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Indonesios y malayos se encontraban entre los yihadistas extranjeros que luchaban contra el ejército después de sitiar una ciudad del sur de Filipinas, dijo el viernes el gobierno, que denominó la situación como "invasión" del Estado islámico. En la imagen, soldados del Gobierno durante combates con el grupo Maute, en Marawi, sur de Filipinas, 25 de mayo de 2017. REUTERS/Romeo Ranoco

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Por Tom Allard

CIUDAD DE ILIGAN, Filipinas, 26 mayo (Reuters) - El presidente filipino, Rodrigo Duterte, llamó a militantes islamistas el viernes a abandonar las hostilidades e iniciar un diálogo, en un esfuerzo para poner fin a su sangrienta ocupación de una ciudad sureña que expertos calificaron como un gran golpe a la seguridad regional.

Duterte dijo que la presencia de combatientes extranjeros en batallas callejeras que se han registrado desde el martes en la ciudad de Marawi son una prueba de que Estado Islámico ha logrado tener una presencia en la isla de Mindanao, pero que aún existe la oportunidad para la paz.

"Pueden decir que ISIS ya está acá", dijo Duterte a soldados en la cercana Ciudad de Iligan, en referencia a Estado Islámico.

"Mi mensaje principalmente a los terroristas al otro lado es que aún podemos resolver esto a través del diálogo. Y si no pueden ser convencidos de dejar de pelar, que así sea. Peleemos", agregó.

Comandos de fuerzas especiales fueron desplegados para expulsar a los 20 a 30 rebeldes remanentes del grupo Maute escondidos en Marawi, pero encontraron fuerte resistencia el viernes. El Ejército dijo que 11 soldados y 31 militantes han muerto en los enfrentamientos.

Los combates se iniciaron el martes tras una incursión fallida de fuerzas de seguridad en un escondite de Maute que dio pie al caos, con hombres armados capturando puentes, carreteras y edificios y tomando a cristianos como rehenes. Duterte respondió declarando la ley marcial en la isla de Mindanao, de la que es oriundo.

"Que Estado Islámico capture una importante ciudad en Filipinas es un golpe muy significativo a la seguridad y estabilidad en la región", comentó Rohan Gunaratna, un experto en seguridad en Singapur.

"Los filipinos necesitan ponerse en forma (...) Deben entender la verdad de que la ideología de Estado Islámico se arraigó en su país. Los grupos locales se han transformado", agregó.

Malayos, indonesios y otros extranjeros figuraban entre los guerrilleros muertos el jueves, lo que, según el Gobierno, demuestra cómo Filipinas podría convertirse en un refugio para militantes de otros países.

(Reporte adicional de Neil Jerome Morales en la Ciudad de Davao, Kanupriya Kapoor en Singapur, Romeo Ranoco en la Ciudad de Marawi y Enrico dela Cruz y Manolo Serapio Jr. en Manila. Traducido por la Redacción de Madrid/Mesa Santiago. Editado por Patricio Abusleme vía Mesa Santiago)

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Reuters