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Foto de archivo de fieles musulmanes rezando en la peregrinación anual a La Meca. Ago 31, 2017. REUTERS/Suhaib Salem

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Por Adela Suliman

LONDRES (Thomson Reuters Foundation) - Unos dos millones de personas han emprendido larguísimos viajes para comer, dormir y rezar unidos en la peregrinación islámica anual del Hajj en La Meca que comenzó el miércoles.

Para miles de millones de musulmanes que se lo pueden permitir física y económicamente, el Hajj es un acto obligatorio. Sin embargo, esta celebración religiosa también tiene un fuerte impacto en el medio ambiente.

Los fieles preocupados por el cambio climático dicen que esta peregrinación debería reducirse, mientras tratan de inspirar a otros musulmanes a adoptar un estilo de vida más ecológico.

"El Hajj consiste en vivir con poco y en centrarte en Dios", dijo la peregrina de 28 años Shanza Ali a la Fundación Thomson Reuters desde La Meca, en Arabia Saudita.

"Hacemos muchos viajes en nuestra vida, vamos a muchos sitios, pero este es el único que es físico, mental y espiritual", cuenta Ali, presidenta del grupo británico Acción Musulmana por el Clima.

Ali ha encontrado muchas similitudes entre el mensaje del Hajj de simplicidad y el tener conciencia ecológica, y ha intentado reducir sus propias emisiones de carbono y la basura que genera durante la peregrinación, que dura al menos seis días y que lleva a los fieles a varios lugares sagrados en Arabia Saudita.

El peregrinaje del Hajj, que es anterior al Islam y se centra en la figura de Abraham, es la mayor reunión del mundo musulmán.

Para Husna Ahmad, autor de "La Guía Verde para el Hajj", los musulmanes deben ciudar la tierra porque así lo exige su doctrina. Abordar el cambio climático ya no es cuidar el planeta para las generaciones futuras debido a que sus efectos ya son visibles, explica.

La mayoría de los musulmanes viven fuera de Arabia Saudita y podrían influir colectivamente en que estos eventos sagrados se celebren de forma más ecológica, añade.

"La gente debe pensar en su poder como consumidor en lo que respecta a los vuelos (...) la basura que tiran, las botellas de plástico y todo ese tipo de cosas. Tenemos que ser conscientes de eso", dijo a la Fundación Thomson Reuters.

Los musulmanes necesitan alejarse de esta sociedad que está acostumbrada a usar y tirar, añade, y la peregrinación del Hajj puede marcar un comienzo en ese sentido.

CONTROLAR LOS ESFUERZOS ECOLÓGICOS

En los últimos años, Arabia Saudita ha dado pasos para hacer más ecológica la peregrinación del Hajj, como poner cuotas para los peregrinos y desarrollar el sistema de metro de La Meca para frenar la contaminación.

El Saudi Green Building Forum, un grupo no gubernamental con sede en Riad reconocido por Naciones Unidas, ha recibido el encargo de auditar los esfuerzos ecológicos en Medina, la segunda ciudad sagrada del país, donde el profeta Mahoma está enterrado, y que es visitada por millones de peregrinos.

El secretario general del Forum, Faisal Alfadl, cuenta que su equipo medirá los estándares ecológicos de La Meca y Medina frente a las pautas internacionales de uso de energía, gestión de desperdicios, agua, transporte y bienestar humano.

La gente se está dando cuenta de que es incorrecto no respetar el medio ambiente, sostuvo Alfadl. "Hemos avanzado", apunta, señalando un cambio en el sentimiento del público en la importancia de proteger el medio ambiente y las acciones que se deben tomar para lograrlo.

Reciclar puede no ser lo primero en lo que piensan los peregrinos, pero los musulmanes tienen el deber de reconocer al creador de la naturaleza y de reflejar sus enseñanzas al no herir a los animales, no gastar agua o cortar árboles de forma innecesaria, dice Fatima Ragie de Green Deen South Africa, una red medioambiental musulmana.

Más mezquitas y líderes musulmanes deberían hablar sobre cambio climático y el medio ambiente, opina.

Desde Bangladés al norte de África, el cambio climático es una realidad para muchos musulmanes, que han visto cómo sequías e inundaciones han aumentado la inestabilidad y los conflictos, dice Nana Firman. "Mucha gente siente que no sabe qué hacer, por eso es muy importante que los involucremos", señala.

Indonesia -que reúne la mayor población musulmana del mundo, según el Centro de Investigaciones Pew- ha lanzado iniciativas, desde una aplicación móvil que muestra a los peregrinos cómo disfrutar de un Hajj respetuoso con el medio ambiente o compensar las emisiones de dióxido de carbono de los vuelos plantando árboles, comenta Firman.

También pide a los peregrinos del Hajj que "reflexionen y cambien sus vidas cuando vuelvan, y que se preocupen más por el medio ambiente".

(Reporte de Adela Suliman. Editado en español por Emma Pinedo y Javier Leira.; Thomson Reuters Foundation, área benéfica de Thomson Reuters, cubre noticias humanitarias, de derechos de la mujer, tráfico, derechos de la propiedad, cambio climático y resiliencia; Visite http://news.trust.org)

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