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Refugiados Rohingya esperan la entrega de comida fuera de una mezquita en Cox's Bazar, Bangladés. 12 de septiembre de 2017. REUTERS/DANISH SIDDIQUI

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Por Krishna N. Das

COX'S BAZAR, Bangladés (Reuters) - La presión para que Myanmar ponga fin a la violencia que ha provocado el éxodo de unos 370.000 musulmanes Rohingya aumentó el martes, luego que Estados Unidos pidió que se proteja a los civiles y Bangladés pidió la creación de zonas seguras para que los refugiados puedan volver a sus hogares.

Pero China, que compite con Estados Unidos por la influencia en su vecino suroriental, dijo que apoya los esfuerzos de Myanmar de resguardar "el desarrollo y la estabilidad".

El gobierno de Myanmar, de mayoría budista, dice que sus fuerzas de seguridad están combatiendo a militantes Rohingya tras una ola de violencia que estalló en el estado de Rakhine el 25 de agosto y que están haciendo todo lo que pueden para evitar el daño a civiles.

El gobierno dice que unas 400 personas han sido asesinadas en los combates. Un alto funcionario de Derechos Humanos de la ONU denunció a Myanmar el lunes por llevar adelante "una cruel operación militar" contra los Rohingya, asegurando que se trata de "un ejemplo de manual de limpieza racial".

Estados Unidos dice que el violento desplazamiento de los Rohingya mostró que las fuerzas de seguridad de Myanmar no estaban protegiendo a los civiles. Washington ha respaldado fuertemente la transición de Myanmar que lidera la premio Nóbel Aung San Suu Kyi tras décadas de régimen militar.

"Llamamos a las autoridades de Myanmar a respetar la ley, detener la violencia y poner fin al desplazamiento de civiles de todas las comunidades", dijo la Casa Blanca en una declaración.

El portavoz del gobierno de Myanmar no estuvo inmediatamente disponible para hacer comentarios pero el Ministerio de Relaciones Exteriores había dicho poco antes en una declaración que "el gobierno de Myanmar comparte plenamente la preocupación de la comunidad internacional respeto al desplazamiento y sufrimiento de todas las comunidades afectadas por la última escalada de violencia iniciada por actos de terrorismo".

El gobierno de Myanmar considera a los Rohingya como inmigrantes ilegales de Bangladés y les niega la ciudadanía, aún cuando muchas familias han vivido ahí por décadas.

(Reporte adicional de Ruma Paul y Serajul Quadir en Dacca, Stephanie Nebehay y Tom Miles en Ginebra; Michael Martina en Pekín. Escrito por Robert Birsel. Editado en español por Natalia Ramos.)

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Reuters