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En la imagen, Davis llega a la oficina de la primera ministra Theresa May en Downing Street, Londres, el 29 de marzo de 2017. Tienen mucho en común -tanto en privado como en la vida pública-, se respetan mutuamente y pasarán largo tiempo juntos, pero los negociadores del Brexit, David Davis y Michel Barnier, están en polos opuestos respecto a Europa. REUTERS/Hannah McKay

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Por Alastair Macdonald

BRUSELAS (Reuters) - Tienen mucho en común -tanto en privado como en la vida pública-, se respetan mutuamente y pasarán largo tiempo juntos, pero los negociadores del Brexit, David Davis y Michel Barnier, están en polos opuestos respecto a Europa.

Nacidos en los duros años de la posguerra, el secretario británico para el Brexit Davis en Inglaterra y el negociador jefe de la Comisión Europea Barnier en Francia, hicieron carrera en el espectro de la derecha política, pero frecuentemente a modo de 'outsiders', mostrando con orgullo sus vínculos personales con la gente y manteniendo distancia de las élites.

Se conocieron bien cuando ambos participaron en una comisión de ministros de asuntos europeos a mediados de la década de los noventa dirigida a reformar el bloque comunitario.

Esa historia común podría ayudar a evitar que las complejas conversaciones del Brexit se vuelvan agrias, si bien Davis intentará forzar los mejores términos de divorcio posibles para Reino Unido, frente a un Barnier que negocia en nombre de los Estados miembros de la UE.

Sin embargo, la carrera de Barnier le ha convertido en un convencido partidario de la unidad europea, mientras que Davis es un euroescéptico de amplia trayectoria.

Barnier, de 66 años, mantiene sus vínculos con la zona francesa alpina de Saboya, donde busca recuperar su energía con paseos por la montaña, una pasión que comparte con Davis, de 68 años, ex reservista de las fuerzas especiales del Ejército que creció en el duro sur de Londres y quien, como Barnier, está casado y tiene tres hijos.

En Francia, Barnier empezó tempranamente su carrera y se hizo un espacio en la política tras estudiar en una escuela de negocios parisina. Aunque ganó respeto tras dirigir las Olimpiadas de Invierno de 1992 y como ministro y comisario europeo, la élite parisina de la prestigiosa escuela de la administración francesa ENA nunca lo consideró uno de los suyos.

Davis también fue a una escuela de negocios, en Londres, tras pasar por secundaria y por la Universidad de Warwick. Como en el caso de Barnier, en su currículum no abunda el glamour característico del "establishment" que Eton y Oxford dieron a muchos de sus rivales, incluido David Cameron.

Pero Davis, que ganó fama con su verbo afilado, rió el último a pesar de todo: Cameron apostó por convocar el año pasado el referéndum sobre el Brexit en un intento de silenciar a los euroescépticos y perdió.

Barnier es "más europeo que francés", según un alto funcionario comunitario que trabajó con él, en cambio Davis no esconde su rechazo por las instituciones supranacionales. Mientras comienzan a escalar juntos la montaña del Brexit, millones de europeos confían en que sus intereses comunes logren evitar la caída al abismo que podría implicar una ruptura de las conversaciones.

(Editado por Gareth Jones y Mark Trevelyan; traducido por Enrique Anarte)

Reuters