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La prisión Anisio Jobim en Manaos, Brasil, ene 3, 2017. El gobernador del estado brasileño donde esta semana ocurrió la peor masacre carcelaria en décadas instó a las autoridades federales el miércoles a reforzar la lucha contra el narcotráfico, al que culpa por la ola de violencia en la remota región selvática. REUTERS/Ueslei Marcelino

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Por Ueslei Marcelino y Alonso Soto

MANAOS/BRASILIA (Reuters) - El gobernador del estado brasileño donde esta semana ocurrió la peor masacre carcelaria en décadas instó a las autoridades federales el miércoles a reforzar la lucha contra el narcotráfico, al que culpa por la ola de violencia en la remota región selvática.

Tres días después de que un enfrentamiento entre pandillas narco dejó 56 muertos, el gobernador de Amazonas José Melo propuso crear un fondo nacional para financiar la reubicación de un 10 por ciento de las fuerzas armadas hacia la frontera para detener el ingreso de cocaína a Brasil.

"En los últimos dos años nuestra población carcelaria se ha duplicado debido al narcotráfico", dijo Melo a una radio local. "Necesitamos que las fuerzas armadas eviten que la droga entre a nuestro país y llegue a nuestras ciudades", agregó.

El ingreso de cocaína desde Colombia y Perú, los principales productores mundiales de la droga, a través de la porosa frontera selvática de Brasil está aumentando la presión sobre un sistema penal que lucha con legiones de adictos a las drogas.

Sin embargo, el ministro de Justicia Alexandre de Moraes minimizó la necesidad de reforzar la seguridad fronteriza y en cambio cuestionó la preparación del gobierno estadual, que tenía reportes de inteligencia advirtiendo de un motín carcelario durante las fiestas de fin de año.

"Hay reportes de que el secretario de Seguridad (de Amazonas) tenía información de un posible plan de fuga entre Navidad y Año Nuevo", dijo Moraes a periodistas en Brasilia. "El gobierno federal no fue informado y no hubo pedido de ayuda", agregó.

La brutal masacre, en la que muchas de las víctimas fueron decapitadas y quemadas, conmocionó a la opinión pública y expuso los horrores de las prisiones superpobladas con poco personal.

Una intensificación de la lucha por el control del lucrativo comercio de drogas ha alimentado el aumento de la violencia carcelaria y elevó las preocupaciones de que la masacre del lunes pueda desatar una ola de represalias.

(Editado en español por Patricia Avila)

Reuters