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Una vista general de la destrucción de la Gran Mezquita de al-Nuri en Mosul, Irak, June 21, 2017. El célebre minarete inclinado de Al Habda que se alzó por encima de Mosul durante 850 años yacía en ruinas este jueves tras ser destruido por militantes de Estado Islámico, un acto que para el primer ministro iraquí significa la derrota final de este grupo en la segunda ciudad del país. (Imagen entregada por militares iraquíes vía Reuters TV). ATENCIÓN EDITORES: ESTA IMAGEN FUE PROVISTA POR UN TERCERO.

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Por Ahmed Rasheed y Kawa Omar

MOSUL/BAGDAD (Reuters) - El célebre minarete inclinado de Al Habda que se alzó por encima de Mosul durante 850 años yacía en ruinas este jueves tras ser destruido por militantes de Estado Islámico, un acto que para el primer ministro iraquí significa la derrota final de este grupo en la segunda ciudad del país.

"A primera hora de la mañana subí al techo de mi casa y me sorprendí de que el minarete ya no estaba", dijo por teléfono Nashwan, un trabajador que vive en el barrio de Khazraj, cerca de la mezquita. "Sentí que había perdido a un hijo", agregó.

Sus palabras reflejan el estupor y la rabia que muchos sienten por el destrozo de la Gran Mezquita de Al Nuri y su contiguo minarete, conocido cariñosamente entre los iraquíes como "el jorobado".

La explosión que voló el templo ocurrió la noche del miércoles cuando fuerzas iraquíes apoyadas por Estados Unidos profundizaban su batalla para retomar la Ciudad Vieja de Mosul muy cerca de la mezquita, que posee un enorme valor simbólico para Estado Islámico porque es desde donde el líder de los militantes, Abu Bakr al-Baghdadi, proclamó en 2014 un "califato" que ocupaba vastas áreas de Irak y Siria.

El primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, dijo a través de su sitio web que "destruir el minarete de Al Hadba y la mezquita de Al Nuri equivalen a un reconocimiento oficial de derrota".

Rusia dijo el jueves que había un alto grado de certeza sobre la muerte de Baghdadi, de acuerdo a la agencia de noticias RIA. Moscú señaló la semana pasada que sus fuerzas lo habrían matado, pero Washington no había confirmado la información.

Baghdadi ha encomendado las batallas en Mosul a comandantes locales y se cree que se esconde en la frontera entre Irak y Siria.

Algunos analistas señalan que la ruina de esta mezquita medieval puede de hecho acelerar las operaciones para expulsar a Estado Islámico de lo que ha sido su bastión en Irak. Otros también creen que la decisión de devastarla indica que los militantes están al borde del colapso.

(Escrito por Maher Chmaytelli. Editado en español por Natalia Ramos)

Reuters