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En la imagen de archivo, el barco C Star, dirigido por un grupo de activistas contra la inmigración, se ve al norte de la costa libia en el Mediterráneo Occidental el 15 de agosto de 2017. REUTERS/Yannis Behrakis

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Por Michele Sinner

LUXEMBURGO (Reuters) - El máximo tribunal de la Unión Europea dictaminó el miércoles que los países de la UE deben acoger a una parte de los refugiados que llegan a Europa, rechazando demandas de Eslovaquia y Hungría y reactivando una disputa entre este y oeste.

El Gobierno del primer ministro nacionalista de Hungría, Víctor Orban, calificó la decisión del Tribunal de Justicia Europeo, que respalda una política europea elaborada en plena crisis migratoria en 2015, de "espantosa" y denunció una violación política del derecho y los valores europeos.

Sin embargo, Alemania, que recibió el grueso del más de millón de personas que llegó a Grecia hace dos años, dijo que esperaba que los países excomunistas, incluyendo a Polonia, que respaldaba la demanda, aceptaran el fallo que determina que la UE tiene derecho a imponer cuotas de solicitantes de asilo a los estados.

El TJUE, con sede en Luxemburgo, rechazó las afirmaciones húngaras y eslovacas de que era ilegal que Bruselas les ordenara que acogieran a cientos de refugiados en su mayoría musulmanes de Siria, que según estos países amenazaban la seguridad y la estabilidad de sus sociedades.

"El mecanismo contribuye realmente a permitir a Grecia e Italia lidiar con el impacto de la crisis migratoria de 2015 y es proporcional", dijo el tribunal en un comunicado.

Italia, ahora el principal destino de los inmigrantes que se arriesgan a cruzar el Mediterráneo, ha amenazado a sus vecinos del este con recortar sus subsidios de la UE si no demuestran solidaridad aceptando gente. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, dijo que seguiría sin asumir una cuota, pero que estaba dispuesto a ayudar de otras maneras.

La ley de asilo de la UE establece que las personas que entran en el bloque deben solicitar asilo en el primer estado miembro al que llegan, pero esa norma se consideró inviable cuando cientos de miles de personas llegaron a Grecia e Italia.

Los argumentos sobre qué hacer están en el corazón de la cooperación de la Unión y los caóticos movimientos de la gente hicieron que algunos países miembros trataran de sellar las fronteras entre sí, en un duro golpe a un logro clave de la UE.

La crisis migratoria se produjo en un momento de profunda reflexión sobre el futuro de la Unión y algunos cuestionaron su supervivencia.

Sin embargo, la caída del número de inmigrantes, a la que ha contribuido la cooperación en el endurecimiento de la frontera exterior común, así como una recuperación económica y derrotas electorales de los partidos antiinmigración, ha calmado los nervios en Bruselas, a pesar de la dificultad planteada por el referéndum británico del año pasado para salir del bloque.

(Información adicional y escrito en Bruselas por Gabriela Baczynska y Alastair Macdonald; Traducido por Blanca Rodríguez/editado por Gabriel Burin)

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Reuters