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París cierra sus principales atracciones mientras Francia se prepara para nuevos disturbios

Trabajadores protegen las ventanas de una tienda con paneles de madera en la Avenida de los Campos Elíseos, cerca del Arco del Triunfo, en la víspera de una protesta de "chalecos amarillos" en París, Francia. 7 de diciembre, 2018. REUTERS/Philippe Wojazer

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Por Michel Rose

PARÍS (Reuters) - Miles de agentes de seguridad de Francia se preparaban en la mañana del sábado para nuevas protestas de los "chalecos amarillos" en la capital y otras ciudades, en un cuarto fin de semana de enfrentamientos iniciados por el alza del costo de la vida.

La Torre Eiffel y otros hitos turísticos estaban cerrados, las tiendas reforzaron sus protecciones para evitar saqueos y el mobiliario urbano fue retirado para prevenir que las barras de metal se utilicen como proyectiles.

Unos 89.000 policías fueron desplegados en todo el país.

De ellos, unos 8.000 fueron destinados a París para evitar que se repita el caos del sábado pasado, cuando alborotadores quemaron automóviles y robaron tiendas en el famoso bulevar de los Campos Elíseos, además de rayar el Arco del Triunfo con mensajes dirigidos al presidente Emmanuel Macron.

A través de las redes sociales, los manifestantes han descrito este fin de semana como el "Cuarto Acto" de un dramático reto a Macron y sus políticas.

Las protestas de los "chalecos amarillos", un movimiento llamado así por las chaquetas fluorescentes que los automovilistas franceses deben llevar en sus vehículos, comenzaron en noviembre debido a los problemas que produjo en los presupuestos de las familias un alza del impuesto a los combustibles.

Desde entonces, las manifestaciones han crecido y se han convertido en una rebelión, a veces violenta, contra Macron. El movimiento ha sido difícil de manejar debido a que no tiene un líder formal.

Las autoridades dicen que las protestas han sido apropiadas por elementos de extrema derecha y anarquistas, con tendencias violentas y que buscan propiciar el descontento social en un desafío directo a Macron y las fuerzas de seguridad.

Macron, cuya popularidad están en mínimos según sondeos, se ha visto obligado a dar marcha atrás y abandonar el impuesto a los combustibles.

A pesar de la decisión del Gobierno, los "chalecos amarillos" exigen más concesiones, incluida una rebaja de impuestos, alzas salariales, menores costos de la energía, mejores planes de jubilación e incluso la renuncia de Macron.

El presidente francés, quien no ha hablado en público desde que criticó los disturbios el sábado pasado mientras participaba de una cumbre del G-20 en Argentina, dará un discurso a la nación a comienzos de la próxima semana, dijo su despacho.

(Reporte de Michel Rose; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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