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Por Paulo Whitaker y Pablo Garcia

VITORIA, Brasil (Reuters) - Las autoridades del estado brasileño de Espirito Santo dijeron el viernes que alcanzaron un acuerdo para poner fin a una huelga de la policía que se extendió por una semana y que generó una ola de violencia que dejó más de 120 personas muertas.

Funcionarios del gobierno estadual, que habían amenazado con presentar cargos criminales contra los agentes en huelga, dijeron que esperaban que la policía retome sus funciones a las 0900 GMT del sábado.

No estaba claro si la mayoría de los agentes de la policía respetaría el acuerdo y regresaría a trabajar, en momentos en que el gobierno federal envió más soldados al estado de la costa sur del país para intentar apaciguar los disturbios.

Algunos familiares de los agentes en huelga dijeron a Reuters que los sindicatos policiales que aceptaron el acuerdo con el gobierno no los representan.

Espirito Santo, al igual que muchos estados en Brasil, tiene graves problemas para asegurar servicios básicos como salud, educación y seguridad. Los policías iniciaron el sábado la paralización en demanda de mejoras salariales y desde entonces se ha desatado una ola de criminalidad con muertes, asaltos y saqueos.

En el estado vecino de Río de Janeiro se registraron algunas protestas de policías que alarmaron a sus residentes. Sin embargo, autoridades dijeron que fueron sólo bloqueos a algunas comisarías y que detuvieron a un agente por llamar a huelga a través de las redes sociales.

No hay cifras oficiales de los muertos por la ola de violencia, pero una portavoz del sindicato de la policía dijo a Reuters que desde el sábado se registran 122 homicidios, más de seis veces la tasa de asesinatos en el mismo período del 2016. Según la policía, muchas de las muertes se habrían producido en enfrentamientos entre grupos rivales.

En la primera ocasión en que abordó públicamente la crisis, el presidente Michel Temer dijo el viernes en un comunicado que la huelga es "ilegal" y agregó que "el derecho de protestar no puede tomar como rehén al pueblo brasileño".

El gobierno federal, sostuvo, "hará todos los esfuerzos para que Espirito Santo regrese a la normalidad lo antes posible".

(Reporte adicional de Paulo Prada; Editado en español por Janisse Huambachano y Ricardo Figueroa)

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