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El ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, llega al aeropuerto Metz-Nancy-Lorraine, cerca de Metz en Francia.. 11 de marzo de 2017. Holanda prohibió al ministro de Asuntos Exteriores turco aterrizar el sábado en Róterdam, en medio de una disputa por una campaña de Ankara que busca sumar apoyos entre los emigrantes turcos para conceder nuevos poderes al presidente Tayyip Erdogan en un referendo. REUTERS/Vincent Kessler

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Por Tuvan Gumrukcu y Toby Sterling

ANKARA/ÁMSTERDAM (Reuters) - Holanda prohibió al ministro de Asuntos Exteriores turco aterrizar el sábado en Róterdam, en medio de una disputa

por una campaña que realiza Ankara en Europa para sumar apoyos entre los migrantes turcos antes de un referendo que podría conceder nuevos poderes al presidente Tayyip Erdogan.

La disputa diplomática se intensificó la noche del sábado, cuando la policía impidió a la ministra de Asuntos Familiares de Turquía entrar en el consulado de ese país en Róterdam, donde cientos de manifestantes que ondeaban banderas turcas se reunieron exigiendo la presencia de la ministra.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía dijo en respuesta que no quería que el embajador holandés en Ankara regresara al país "por algún tiempo". Las autoridades turcas cerraron la embajada holandesa en Ankara y el consulado en Estambul en una aparente represalia.

Erdogan espera que el gran número de migrantes turcos que vive en Europa, especialmente en Alemania y Holanda, lo ayude a conseguir la victoria el próximo mes en un referendo que le daría a su presidencia nuevos poderes.

La canciller alemana Angela Merkel ha dicho que hará todo lo posible para evitar que las tensiones políticas turcas se expandan sobre territorio alemán y cuatro manifestaciones en Austria y una en Suiza han sido canceladas debido a la creciente disputa diplomática.

Erdogan ha citado las amenazas internas de militantes kurdos e islamistas y el golpe de Estado de julio como las razones para votar "sí" a sus nuevos poderes. También ha aprovechado la disputa para retratar a Turquía como un país traicionado por sus aliados europeos mientras enfrenta varios frente bélicos en su frontera sur.

Todo se inició cuando el Gobierno holandés prohibió al ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, asistir a un mitin el sábado en Róterdam, pero el canciller dijo que viajaría de todos modos y que Europa debe deshacerse de su "actitud de jefe".

Cavusoglu -a quien le prohibieron asistir a un mitin similar en Hamburgo la semana pasada pero que habló en su lugar en el consulado turco- acusó a los holandeses de tratar a los muchos ciudadanos turcos en Holanda como "rehenes" al obstaculizar su contacto con Ankara.

"Si voy a aumentar las tensiones, que así sea... Soy ministro de Relaciones Exteriores y puedo ir a donde quiera", dijo Cavusoglu pocas horas antes de que se le prohibiera aterrizar en Róterdam.

Cavusoglu amenazó con duras sanciones económicas y políticas si los holandeses le negaban la entrada, una amenaza que resultó decisiva en la decisión del gobierno holandés, que citó el orden público y preocupaciones de seguridad en su decisión de prohibir el aterrizaje.

"Esta decisión es un escándalo y es inaceptable en todos los sentidos. No se atiene a las prácticas diplomáticas", dijo Cavusoglu a periodistas en Estambul el sábado por la noche.

Por su parte, el primer ministro holandés, Mark Rutte, sostuvo: "Esta mañana en televisión (el canciller turco) dejó claro que amenazaba a Holanda con sanciones, por lo que nunca podremos negociar con los turcos bajo tales amenazas. Mejor que no venga".

Una vez que a Cavusoglu le impidieran aterrizar en Róterdam, la ministra de Asuntos Familiares decidió viajar a esa ciudad por carretera desde la vecina Alemania, pero fue detenida por la policía en territorio holandés.

"Nos han detenido a 30 metros de nuestro consulado en Róterdam y no se nos permite entrar", dijo en Twitter la ministra Fatma Betul Sayan Kayla.

(Información adicional de Anthony Deutsch; Escrito por Ralph Boulton; Editado en español por Javier López de Lérida y Rodrigo Charme)

Reuters