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A Emmanuel Macron se le recordó ya el lunes los grandes desafíos que tendrá cuando asuma como próximo presidente de Francia, pese a la voluntad de colaboración que mostraban algunos de sus aliados y exrivales con el exministro de Economía. 8 de mayo 2017. A Emmanuel Macron se le recordó ya el lunes los grandes desafíos que tendrá cuando asuma como próximo presidente de Francia, pese a la voluntad de colaboración que mostraban algunos de sus aliados y exrivales con el exministro de Economía. REUTERS/Francois Mori/Pool

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Por Michel Rose y John Irish

PARÍS, 8 mayo (Reuters) - A Emmanuel Macron se le recordó ya el lunes los grandes desafíos que tendrá cuando asuma como próximo presidente de Francia, pese a la voluntad de colaboración que mostraban algunos de sus aliados y exrivales con el exministro de Economía.

La contundente victoria del centrista Macron sobre la ultraderechista Marine Le Pen en las elecciones del domingo fue un gran alivio para los países de la Unión Europea, que temían otro triunfo populista como el que selló la salida de Reino Unido de la UE en un referendo o la elección de Donald Trump en Estados Unidos.

"Él porta las esperanzas de millones de franceses y de muchas personas en Alemania y en toda Europa", dijo la canciller alemana Angela Merkel en una rueda de prensa en Berlín. "Lideró una campaña proeuropea valiente, defiende la apertura al mundo y está decididamente comprometido con una economía social de mercado", añadió.

Si bien Merkel se comprometió a ayudar a Francia a combatir el desempleo, rechazó las sugerencias de que Alemania debería hacer más para apoyar la economía de Europa comprando más a sus socios para reducir su gran superávit comercial.

En tanto, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, no se anduvo con rodeos: "Con Francia tenemos un problema en particular (...) Los franceses gastan demasiado dinero y gastan demasiado en cosas equivocadas. Esto no funcionará con el tiempo".

El euro cayó desde máximos de seis meses frente al dólar tras la confirmación de la esperada victoria de Macron por un margen de 66 por ciento frente a un 34 por ciento de Le Pen, porque los inversores ya se habían beneficiado de un avance de aproximadamente un 3 por ciento desde que el presidente electo ganó la primera vuelta hace dos semanas.

El malestar por los problemas económicos de Francia, especialmente el alto desempleo, han socavado la popularidad del presidente saliente, el socialista Francois Hollande, hasta el punto de que ni siquiera intentó ir a la reelección.

"Este año quería que Emmanuel Macron estuviera aquí conmigo para que se pudiese entregar la antorcha", dijo Hollande, que estuvo con Macron en la Tumba del Soldado Desconocido, en el Arco de Triunfo de París, para conmemorar el día de la victoria de Europa y la rendición de las fuerzas nazis el 8 de mayo de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.

En otras zonas de París, cientos de personas, encabezadas por el poderoso sindicato CGT, marcharon en protesta por las reformas laborales planteadas por Macron.

BUSCA MAYORÍA PARLAMENTARIA

Cuando asuma el próximo domingo como el presidente más joven en la historia de Francia desde Napoleón, el político de 39 años enfrentará el desafío inmediato de conseguir una mayoría en las elecciones parlamentarias del próximo mes para tener la oportunidad de implementar sus planes de reducir el gasto estatal y reformar los sistemas tributario, laboral y de pensiones.

Luego de que los dos principales partidos del país -Los Republicanos de centroderecha y los socialistas- no lograron llegar al balotaje, sus posibilidades de conseguir una mayoría que le permita llevar a cabo sus promesas electorales dependerán de que el mandatario electo pueda ampliar su base de centro.

Los socialistas están divididos entre un sector de izquierda radical, representado por su derrotado candidato Benoit Hamon, y una rama más centrista y proempresarial, encabezada por el ex primer ministro Manuel Valls.

El lunes, miembros clave del ala centrista de Los Republicanos parecían dispuestos a trabajar con Macron, a pesar de que los líderes del partido llamaba a la unidad para oponerse al nuevo presidente.

Le Pen, en tanto, invitó a "todos los patriotas a unirse a nosotros" para constituir una "nueva fuerza política".

El porcentaje de votos que obtuvo el domingo fue casi el doble de lo que logró su padre, Jean-Marie, el último candidato francés de extrema derecha en pasar a la segunda vuelta presidencial, cuando fue derrotado en 2002 por el conservador Jacques Chirac.

(Reporte adicional de Ingrid Melander, Andrew Callus, Bate Felix, Adrian Croft, Leigh Thomas, Tim Hepher, Gus Trompiz; Editado en español por Rodrigo Charme)

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