terminar después de que ya no esté la presencia militar", agregó Rax en su natal q'eqchí.

(Escrito por Diego Oré; Editado por Ana Isabel Martínez)

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