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Naciones Unidas ha solicitado ayuda para hacer frente a una crisis humanitaria que se desarrolla en el sur de Bangladés, cuando el número de musulmanes rohinyá huidos de Myanmar se aproxima ya a los 300.000 dos semanas después de que estallara la violencia en el país asiático. En la imagen, niños refugiados rohinyá son detenidos por voluntarios mientras se agolpan para recibir comida distribuida por organizaciones locales en Kutupalong, Bangladés, el 9 de septiembre de 2017. REUTERS/Danish Siddiqui

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Por Krishna N. Das

COX'S BAZAR, Bangladés (Reuters) - Naciones Unidas ha solicitado ayuda para hacer frente a una crisis humanitaria que se desarrolla en el sur de Bangladés, cuando el número de musulmanes rohinyá huidos de Myanmar se aproxima ya a los 300.000 dos semanas después de que estallara la violencia en el país asiático.

La ola de refugiados hambrientos y traumatizados "no muestra señales de detenerse", con unas superadas agencias en la zona de Cox's Bazar atendiendo ya a los cientos de miles de desplazados por anteriores brotes de violencia en el estado de Rakhine en Myanmar, dijo la ONU.

"Es vital que las agencias humanitarias que trabajan en Cox's Bazar cuenten con los recursos necesarios para proporcionar asistencia de emergencia a personas increíblemente vulnerables que han sido forzadas a huir de sus hogares y han llegado a Bangladés sin nada", dijo el coordinador residente de la ONU en Bangladés, Robert Watkins.

Este dijo en un comunicado a última hora del sábado que estas agencias necesitan urgentemente 77 millones de dólares para hacer frente a una emergencia que se desencadenó cuando insurgentes rohinyá atacaron varios puestos de policía y una base militar el pasado 25 de agosto, lo que provocó una contraofensiva militar.

El grupo insurgente Ejército de Salvación Arakan Rohinyá (ARSA) declaró un alto el fuego unilateral de un mes que comienza el domingo para permitir que los grupos de ayuda traigan ayuda humanitaria a aquellos que todavía están en el estado noroccidental de Myanmar, un país con mayoría budista.

No está claro el impacto de esta decisión de ARSA, ya que el grupo no parece haber podido resistir mucho el despliegue militar en el estado de Rakhine, donde miles de hogares han sido incendiados y decenas de pueblos destruidos.

Miles de personas desplazadas en Rakhine han quedado varadas o abandonadas sin comida durante semanas. Muchos todavía están tratando de cruzar montañas, densos arbustos y arrozales para llegar a Bangladés.

Las organizaciones de la Cruz Roja están ampliando sus operaciones en Rakhine después de que Naciones Unidas tuviese que suspender la actividad en la zona tras sugerir el Gobierno de Myanmar que su agencia había apoyado a los insurgentes rohinyá.

Naciones Unidas ha evacuado al personal no crítico en la zona en las dos últimas semanas.

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Reuters