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Imagen de archivo del exdirector del FBI, James Comey, en el Capitolio de Washington, Estados Unidos. 10 enero 2017. Funcionarios de inteligencia de alto rango de Estados Unidos responderán preguntas el miércoles a una comisión del Senado sobre la investigación del FBI en torno a la intervención de Rusia en las elecciones presidenciales del año pasado y el despido de James Comey como director del buró. REUTERS/Joshua Roberts/File Photo

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Por Patricia Zengerle y Dustin Volz

WASHINGTON (Reuters) - Senadores estadounidenses confrontaron duramente el miércoles en el Congreso a funcionarios de inteligencia de alto rango, quienes se negaron a aclarar si el presidente Donald Trump los presionó para que intervinieran en una investigación del FBI sobre la presunta intromisión de Rusia en la elección de 2016.

Tanto el jefe de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), el almirante Mike Rogers, como el director Nacional de Inteligencia, Dan Coats, dijeron al Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos que consideran que las conversaciones con el mandatario son confidenciales.

Angus King, un legislador independiente que apoya a los demócratas, fue uno de los varios senadores que se exasperaron ante las respuestas de los funcionarios.

"¿Por qué no responden a las preguntas?", inquirió King. "¿Cuál es la base legal para su negativa a testificar ante esta comisión?", agregó.

De hecho, los funcionarios no aportaron argumentos legales.

"Usted se está rehusando a contestar las preguntas de hoy, lo que es inapropiado", declaró King.

Rogers sostuvo que nunca se le ordenó hacer nada ilegal, inmoral o inapropiado durante su gestión como director de la NSA, mientras que Coats dijo que nunca se sintió presionado para intervenir en sus actividades como jefe de inteligencia.

Las acusaciones de que Rusia intervino en las elección presidencial del año pasado para favorecer a Trump han asediado la gestión del líder republicano desde que asumió el cargo en enero y amenazan con descarrilar las prioridades políticas de su mandato.

La negativa de los jefes de inteligencia a discutir sus conversaciones con Trump incrementarán aún más la atención pública y mediática sobre el exdirector del FBI James Comey cuando testifique ante el mismo panel el jueves, en una audiencia largamente anticipada.

El jefe de la NSA había dicho previamente que no respondería a ninguna pregunta específica sobre las conversaciones que pudo haber sostenido con Trump.

"No voy a hablar sobre especulaciones y no voy a discutir los detalles de ninguna interacción o de conversaciones (...) que pude o no pude haber tenido con el presidente de Estados Unidos", dijo Rogers.

Cuando se le consultó respecto a las acusaciones de que Trump intentó influir en la investigación del FBI, Coats - que fue designado por el presidente - respondió: "Estamos en una sesión pública aquí y no considero que sea apropiado abordar información confidencial".

(Reporte adicional de John Walcott. Editado en español por Marion Giraldo)

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