Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Los restos de la mezquita Grand al-Nuri destruida en la Ciudad Vieja de Mosul, Iraq, ago 7, 2017. REUTERS/Suhaib Salem

(reuters_tickers)

Por Raya Jalabi

MOSUL (Reuters) - Abu Ghazi se detiene a fumar un cigarro afuera de lo que alguna vez fue su hogar en la ciudad vieja de Mosul, donde el silencio apenas se rompe por el paso de unos pocos soldados y algunas piezas metálicas o telas que se mueven con el viento.

"Deberían echar todo abajo y construir de cero", dijo, mirando las hileras de edificios en ruinas y los escombros desparramados en la calle. "No se puede salvar así", añadió.

A cientos de metros de distancia, el miércoles, la policía federal mató a tiros a un funcionario judicial de alto rango de Estado Islámico, que se escondía en un túnel subterráneo.

Historias similares a éstas han sido reportadas los últimos días en el oeste de Mosul por parte de trabajadores humanitarios y residentes.

"El oeste de Mosul sigue siendo una zona militar debido a que continúan las operaciones de búsqueda de sospechosos, minas y explosivos", señaló un portavoz militar. "Aún no es seguro que regrese la población", añadió.

En el taller de Raad Abdelaziz, donde se escucha el sonido de las máquinas, él dice que ha alentado a los vecinos a que regresen, a pesar de que aún hay peligros reales cuando han pasado semanas desde que el gobierno iraquí declaró la victoria sobre los yihadistas.

Justo esta semana su sobrino Ali vio a un militante aparecer desde una casa y tratar de herir a algunos civiles antes de ser atrapado y llevado a la policía.

Pero Abdelaziz, cuya fábrica ya estaba operando dos semanas después de que regresó a Mosul junto a su familia, insiste: "Queremos que la gente del barrio vuelva a sus trabajos". Ya está llenando pedidos de agua y de tanques de gas de los residentes que intentan reconstruir sus casas. "La vida está regresando gradualmente", aseguró.

La región oeste de Mosul fue escenario de algunos de los más cruentos combates en nueve meses de batallas para derrotar a los militantes en su bastión en la segunda ciudad iraquí. El jueves en Ginebra, el Coordinador Humanitario de la ONU para Irak dijo que unas 230.000 personas no podrán volver luego a sus hogares en el oeste de Mosul porque sus casas han sido totalmente destruidas.

Antes de la guerra, la ciudad tenía una población de más de dos millones de habitantes.

(Reporte adicional de Stephanie Nebehay en Ginebra. Editado en español por Natalia Ramos)

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Reuters