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Los miembros del PAME, afiliados al partido comunista, gritan consignas mientras marchan frente a la sede del Banco de Grecia, en Atenas. 17 de mayo 2017. Los servicios de ferry, buses y trenes en Grecia fueron interrumpidos y los funcionarios y médicos dejaron de trabajar el miércoles, con motivo de una huelga nacional que coincide con un debate sobre las políticas de austeridad que los prestamistas quieren que implemente el endeudado país. REUTERS/Costas Baltas

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ATENAS, 17 mayo (Reuters) - Los servicios de ferry, buses y trenes en Grecia fueron interrumpidos y los funcionarios y médicos dejaron de trabajar el miércoles, con motivo de una huelga nacional que coincide con un debate sobre las políticas de austeridad que los prestamistas quieren que implemente el endeudado país.

La huelga fue convocada por los principales sindicatos públicos y privados un día antes de que el Parlamento deba votar las reformas que desbloquearían el siguiente tramo de fondos de un rescate de 86.000 millones de euros.

Un grupo de personas que salió a las calles del centro de Atenas a protestar fue dispersado con gases lacrimógenos lanzados por la policía y algunos respondieron lanzando petardos, según testigos de Reuters.

Grecia acordó este mes realizar más recortes de gastos para desbloquear las conversaciones con los acreedores. Una vez que se aprueben estas nuevas medidas, los ministros de Finanzas de la eurozona discutirán el desembolso de fondos en la siguiente reunión programada del Eurogrupo, el 22 de mayo.

Atenas necesita los fondos urgentemente para pagar la deuda de 7.500 millones de euros (8.180 millones de dólares) que vence en julio.

Como parte de las reformas, Atenas planea recortar las pensiones en 2019 y disminuir las exenciones tributarias para ahorrar el equivalente a un 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Grecia ha necesitado tres préstamos de miles de millones de euros desde 2010 y los recortes adicionales son un tema polémico para el primer ministro Alexis Tsipras.

"Nos han engañado. Creímos en sus promesas", dijo Nikos Moustakas, de 71 años, un mecánico jubilado que trabajó 38 años. "Me han perdido como votante", añadió.

Tsipras fue elegido por primera vez en 2015 con el compromiso de terminar con la austeridad, pero fue obligado a ceder meses más tarde para aceptar un nuevo paquete de rescate para evitar la bancarrota. No es bien evaluado en las encuestas, pero su coalición de Gobierno tiene una pequeña pero firme mayoría en el Parlamento de 300 miembros.

(Reporte de Michele Kambas y George Georgiopoulos; Traducido por Alba Asenjo en la redacción de Madrid)

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