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Un manifestante arroja piedras durante choques con las fuerzas de seguridad cerca de la base militar Fuerte Paramacay en Valencia ,Venezuela, agosto 6, 2017. REUTERS/Andres Martinez Casares

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Por Alexandra Ulmer

CARACAS (Reuters) - La convulsionada Venezuela parece estar cayendo en una etapa más volátil de protestas después de que fuerzas antigubernamentales robaran armas durante un asalto el domingo a una base militar, y mientras aumenta la frustración sobre los que algunos ven como un ineficiente liderazgo opositor.

La instalación la semana pasada de una todopoderosa asamblea constituyente integrada por aliados del partido gobernante, pese al rechazo en casa y en el exterior, ha dejado a muchos venezolanos con la sensación de que no hay más opciones democráticas para oponerse al mandatario Nicolás Maduro.

Ese sentimiento podría haber ayudado a detonar el domingo el ataque a un cuartel en la ciudad de Valencia por parte de soldados y civiles armados, en el que murieron dos personas según el Gobierno. Las autoridades venezolanas dicen que están buscando a 10 de los atacantes que escaparon con armas.

En un video pregrabado, el grupo de más de una docena de hombres vestidos con uniformes estilo militar dijo que buscaba restablecer el orden constitucional y solicitó la formación de un gobierno de transición.

El ataque podría invocar el fantasma de una rebelión o aumentar los ya preocupantes niveles de violencia en el país de 30 millones de personas, que atraviesa una crisis económica y situaciones de caos.

Incluso antes de los ataques del domingo, la consolidación del poder de Maduro ha dejado a muchos manifestantes desilusionados con lo que ven como una coalición opositora egoísta que se pelea internamente.

Más de 120 personas han muerto y miles han sido arrestadas en cuatro meses de protestas que no lograron evitar las elecciones del mes pasado para formar la asamblea constituyente.

Muchos opositores más radicales se sintieron traicionados cuando sus líderes parecieron titubear sobre su estrategia y pospusieron una protesta la semana pasada. Y la treintena de partidos de oposición no se ha puesto de acuerdo sobre si participar o no en elecciones de gobernadores a fines del 2017.

"Apoyamos los alzamientos militares," dijo María Rodríguez, una vendedora de queso de 35 años que el domingo protestó bloqueando una de las calles de Altamira, un barrio rico de Caracas. "Nosotros, la ciudadanía, no podemos solos".

El nuevo fiscal, nombrado el sábado por la asamblea constituyente, ha dicho que tomará medidas contra manifestantes.

Muchos funcionarios militares de menor rango están descontentos con los bajos salarios y la corrupción en sus filas y al menos 123 han sido detenidos desde que inició la ola de protestas contra Maduro, a principios de abril, por cargos que van desde rebelión hasta robo y deserción.

Sin embargo, los altos mandos continúan apoyando públicamente a Maduro.

RADICALIZACIÓN

El presidente venezolano ha dicho que se enfrenta a una "insurrección armada" que busca acabar con el socialismo en América Latina y permitir que Estados Unidos tenga el control de las mayores reservas de crudo del planeta.

Para el encuestador Luis Vicente León, los extraordinarios poderes de la Constituyente podrían fomentar una oposición más radical e incluso llevar a la propagación de guerrillas y paramilitares en un país repleto de armas.

"En la medida en que el mismo Gobierno se radicaliza, estos grupos tenderán a crecer y el futuro podría estar lleno de conflictividad", dijo León.

En lo que podría ser el principio de medidas más violentas tomadas por grupos opuestos al Gobierno, una explosión hirió a siete policías durante la elección de la asamblea constituyente en julio.

Pero muchos venezolanos están cada vez más cansados de los conflictos tras casi cuatro meses de protestas en las calles.

Algunos ansían volver a trabajar, en un país donde la escasez de alimentos y la inflación dificultan la vida diaria. De hecho, la asistencia a marchas ha bajado en días recientes.

El Gobierno también ha buscado sacar provecho de las divisiones en la oposición.

Algunos políticos opositores se manifestaron a favor de participar en las elecciones de gobernadores en diciembre, mientras que otros se negaron tras las acusaciones de que el oficialismo alteró los resultados de las elecciones para elegir a los miembros de la constituyente.

Los líderes de la oposición, que han sido acusados de no preocuparse por los venezolanos "de a pie", insisten en mostrarse como un bloque unido.

"Estos 130 días no han sido en vano. No nos desmoralicemos. No pensemos que el Gobierno está ganando, el Gobierno está destruyéndose y suicidándose", dijo el presidente del parlamento y líder opositor, Julio Borges.

(Escrito por Deisy Buitrago y Andreína Aponte. Editado por Diego Oré y Pablo Garibian)

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Reuters