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El ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva a su llegada a una comparecencia en Curitiba, Brasil, mayo 10, 2017. Miles de partidarios de Luiz Inácio Lula da Silva se reunieron el miércoles en Curitiba, en el sur del país, horas antes de la comparecencia del ex presidente frente al juez Sérgio Moro por acusaciones de corrupción, cargos que el político asegura son parte de una persecución política. REUTERS/Nacho Doce

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Por Lisandra Paraguassu

CURITIBA, Brasil, 10 mayo (Reuters) - El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva realizó una encendida defensa contra los cargos de corrupción presentados en su contra durante las cinco horas de declaración que prestó el miércoles, en su primera comparecencia ante el juez que encabeza el caso.

Lula, quien sigue siendo un héroe para muchos brasileños de clase trabajadora, rechazó rotundamente los cargos y dijo que el caso era "ilícito" y una "farsa". También criticó a los medios brasileños por haber "masacrado" su reputación, afirmando que la prensa "está tras de mí, vivo o muerto".

Al ex presidente se le acusa de recibir un departamento en la playa, a cambio de ayudar a la constructora OAS a ganar contratos del Gobierno, y de ocultar su propiedad. Lula rechazó con fuerza que fuese dueño del inmueble o haberlo deseado.

Lula, un ex líder sindical que organizó enormes protestas a comienzos de la década de 1980 que ayudaron a poner fin a más de dos décadas de dictadura militar, hizo una apasionada declaración final.

En su discurso ante el juez Sergio Moro, quien ha liderado la mayor investigación contra la corrupción en Brasil, Lula acentuó su voz áspera golpeando una mesa con su puño y con documentos, afirmando que los fiscales no habían presentado ninguna evidencia concreta en su contra.

"Cuando me convertí en presidente en el 2003, hice una promesa. Yo sabía que nunca podría hacer el mal", dijo Lula, quien superó la pobreza y lideró a la mayor economía de América Latina durante ocho años. "Si hacía el mal, la clase trabajadora nunca votaría nuevamente por alguien de un nivel más bajo", agregó.

Moro, quien no tomaría una decisión en el caso de Lula antes de julio, interrumpió en varias oportunidades al ex presidente de 71 años para señalar que su declaración final no debería ser utilizada como plataforma política ni para atacar a los medios.

"La prensa no tiene ningún rol en este caso", dijo el juez de 44 años a Lula. "La decisión se tomará sobre la base de la ley y exclusivamente de acuerdo a la evidencia presentada", agregó.

Lula, que enfrenta otros cuatro casos penales en su contra, es el acusado más destacado de la investigación "Lava Jato" (Lavado de Autos). La pesquisa se centra en las constructoras que ya han admitido haber pagado miles de millones de dólares en sobornos a cambio de contratos con Petrobras.

Lava Jato se ha expandido desde su inicio hace tres años y ahora abarca a varias empresas estatales. Más de 90 empresarios y políticos han recibido condenas, y además se investiga a decenas de parlamentarios y a un tercio del gabinete del presidente Michel Temer.

Durante sus dos períodos, Lula extendió y profundizó el esquema de planes sociales del país. El político, que terminó su mandato con un 83 por ciento de aprobación, quiere volver a postularse como presidente en el 2018, pero quedaría impedido de hacerlo si recibe alguna pena en los procesos que enfrenta.

(Escrito por Brad Brooks, Editado en español por Janisse Huambachano y Ricardo Figueroa)

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