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Los electores comenzaron a votar en Francia el domingo en la primera ronda de unas reñidas elecciones presidenciales que son cruciales para el futuro de Europa y suponen un test al enfado de los ciudadanos con el sistema político tradicional. En la imagen, la gente hace cola para votar en la primera ronda de las elecciones presidenciales de 2017 en Vaulx-en-Velin cerca de Lyon, Francia, el 23 de abril de 2017. REUTERS/Emmanuel Foudrot

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Por Ingrid Melander

PARÍS (Reuters) - Los electores comenzaron a votar en Francia el domingo en la primera ronda de unas reñidas elecciones presidenciales que son cruciales para el futuro de Europa y suponen un test al enfado de los ciudadanos con el sistema político tradicional.

Cerca de 47 millones de votantes decidirán, bajo fuertes medidas de seguridad, si apoyan a un recién llegado centrista proeuropeo, a un veterano conservador asediado por los escándalos que quiere reducir el gasto público, a un euroescéptico de extrema izquierda admirador de Fidel Castro o eligen a la primera mujer presidenta de Francia que cerraría las fronteras y saldría del euro.

El resultado se seguirá de cerca en todo el mundo en busca de cualquier señal de si continúa aumentando una tendencia populista que vio como Reino Unido decidió salir de la UE y Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos o si comienza a decaer.

Emmanuel Macron, de 39 años, un exbanquero centrista que creó su partido hace tan solo un año, es el favorito de los sondeos de opinión para ganar la primera vuelta y vencer a la líder de extrema derecha del Frente Nacional, Marine Le Pen, en la segunda ronda que enfrentará a dos candidatos el 7 de mayo.

La clasificación de los dos el domingo a la segunda vuelta representaría un terremoto en el escenario político, puesto que la segunda ronda no contaría con ningún candidato de los tradicionales partidos que han gobernado Francia durante décadas.

"No sería el enfrentamiento clásico de izquierda contra derecha, sino dos visiones del mundo en colisión", dijo Jerome Fourquet, de la encuestadora Ifop, "Macron se define a si mismo como el progresista contra los conservadores y Le Pen como la patriota contra la globalización".

Pero el conservador François Fillon podría hacer una reaparición después de caerse de entre los favoritos durante meses por un escándalo sobre trabajos falsos y los apoyos del izquierdista Jean-Luc Melenchon han subido en las últimas semanas. Cualquiera de los cuatro tiene posibilidades de pasar a la segunda ronda.

Los siete otros candidatos -- el del gobernante Partido Socialista Benoit Hamon, dos troskistas, tres nacionalistas y un abogado reconvertido en centrista -- están muy por detrás en las encuestas.

Los meses de campaña han estado dominados por unos escándalos que han dejado a muchos votantes indecisos sobre su elección. En torno al 20-30 por ciento podría no votar y un 30 por ciento de los que votarán no están seguros de por quién.

Añadiendo incertidumbre a las elecciones más impredecibles de Francia en décadas, las empresas encuestadoras han dicho que quizá no puedan dar estimaciones precisas del resultado a las 8 p.m. (1800 GMT) como hacen habitualmente, porque los colegios electorales pequeños y medianos estarán abiertos una hora más de lo que estuvieron las pasadas elecciones.

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