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En la combinación de imágenes se aprecian los dos candidatos presidenciales ecuatorianos, Lenín Moreno del oficialista Movimiento Alianza PAIS, y Guillermo Lasso, del Movimiento CREO. Las fotografías fueron captadas el 17 de febrero y el 29 de marzo de 2017. Los ecuatorianos comenzaron a votar el domingo en un peleado balotaje que definirá si continúan con el socialismo instaurado hace más de una década por el saliente Rafael Correa, o giran hacia un modelo de libre mercado para reactivar la economía. REUTERS/ Henry Romero/Mariana Bazo - RTX33NWG

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Por Alexandra Valencia

QUITO (Reuters) - El candidato oficialista a la presidencia de Ecuador, Lenín Moreno, se impuso el domingo en un peleado balotaje, pero su rival conservador clamó fraude y aseguró que pedirá un recuento voto por voto, caldeando el clima del polarizado país andino.

En su sitio web, el Consejo Nacional Electoral (CNE) dijo que Moreno lograba un 51,11 por ciento de los votos válidos, frente al 48,89 por ciento del ex banquero Guillermo Lasso, con el 95,5 por ciento de las actas escrutadas, una diferencia de apenas 212.000 votos.

Moreno, un administrador de 64 años que sufre de paraplejia, ha prometido mejorar los planes sociales de Rafael Correa y reconciliar al dividido país alejándose del estilo confrontacional del saliente presidente, que dominó casi hegemónicamente la política desde que llegó al poder en el 2007.

"Vamos a seguir construyendo el camino, se ha hecho mucho pero queda mucho por hacer, nos toca la tarea", dijo Moreno, ex vicepresidente de Correa entre 2007 y 2013, tras proclamarse vencedor en los comicios más ajustados de la última década en el socio más pequeño de la OPEP.

"Esto recién comienza. De aquí en adelante todos a trabajar por el país, por nuestro amado Ecuador ¡Lo haremos en paz y armonía!", agregó sentado en su silla de ruedas ante miles de simpatizantes que ondeaban las banderas verdes del partido de gobierno y el estandarte tricolor del país.

Pero Lasso clamó fraude ocasionando protestas en el dividido país, donde muchos agradecen la estabilidad y los planes sociales del saliente Correa, pero otros critican su autoritarismo y los escándalos de corrupción que salpicaron su administración.

"Creo que han cruzado una línea", dijo Lasso, prometiendo un recuento "acta por acta, urna por urna, voto por voto" y adelantando que habló con observadores internacionales.

"Vamos a defender la voluntad del pueblo ecuatoriano frente a las pretensiones de un fraude que tiene por objetivo instalar a un Gobierno que sería ilegítimo", agregó desde Guayaquil. "Señor Correa, no juegue con fuego, no tiente a los ciudadanos".

En la sede del CNE, en Quito, los seguidores de Lasso protestaban gritando: "fraude no, democracia sí". Y en Guayaquil, la ciudad más grande del país, un puñado de simpatizantes del opositor chocaron con la policía que los repelió con gases lacrimógenos.

Mientras tanto, en una avenida al norte de Quito, donde el oficialismo celebraba su virtual triunfo, Moreno se animó a cantar y Correa, quien ha prometido irse a vivir con su esposa a Bélgica tras dejar el poder, bailó animosamente.

MÁS SOCIALISMO

Tras una década dominada por gobiernos de centro izquierda, Latinoamérica está viviendo un giro hacia la centroderecha con mandatarios cercanos al mercado en Brasil, Argentina y Perú.

Sin embargo, los ecuatorianos prefirieron los indudables logros sociales registrados en la década de gobierno de Correa, el más largo y estable de la historia reciente de Ecuador.

Pero el panorama no pinta sencillo para el próximo presidente que, desde el 24 de mayo, asumirá un país profundamente dividido y sumido en una crisis económica.

Además, en época de vacas flacas por los bajos precios del petróleo, el novel mandatario tendrá que lidiar con un creciente desempleo, abultado endeudamiento público y corrupción enquistada en el poder.

Pero Moreno sabe mejor que nadie de retos y superación. Dos décadas atrás quedó postrado en una silla de ruedas tras recibir un disparo en la médula durante un asalto.

Contrariamente a lo que podría haberle pasado, Moreno cambió radicalmente y se dedicó a dar charlas sobre motivación y humor y a escribir una decena de libros como "Teoría y práctica del humor" y "Ser feliz es fácil y divertido", lo que incluso le valió la nominación al Nobel de la Paz 2012.

Moreno, ex enviado del secretario de Naciones Unidas para Discapacidad, ofreció dialogar con todos los sectores, incluyendo la oposición, en un intento por recomponer la unidad de la nación, que agudizó su división en el último proceso electoral.

"Gran noticia para la patria grande: la Revolución volvió a triunfar en Ecuador", escribió Correa en su cuenta de Twitter. "La derecha derrotada, pese a sus millones y su prensa".

La estrecha diferencia entre los candidatos demuestra el desgaste del modelo izquierdista y el descontento de la mitad de los ecuatorianos con las políticas de Correa.

(Reporte adicional de Alexandra Ulmer, José Llangarí y Mariana Bazo en Quito y Yury García, Daniel Tapia y Henry Romero en Guayaquil. Editado por Diego Oré y Pablo Garibian)

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