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En la imagen, Carrie Lam flanqueada por su marido y su hijo tras ganar las elecciones para la jefatura de Hong Kong, China, el 26 de marzo de 2017. REUTERS/Tyrone Siu, Una funcionaria respaldada por Beijing, Carrie Lam, fue elegida como próxima líder de Hong Kong el domingo, en medio de acusaciones de que China se está inmiscuyendo y negando al centro financiero un líder más populista que quizás sería más capaz de rebajar la tensión política.

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Por James Pomfret y Venus Wu

HONG KONG (Reuters) - Una funcionaria respaldada por Pekín, Carrie Lam, fue elegida como próxima líder de Hong Kong el domingo, en medio de acusaciones de que China se está inmiscuyendo y negando al centro financiero un líder más populista que quizás sería más capaz de rebajar la tensión política.

La mayoría de los 7,3 millones de habitantes de la ciudad controlada por China no tienen voz en la decisión de su líder, que es elegido entre varios candidatos por un "comité electoral" de 1.200 personas lleno de leales a Pekín y al poder establecido.

    Lam, que se convertirá en la primera mujer en asumir las riendas de Hong Kong cuando asuma el cargo el 1 de julio, obtuvo 777 votos frente a los 365 de su rival más cercano, el ex secretario financiero John Tsang, que según los sondeos goza de mayor popularidad.

Hubo varias papeletas de protesta no válidas, incluyendo una que contenía una obscenidad.

    "Hong Kong, nuestra casa, está sufriendo una división bastante seria", dijo Lam en su discurso de victoria.

    "Mi prioridad será curar la división y aliviar la frustración, y unir a nuestra sociedad para avanzar".

Lam también se comprometió a cumplir con sus promesas electorales, que incluyen la introducción de un impuesto sobre la renta de "dos niveles", reducir los impuestos para estimular la investigación y el desarrollo, abordar el alto coste de la vivienda aumentando la oferta de terrenos e incrementar el gasto en educación.

También prometió defender el imperio de la ley y la libertad de expresión como parte integral de la prosperidad.

    "Hong Kong necesita nuevos pensamientos", dijo.

En las afueras del centro de votación estallaron algunos altercados entre los manifestantes y la policía, que colocó barricadas de metal para aislar las manifestaciones.

    Los activistas denunciaban la "interferencia" de Pekín en medio de noticias sobre presiones a los votantes para que apoyasen a Lam y no a Tsang.

Algunos manifestantes coreaban "Queremos sufragio universal" y desplegaban paraguas amarillos, símbolo de la desobediencia civil del "movimiento paraguas", cuando se anunció el resultado.

"Mentiras, coacción, fachada", rezaba una pancarta. Una gran bandera amarilla que pedía una democracia total fue colgada de la Roca del León, una colina que domina la ciudad.

"El gobierno central ha intervenido una y otra vez", dijo Carmen Tong, una estudiante de 20 años. "Es muy injusto".

    Por su parte, cientos de partidarios de Lam agitaban banderas chinas y aplaudían dentro y fuera del lugar después de su victoria.

Desde que Hong Kong volvió a estar controlado por China en 1997, Pekín ha aumentado gradualmente el control sobre la ciudad a pesar de que prometió amplias libertades y una autonomía no permitida en la China continental bajo la fórmula de "un país, dos sistemas".

También se comprometió con el sufragio universal, una promesa a la que no puso fecha.

(Información de James Pomfret, Venus Wu y Katy Wong en Hong Kong,; Dominique Patton en Beijing, traducción de Jose Elías Rodríguez)

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Reuters