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Andres Manuel López Obrador, líder del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), ofrece un discurse junto a la candidata a gobernadora del Estado de México Delfina Gomez, en Metepec. 16 de mayo de 2017. El veterano líder izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador y su partido perdieron el domingo la oportunidad de arrebatar el mayor bastión del gobernante PRI en las elecciones del Estado de México, pero el sólido apoyo popular que obtuvo reforzará su posición hacia las presidenciales del 2018. REUTERS/Carlos Jasso

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Por Anahi Rama

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - El veterano líder izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador y su partido perdieron el domingo la oportunidad de arrebatar el mayor bastión del gobernante PRI en las elecciones del Estado de México, pero el sólido apoyo popular que obtuvo reforzará su posición hacia las presidenciales del 2018.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), una agrupación fundada por López Obrador hace tres años, postuló a una maestra de escuela y logró más del 30 por ciento de los votos válidos, pero no alcanzó a doblegar la robusta maquinaria del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El PRI, que ha gobernado el estado por casi 90 años, llegó a la elección bajo acusaciones de compra de votos y manipulación de recursos públicos para condicionar programas sociales, entre otras prácticas que fueron comunes en el pasado.

El Estado de México es el más poblado del país con 16 millones de habitantes y el de mayor peso en la economía después de Ciudad de México. El estado es cuna de poderosos políticos priístas, incluido el presidente Enrique Peña Nieto.

"Nos sentimos fortalecidos (...) porque Morena es el partido que más crece", dijo en un video difundido por redes sociales López Obrador, un dirigente de 63 años que fue candidato presidencial en el 2006 -cuando perdió por estrecho margen frente a Felipe Calderón- y denunció fraude. En su segundo intento en el 2012 fue derrotado por Peña Nieto.

El combativo líder, quien asegura que México está gobernado por una "mafia del poder" que incluye al PRI, al conservador Partido Acción Nacional (PAN) y a empresarios, moderó este año su discurso. Sin embargo, aún muchos hombres de negocios ven con recelo su dialéctica nacionalista y sus promesas de revisar reformas como la energética.

Sus partidarios esperan que la tercera sea la vencida para el ex alcalde de la Ciudad de México, de pelo canoso y piel morena, oriundo del tropical estado de Tabasco.

SU TEMPERAMENTO, EL PEOR ENEMIGO

Pero su carácter combativo le puede jugar una mala pasada y debería ser más conciliador con el resto de los partidos de izquierda para poder llegar cómodo a la batalla electoral del año próximo frente al PAN y al PRI, dijeron observadores.

"La candidatura de López Obrador genera demasiados rechazos por la incertidumbre que su perfil implica", dijo Armando Ríos Piter, un senador que hasta hace poco militó en el PRD y que busca lanzarse a la contienda del 2018.

Dirigentes del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que lo postuló las dos veces a la presidencia y con el que rompió después de los comicios del 2012, dijeron públicamente que le propusieron a López Obrador aliarse para la elección del Estado de México.

La idea era romper la hegemonía del PRI en el estado, azotado por la pobreza y la delincuencia. Pero López Obrador se negó y recién en los últimos días pidió que el candidato perredista declinara a favor de su candidata, Delfina Gómez.

El PRD obtuvo un 18 por ciento de los votos en la entidad.

"Estamos abiertos a conformar una alianza con las izquierdas (con miras a 2018), pero para ello exigimos respeto", dijo el lunes la presidenta del PRD, Alejandra Barrales, a la radio MVS, aludiendo a los calificativos de López Obrador, quien ha tildado al partido de aliado de "la mafia del poder".

Otro factor con el que tendrá que lidiar AMLO, como muchos le llaman por sus iniciales, es Venezuela: sus detractores han intentado vincularlo con el gobierno socialista de Nicolás Maduro, que enfrenta protestas violentas y críticas de parte de la comunidad internacional en medio de una crisis económica.

"Ciertamente México no merece ser gobernado por una persona que sigue a Nicolás Maduro", fustigó el presidente del PRI, Enrique Ochoa, la noche del domingo, después de las elecciones.

Aunque López Obrador niega tener contactos con el Gobierno venezolano, probablemente sus rivales volverán a utilizar la asociación con el país sudamericano en la campaña electoral del 2018, que se anticipa encarnizada. El expresidente Calderón hizo lo propio antes de vencerlo en el 2006.

El analista político José Antonio Crespo, del centro de estudios CIDE, y el ex consejero electoral Alfredo Figueroa, dijeron que el PRI echó mano de prácticas ilegales en la elección estatal del domingo y que eso no augura nada bueno para el próximo año.

"Lo que vimos ayer es un retroceso a la democracia en México", dijo Crespo. "El aparato del partido, el clientelismo, la compra de votos se impuso frente al hartazgo que evidentemente prevalece en el Estado de México frente al PRI".

El PRI niega haber cometido delitos electorales.

"Es un presagio de lo que están dispuestos a hacer (el gobierno) en la elección presidencial. El mensaje es que no están dispuestos a perder", dijo por su parte Figueroa.

(Con reporte adicional de Dave Graham. Editado por Pablo Garibian)

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