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En la imagen, el Papa saluda a sus seguidores en El Cairo el 29 de abril. El Papa Francisco advirtió contra el fanatismo religioso el sábado, al cierre de una breve visita a El Cairo, donde instó a los líderes musulmanes a unirse contra la violencia de militantes islámicos que amenazan con expulsar de Oriente Medio a las antiguas comunidades cristianas. REUTERS/Amr Abdallah Dalsh

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Por Philip Pullella y Mahmoud Mourad

EL CAIRO (Reuters) - El Papa Francisco advirtió contra el fanatismo religioso el sábado, al cierre de una breve visita a El Cairo, donde instó a los líderes musulmanes a unirse contra la violencia de militantes islámicos que amenazan con expulsar de Oriente Medio a las antiguas comunidades cristianas.

El viaje de Francisco se produce a tres semanas de un atentado de Estado Islámico, que dejó al menos 45 muertos en dos iglesias egipcias. El Papa ha usado su visita para pedir por la libertad religiosa y para acusar a los extremistas de distorsionar la naturaleza de Dios.

Tras un primer día lleno de reuniones con autoridades políticas y religiosas, el sábado el pontífice celebró una misa en el Estadio de Defensa Aérea, donde se reunieron unas 15.000 personas, según informó el Vaticano, entre ellas obispos coptos y autoridades anglicanas.

"La verdadera fe nos lleva a proteger los derechos de otros con el mismo celo y entusiasmo con los que defendemos los nuestros", dijo Francisco a la multitud. "El único fanatismo que pueden tener los creyentes es el de la caridad. Cualquier otro fanatismo no viene de Dios y no lo es grato".

En los discursos que pronunció durante su visita a Egipto, el Papa realizó las más duras denuncias a la fecha contra la violencia religiosa, pareciendo apoyar la campaña del presidente Abdel Fattah al-Sisi contra los militantes islámicos.

También lamentó la irrupción de "formas demagógicas de populismo", posible referencia a los partidos nacionalistas de extrema derecha de Europa con agendas anti inmigración y anti musulmanes, y hizo una defensa de los derechos humanos.

La inusual elección de sede para la misa del sábado resaltó la preocupación por la seguridad, con helicópteros circundando el perímetro del estadio y vehículos militares armados patrullando las calles de la capital egipcia el sábado. Sin embargo, el Papa no quiso usar una limosina blindada, optando por un auto abierto para estar más cerca de los fieles.

Francisco almorzó con obispos egipcios y posteriormente dirigió las oraciones en un seminario católico en el sur de El Cairo antes de emprender el regreso a Italia por la tarde.

(Escrito por Crispian Balmer y Lin Noueihed; Editado en español por Janisse Huambachano)

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Reuters